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	<title>una-historia-que-contar &amp;laquo; WordPress.com Tag Feed</title>
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	<description>Feed of posts on WordPress.com tagged "una-historia-que-contar"</description>
	<pubDate>Thu, 21 Aug 2008 08:51:46 +0000</pubDate>

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<title><![CDATA[Capítulo 5: La confusión]]></title>
<link>http://sheilaberdugo.wordpress.com/?p=386</link>
<pubDate>Mon, 18 Aug 2008 00:47:02 +0000</pubDate>
<dc:creator>sheilaberdugo</dc:creator>
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<description><![CDATA[Han pasado casi cuatro años, casi seis desde aquellos días tan raros para mí.  Hay días que apa]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:justify;">Han pasado casi cuatro años, casi seis desde aquellos días tan raros para mí.  Hay días que aparecen claros, hay otros turbios; pero aún la confusión sigue por entender lo que realmente sucedió.  Quizás no hay explicación, pues la esencia humana a veces desarrolla posturas extrañas que nadie comprende.  Yo no tenía malas intenciones, no era un enemigo, no era un peligro...  a cambio de todo era una persona vulnerable, estresada, angustiada y con muchos temores.  Te aprovechaste de eso y es lo único que me entra en la cabeza. </p>
<p>Ahora ya no hay caso, ¿verdad?  ahora ya han pasado los años, qué más da si actuaste bien o mal, tu sólo quieres olvidarte de todo para no sentirte ni culpable ni responsable.. y de hecho sí tuve yo la mayor cuota al embarcarme en semejante aventura sin saber lo que me esperaba, sin conocerte y confiando en tí ciegamente esperando que por ello tu te comportarías, al menos como alguien formal, tal y como aparentaste en nuestros primeros meses de falso idilio.  No hay caso ya que reviva cada uno de los momentos amargos de terror al encontrarme totalmente desprotegida y sin saber a dónde ir.  ¿No lo recuerdas?  no, qué vas a recordar nada, lo recuerdo yo que lo llevo tatuado en el alma y en el corazón como una cicatriz que hierve cada vez que revivo esas sensaciones.  Tu mirada de odio, tu exigencia absurda de deshacerme de mi hijo sin importarte cómo ni de qué manera; tus amenazas, tu furia incontrolable cuando las cosas no salían a tu acomodo, tu fastidio y tu incontenible burla.  Tu indiferencia, tu apatía y tu inconsciencia, todo sumado a los vaivenes de un caracter que marchaba como una montaña rusa...  Yo me aferraba a esos momentos lúcidos en los que te comportabas totalmente humano, tierno y dedicado, pensando que había pasado la tormenta, suponiendo que todo había sido un mal rato; pero no.  Volvías a lo mismo y lo mismo se fue tornando cada vez más terrorífico, no te imaginas cuánto puede una persona en silencio sufrir por miedo y por temor de quedarse sola.  Yo fui la más cobarde entre las cobardes, la más ignorante de las mujeres, no sabía de qué iba aquello, no entendía, no medía, no tenía el valor de pararlo, porque en medio de mi angustia y desesperación estaba esa necesidad de protección que sólo tu me brindabas, porque cuando la calma llegaba a tu mundo, yo me relajaba y sentía que nada malo podía sucederme por estar contigo.  ¿Síndrome de estocolmo?  pero yo no estaba secuestrada, tu no tenías ningún interés en que yo siguiera a tu lado... por el contrario hiciste todo para fastidiarme y lograr al fin echarme de tu vida, sacarme de tu territorio se convirtió en tu prioridad.  Pero luego volvías, luego bajabas la guardía y me hacías sentir segura, yo no entendía, repito yo no sabía qué sucedía.  Sólo quería repetir la sensación de seguridad a tu lado  (como si fuese una droga) y lograr tu afecto, el afecto de la persona de la cual dependía emocionalmente; tu eras mi sostén, mi equilibrio y cuando me faltabas me volvía loca, no encontraba sentido a continuar allí tan lejos de mi familia y todo lo que yo conocía.  Mi única razón de ser para vivir en España eras tú y los planes que habíamos forjado, pero tu pensabas que habías cumplido, que yo como cualquier inmigrante tenía que buscarme la vida y arrastrarme por las calles sin rumbo hasta encontrar un trabajo digno que me sacara de apuros...  claro, yo tenía que comportarme como una colombiana más, no era tu problema, ya bastante habías hecho por mí.  Pero se te olvidaba que yo no había ido allí por hambre ni por necesidad, no, yo había dejado todo por amor, por ilusión y por un sueño.  Y no era mi sueño el quitarte todo, piso, dinero, familia, no, tan raro te parecía que yo quisiera una pareja, que yo aspirara a tener una familia, que yo deseara lo que cualquier mortal desea en esta vida:  estabilidad.  Hice todo lo que me pediste, pero nunca fue suficiente.  Logré todo lo que pensaste que no conseguiría, pero aún así nada bastaba para merecerte.</p>
<p>Luego vino la enfermedad, la rabia y la repugnancia.  Las dudas aparecieron nuevamente, la vida se me hizo pedacitos y no entendía cómo podías seguir como si nada sabiendo lo que me habías hecho...  sin pensar en las consecuencias continuabas tu vida como si todo estuviera normal con tu cuerpo.  ¿Cómo era posible?  ¿Era la vida asi de injusta?  ¿Me mercía yo acaso todo aquello?  Sigo pensando que no.  Y tu seguirás insistiendo que todo pasó...  tan fácil resulta cuando no se han sufrido las humillaciones que yo tuve que tragarme.  Tan sencillo cuando el mundo, cuando todo lo que te rodea ignora lo que realmente sucedía entre nosotros, yo lo sabía, yo lo acumulaba, yo lo digería como podía... y no tenía derecho de hablarlo con nadie, de expresarlo o contarlo...   pero lo hice, estallaba por mi desesperación buscando ayuda, con el afán de encontrar una explicación que valiera para dar la razón de todo aquello y para tí eso fue aún peor, porque yo débía callar para mantener tu imagen limpia de toda mancha. Cuando todo se acabara yo simplemente sería una que desapareció sin dejar rastro, es todo. </p>
<p>Por eso ahora escribo, escribo sin parar y sin contenerme.  Por eso quiero contarlo a nadie, a todos, a quien pase por aquí y que un día no importa cuándo, alguien que te conozca y que pretenda que eres lo que no eres, por lo menos siembre la duda de lo que escondes allí en lo más oscuro de tu ser, esa parte que nadie conoce, sólo el que vive muy cerca de ti.  Y voy a recordar capítulo a capítulo, escena por escena todo lo que pueda, porque contrario a ti, yo no voy a olvidar porque merezco reivindicarme, sí, lo merezco.  Lo que nunca reclamé estando contigo ahora sí voy a exigirlo y es que un día me pidas perdón y me expliques de una vez por todas por qué fuiste el más hijo de puta de los hombres conmigo y sobre todo con mi hijo.</p>
<p style="text-align:center;"><em><span style="color:#ff6600;"><strong>No siempre hay que levantar la mano y dar un golpe para hacer daño a una persona, hay heridas profundas que no requieren ni el más leve roce, esas son las que más duelen, las que más tardan en cicatrizar...</strong></span></em><a href="http://sheilaberdugo.files.wordpress.com/2008/08/slide14.jpg"><img class="size-full wp-image-387 alignleft" src="http://sheilaberdugo.wordpress.com/files/2008/08/slide14.jpg" alt="" width="570" height="424" /></a></p>
]]></content:encoded>
</item>
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<title><![CDATA[Capítulo 4.  Los motivos]]></title>
<link>http://sheilaberdugo.wordpress.com/?p=352</link>
<pubDate>Tue, 05 Aug 2008 11:30:18 +0000</pubDate>
<dc:creator>sheilaberdugo</dc:creator>
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<description><![CDATA[Se escribe tanto sobre la inmigración, sobre el hecho de abandonar un país para buscar una mejor v]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p>Se escribe tanto sobre la inmigración, sobre el hecho de abandonar un país para buscar una mejor vida, se dice tanto acerca de las latinoamericanas...  En nada de esos detalles pensaba yo porque mi situación era tan diferente, tan distinta.   Yo simplemente buscaba compañía, un hogar y no es pecado desear tales cosas como si sólo fueran exclusividad de unos cuantos, yo en aquél entonces creía que me correspondía el derecho, la suerte de encontrar el amor de un hombre bueno que también buscara algo parecido.  De hecho así fue planteado desde el princiipio, ambos nos sentíamos solos, ambos teníamos hijos a cargo, nuestra circunstancias a pesar de lo diferente de las costumbres, eran muy parecidas y por ello nos comprenderíamos mucho mejor.</p>
<p>El problema era que a quien le tocaba renunciar y empezar de cero arriesgándolo todo era a mi; también él arriesgaba, pero es entendible y lógico que yo era mucho más vulnerable y más sensible a sufrir el desarraigo tanto sicológico como económico.  Yo tenía un trabajo bueno, en una oficina donde me desempeñaba como directora y manejaba con autonomía una labor de mucha responsabilidad.  Tenía una buena paga, vivía en un piso con mi hijo, me alcanzaba el dinero para todo, para darme un gusto, no era millonaria; pero mi vida estaba bastante controlada y estable.  No sé por qué cerré los ojos y deseché todo aquello, no lo entiendo ahora y no lo volvería a hacer nunca más, pero lo cierto fue que confié plenamente en este hombre que me llenó de ternura, de paz y de necesidad de amar y de ser amada. Si me preguntan yo responderé una y otra vez que sí me enamoré, sí, el motivo fundamental para que yo tomara una decisión tan absurda como esa fue el amor, sí, lo confirmo ahora después de todos estos años.  Me enamoré por disposición, por decisión, por circunstancias, por suerte, por estupidez. </p>
<p>Fue un flechazo, no fue algo físico, fue más allá de todo entendimiento y me comprenderán sólo quienes han experimentado algo parecido.  A los pocos días de compartir con él, sentía que le conocía de toda la vida y no ví más allá de lo que quise ver; sus virtudes superarían cualquier defecto que pudiese encontrar en un futuro, era un hombre bueno, cariñoso, calmado, lleno de misterio y de facetas encantadoras, conversación absolutamente deliciosa, un aire de inocencia que jamás había visto en otro hombre, respetuoso...  no quería aprovecharme de él, cómo hacerlo si le estaría entregando mi destino poco tiempo después. </p>
<p>Los días en cartagena fueron para mí algo especial, más no para él, pero yo no lo sabía.  El no es quien parece ser, sencillamente es una persona que oculta su verdadero ser y que en esos días estaba básicamente escapando y dejándose llevar por el romanticismo del momento, la novedad y no se preocupaba demasiado por mis expectativas... sólo las alimentaba, las dejaba crecer, total ya vería después cómo salía airoso de cualquier situación.  Se marcharía y a lo mejor nunca más volvería a verme, tal vez, pensaría que yo también fingía, que todo era una comedia, una historia fabricada para 15 días de ensueño y luego llegaría el final irremediablemente.  Todo lo que yo veía era bueno, no podía como es obvio entender que su personalidad distaba mucho de lo que tenía frente a mí, su comportamiento social es pasivo y tenía que sospechar algo, pero no lo hice; no lo imaginaba.  No tenía más información que la que él mismo me había dado y nunca como era de esperarse me anticipó ni me puso al corriente de su lado oscuro como el solía llamarlo, cuando proyectaba sus carencias y defectos sobre mí.  En esos momentos como siempre, como antes, como ahora estoy segura, él no sabía lo que quería...  aquello no era más que otro pico de inestabilidad temporal que daría al traste con todo lo que yo había sido hasta ese momento, pues en mi afán de coordinar lo que afirmaba verbalmente con su manera de actuar, con los hechos, me volvería loca.  En lo sucesivo mi principal angustia era cómo enlazar su comportamiento con su conocimiento de sí mismo; tan opuesto como el día de la noche, tan diferente, tan lejos de la realidad.  Era un hombre que afirmaba todo lo contrario de lo que pensaba o actuaba, era alguien que hablaba por hablar, que no daba peso a sus propias palabras y lo peor de todo es que yo terminé convirtiéndome en algo muy parecido, logrando así darle excelentes motivos para que continuara proyectándo sobre mí las miserias que le pertenecían.</p>
<p>Terminé pareciéndome a él.  Pero eso ya lo contaré más adelante.</p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Capítulo 3:  A tiempo...]]></title>
<link>http://sheilaberdugo.wordpress.com/?p=242</link>
<pubDate>Tue, 10 Jun 2008 11:25:29 +0000</pubDate>
<dc:creator>sheilaberdugo</dc:creator>
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<description><![CDATA[No imaginaba entonces lo que acontecería, yo simplemente creía en que todo era real e incluso no a]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p>No imaginaba entonces lo que acontecería, yo simplemente creía en que todo era real e incluso no advertía que por el solo hecho de pertenecer a otra cultura, no podía lanzarme en semejante aventura antes de cerciorarme de quién era él.  Pero no era posible que yo intuyera nada, ni aún sobre advertida; aquella necesidad que tenía de confiar por fin en alguien, de encontrar a alguien diferente estuvo frente a mí en esos días.  No conocía ni sus costumbres, ni sus modismos, ni su manía de decir cosas sólo con la intención de quedar bien en un momento dado.  No sabía que lanzaba promesas al aire sin cesar para luego negarlas u olvidarlas, no sabía que su lealtad se limitaba únicamente a sí mismo; yo fabriqué un hombre a partir de su esencia literaria, la que aparecía en esas cartas llenas de sentimiento y desbordada emoción.  No sabía entonces que todo era falso y que todo mi mundo, el mundo real en el que vivía hasta ese momento se derrumbaría al pretender hacer parte del suyo en el que nunca encajaría.</p>
<p>Él sólo quería escapar, huir de una rutina que lo agobiaba, como siempre lo ha hecho su vida la que al parecer nunca le satisface.  Lanzaba peticiones de matrimonio, ofertas de convivencia, planeaba el anhelado encuentro con fines románticos sabiendo perfectamente que ninguna intención tenía, que no deseaba aquello y que todo era una simple aventura de la que ni él mismo pudo escapar cuando se le salió de las manos.  Pero como todo ser egoísta poco le importó lo que para mí significaría arriesgarme de tal manera por algo que para él era sólo una cuestión pasajera; él simplemente daba por bien servido el hecho de sacarme de mi pobre país, del empleo "medio pelo" que tenía, para llevarme al paraíso donde todos quieren ir:  Europa.  Y asunto arreglado. Y tan fácil resultaría todo si lo nuestro fracasaba, pues yo tendría de todas maneras que agradecerle el hecho de haberme llevado hasta allí.  Tan equivocado estaba él en su percepción como yo en la mía, tan diferentes nuestras metas, tan distantes nuestras ilusiones...  no teníamos nada que ver en aquél momento, pero en todo ese escenario confieso que fui sincera desde la mañana siguiente de nuestro pernoctar cartagenero.  Yo estaba idiotizada por su personalidad y poco o nada me importaban ya sus defectos físicos, su poca galantería, su higiene y su olor que me desorientaba y me hacía dudar sobre todo en las horas más calurosas.  Ahora añoro esas fragancias, lo admito, ahora las extraño sin duda; pero de aquellas cualquier chica hubiera salido corriendo a toda prisa.  Yo en cambio pasé por alto todo y al correr los años, paradójicamente cuando ya yo tenía casi sus mismas costumbres, su misma rutina de aseo, entonces me criticaba y se burlaba.  Precisamente él a quien yo emulaba con todo el afán de complacerle dejándo de lado lo que yo había sido para ser a su imagen y semejanza.</p>
<p>Fueron días raros, pero para mí llenos de encantos, exhóticos; yo callaba para escucharle y él hacía lo propio, estábamos embebidos en nuestros propios descubrimientos del uno hacia el otro y terminamos por compenetrarnos de tal manera que la sensación que se me quedó fue de haberlo conocido desde hacía muchos años.  Hice un esfuerzo sobre humano para enamorarme de sus virtudes, que no eran pocas; es un hombre que embruja al hablar, tiene un don que maneja perfectamente al combinar ese dejo de apatía, indiferencia con una ternura inusitada, una voz que arrulla al más insomne, una delicadeza en sus gestos que a veces intuía afeminada, pero que adoraba.  En más de una ocasión llegué a pensar que sus ademanes eran poco masculinos, pero luego le miraba, lo estudiaba y me negaba toda posibilidad.  Amante del fútbol y del deporte en general, totalmente desprovisto de acicalamientos, de perfumes, de vanidad, era obvio que no tenía muchas hormonas femeninas, además de un concepto bastante fatuo hacia este género; pero su andar, su estar de pie, su manera de hablar y mover las manos era bastante confuso para mí incluso ahora después de muchos años.</p>
<p>El estaba divorciado, me había hablado muy poco sobre su matrimonio, sobre las causas de su separación, no sabía nada de aquello; pero el hecho de tener a su pequeña hija con él y que la madre de la niña confiara su custodia y crianza para mí fue fundamental porque si era un buen padre, tendría que ser un buen hombre.  Y no es que fuera malo, pero ya iré contando lo que para mí fue el calvario por el que seguramente pasaría ella, su ex esposa a la que hoy más que nunca comprendo y resiento el no haberle dado la oportunidad de entablar con ella una mínima conversación que me aclarara de una vez por todas con qué clase de persona estuve conviendo durante esos años.   Cuando por fin me relató su pasado, lo único que me quedó claro fue el hecho de que él nunca quiso a su esposa, que se casó por una simple inercia y porque era la única novia que le había soportado los locos devaneos de sus juveniles años sin dejarle ni a sol ni a sombra.  Y estos años tal vez marcaron lo que hoy en día es este hombre, con sus vicios "controlados", pero vicios al fin y su desproporcionado egoísmo.  Se casó porque pensaba que ella seguiría soportándole aún después todos sus altos y bajos, su maltrato sicológico, sus depresiones y su falta absoluta de comprensión hacia ella.  Tenía y tiene el concepto equivocado de que su única obligación era serle fiel y cumplir con sus obligaciones materiales; pero para su pareja las cosas iban mucho más allá y tenía que existir además una complicidad que jamás tuvieron, una confianza que nunca le fue otorgada, una compenetración que no dejó florecer.  Su apatía fue constante, tanto que llegaron al punto de no cruzar palabra en su misma habitación por días e incluso semanas.  De no hablar más de lo estrictamente necesario y rutinario, de no intercambiar más que una vivienda sin saber qué hacia el otro con su vida cuando no estaba a la vista.  Y claro, para ella que era una chica normal y llena de ilusiones, de deseos, de ganas de vivir, de compartir, no era suficiente.  Terminó por despreciarle tanto como él a ella, terminaron, mejor dicho por odiarse tanto que fue imposible la convivencia.  Ella en un acto desesperado y porque aún seguía con la ilusión de mantener su matrimonio, propuso irse de vacaciones un verano, tratarían de empezar de cero, planeó quedarse embarazada para acortar tal vez, las distancias que ahora los separaban y así echar un lazo más fuerte a la relación que naufragaba.  No sé si esto desbordó la copa, porque nunca él me lo aclaró totalmente, pero el hecho fue que coincidencialmente con la noticia del embarazo, ellos deciden separarse.  Ella no se iría de la casa, le pidió quedarse allí mientras pasaba la gestación y estaba la niña pequeña que sufriría; ella aceptaría todo a cambio de que él le permitiera quedarse, ella sólo quería estar ahí, a su lado y no enfrentar al mundo sola después de una separación y abandonada... pensaba que a lo mejor con el pasar de los meses, él cambiaría.  Aceptó el pacto que él le propuso, ella no tenía fuerzas para encarar juicios, demandas, denuncias, para luchar por su hija, le faltaba voluntad.  Aceptó que él se quedara con la custodia de la niña y aceptó que se quedara con el piso y el coche; el le daría dinero a cambio y al quedarse con la pequeña tampoco estaba obligado a pasarle dinero.  A todo dijo que sí, con la condición de que fuera en terreno amistoso, ella luego de parir se iría tranquilamente sin peleas ni disgustos... pero él falló.  En noviembre después de una fuerte discusión de la que sólo ellos saben lo que ocurrió,  tuvo que salir con lo puesto, sin llevarse nada consigo durmió esa noche como una fugitiva en una casa de acogida mientras su mundo, sus sueños y su vida se derrumbaba.  El no tuvo piedad, no pensó nisiquiera en su hijo el resto del tiempo hasta que por fin nació y entonces se llenó de un amor fraternal que luego le haría sentirse el más miserable de los hombres.  Ni una llamada, ni un gesto de amistad, nada de parte del hombre que había vivido con ella como esposo por más de cinco años, ni una pregunta, ni un sólo interés por ese ser que estaba creciendo en su vientre...  Era lógico que cuando yo llegara a españa me encontraría con una ex mujer, una rival inexistente que más que celos, tendría compasión por mí y por lo que me esperaba...  y cuánta razón tenía.</p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Capítulo 2:  según el]]></title>
<link>http://sheilaberdugo.wordpress.com/?p=239</link>
<pubDate>Sun, 08 Jun 2008 11:23:46 +0000</pubDate>
<dc:creator>sheilaberdugo</dc:creator>
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<description><![CDATA[pues sí, recuerdo el primer día, que se parece tanto al último; ella arrebata algo de mis manos, ]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:center;">pues sí, recuerdo el primer día, que se parece tanto al último; ella arrebata algo de mis manos, algo mío, personal; han pasado los años, se han acumulado las vivencias, pero en el tiempo circular todo se reduce a una gigantesca repetición (tiene razón borges: el que inicia un viaje ya ha vuelto); en aquel primer momento el gesto de quitarme el reloj y el paquete de ducados me resulto extravagante y molesto en partes iguales; <a href="http://sheilaberdugo.files.wordpress.com/2008/08/reloj.jpg"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-154" src="http://sheilaberdugo.wordpress.com/files/2008/08/reloj.jpg?w=128" alt="" width="128" height="95" /></a>pero, como los equipos de fútbl que van al bernabeu, yo estaba a la expectativa, más dispuesto a observar que a reaccionar; en el código de comportamiento que yo conocía eran gestos inusuales por parte de nadie (teniendo en cuenta que éramos dos perfectos desconocidos); también recuerdo que había un tercero en discordia; ella y el tercero tramaron un acercamiento que a mí me resultaba incomprensible, como incomprensibles me resultaban sus conversaciones; lo cierto es que el ron tenía un paladar excelente y nada hay más placentero que fumar pausadamente tras un viaje agotador; además, el entorno resultaba fascinantemente desconocido y exótico; y por fastidiosa que resultase la compañía, estaba acompañado; recuerdo que la noche en aquel aeropuerto del fin del mundo era fresca; el avión con destino a la costa se retrasaba y la conversación de los desconocidos que me acompàñaban se eternizaba; sólo pedía al destino que los asientos estuvieran separados, que el tercero ocupase una parte del avión lejana a la nuestra; ahora creo recordar que él mismo ofreció su asiento a la mujer para que ella viajase junto a mí; en aquel momento me pareció un ofrecimiento más retórico que otra cosa; ya en el avión, los motores zumbaban y todo vibraba; miré a mi alrededor y no vi ni un solo europeo; ella estaba junto a mí; seguía hablando; en un momento dado preguntó: por qué te separaste de tu mujer?; en medio de la noche (que para mí era día), sobrevolando el altiplano andino, con aquel ruido de motores, me pareció la pregunta más irreal y absurda que se podría hacer; lo cierto es que había conseguido recuperar el paquete de ducados (aunque algo estrujado); el reloj lo daba por perdido; no recuerdo lo que contesté, ni tan siquiera si lo hice; ella reposó su cabeza sobre mi hombro; parecía que aquella criatura extraña se calmaba; es que le había dado un lexatín aprovechando la voracidad de su comportamiento; cuando llegamos a cartagena habíamos pasado de la nada a la incomprensión más absoluta; junto a la escalerilla del avión estaba el gordo: sonriente, sudoroso...reanudaron su empatía y sólo mi maleta tardaba en aparecer...</p>
<p style="text-align:center;"><span style="color:#800000;">-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-</span></p>
<p style="text-align:center;">en la noche el calor era denso como una fragancia; las maletas giraban en carrusel interminable pero lejos de sentir impaciencia encontraba el hecho vagamente divertido; mientras tanto las de mis acompañantes habían salido de la rueda; cuando al fin apareció la mía, ya sólo quedábamos nostors tres en aquella sala del aeropuerto; superados los trámites en el aeropuerto aún quedaba un último: un hombre se acercó y con acento misterioso me preguntó si quería algo de lo bueno (como si "lo bueno" fuese algo universalmente conocido en su prometedora imprecisión); si hubiese sucumbido o no a la tentación nunca se sabrá pues la mujer decidió por mí; "vamos" pronunció con acento imperioso; acostumbrado a obedecer en el poco tiempo de relación me introduje junto a mis acompañantes y otro grupo de turistas en una pequeño microbús; yo sabía que el gordo se alojaba en otro hotel, más económico, que el nuestro; y digo nuestro pues la mujer se alojaba conmigo; fuimos despachados los primeros; el hall del hotel estaba vacío aunque apenas si era un poco más tarde de la medianoche; recuerdo ahora la habitación espaciosa, la terraza desde la cual se adivinaba la presencia de un mar que dormía; cuando el camarero preguntó si queríamos algo contesté que hielo, para mezclar con la botella de ron medellín que el hotel ofrecía en el pequeño bar de la habitación; la mujer reposaba en la hamaca; parecía haber abandonado su precipitación anterior; me senté junto a ella con un ron en la mano; encendí un ducados y traté de acostumbrar la mirada nueva de mis ojos a la oscuridad exterior...</p>
<p style="text-align:center;"><span style="color:#993300;">-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-</span></p>
<p style="text-align:center;">nos habíamos conocido sin conocernos; quiero decir que nos encontramos en un recodo de internet e iniciamos un intercambio de notas, o mensajes, o mails; superamos la distancia oceánica con los puentes de las esperanzas aún insatisfechas en nuestras vidas; ella me contó su biografía de estudios universitarios, de madre soltera, de trabajo en la oficina de una empresa de medio pelo; me habló de sus sueños y, poco a poco, la realidad se fue convirtiendo en poesía; desde la lejana españa todo sonaba hermosamente irreal, pero a la vez cotidiano; todo estaba en la pantalla del ordenador... en un principio, porque, poco tiempo después del primer contacto, el móvil estaba también lleno de mensajes apasionados; además probamos el sonido de nuestras voces en conversaciones forzadas a través del teléfono y el contraste de los acentos añadía más exotismo al asunto; durante unos pocos meses se sucedió el intercambio de esperanzas, de sueños y de promesas desaforadas; decidí entonces que el destino me empujaba hacia ella, que se hacía necesario viajar; fue por aquel entonces que escribí un relato enrevesado sobre un tal larsen y sus esperanzas y proyectos quiméricos; en el corte inglés me recibieron amablemente, una señorita impecable me explicó con paciencia de maestra todas las posibilidades de viaje y alojamiento en cartagenas de indias; cuando llegó el mes de julio me sentía preparado para viajar a mi toboso particular, para conocer a la dama de mis sueños; inicié al viaje a madrid con el alma en cueros, como decía el sito, y la premonición de que algo iba a cambiar irremediablemente en mi vida; entre el equipaje imprescindible incluí la isla del tesoro, así como al sábina, al rey, a louis armstrong y a ella fitzgerald; dudé hasta el último momento, pero finalmente dejé el cd de la familia carter sobre la mesa del salón...</p>
<p style="text-align:center;"><span style="color:#993300;">-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o</span></p>
<p style="text-align:center;">la noche en la terraza era tibia; en su regazo encontré la protección que echaba en falta desde madrid; el vaivén de la hamaca era apenas perceptible; también el sabor del ron era suave; una sensación de quietud se fue apoderando de mí; no recuerdo lo que hablamos, ni tan siquiera si hablamos; lo que hasta ese momento había sido una relación de palabras pasó a ser un intercambio de silencios; ahora sé que ella se moría de sueño; caímos en la cama con la inercia del absoluto agotamiento físico; cada uno ocupando castamente su parcela del enorme lecho; dormí boca arriba, pues mi cortesía me impedía darle la espalda, ni tan siquiera en sueños...</p>
<p style="text-align:center;"><span style="color:#993300;">-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o</span></p>
<p style="text-align:center;">estaba en la mitad de la treintena, damasiado joven para vivir esclavizado por la nostalgia, demasiado viejo para ser un ingenuo; me había casado y divorciado; de la noche a la mañana encontré que volvía a nacer y no podía ser casualidad que encaminara mis pasos a una tierra nueva; de alguna manera yo también quería renacer; en las cartas ella sospechaba que había alguna intención no amorosa en mi viaje, que era la seducción de los viejos conquistadores la que se había impuesto en mi corazón; yo no fui del todo sincero porque aunque era cierto que mi corazón estaba en juego, no lo era menos que tenía una necesidad de huír, de encontrar un espacio nuevo (aunque fuera un espacio de corazones) en el que ubicar mis anhelos; disfruté con los preparativos del viaje, reuniendo dinero de aquí y de allá; comprando el equipaje que estimaba necesario; visitando el viejo edificio de sanidad exterior, en el que un médico de otro tiempo me preguntó que a dónde me dirigía; cuando contesté que a colombia, sólo dijo: entonces tétanos y malaria; nunca me sentí más lejos de mi vida anterior que en aqujel momento; fue entonces cuando comprendí que el verdadero sentido del viaje está en los preparativos; ahora sé que aquel viejo y destartalado edificio de sanidad exterior quizá fuera mi destino, el término de mi viaje imaginario; el real comenzó poco después; llegué, como ya he dicho, de noche, bien prevenido contra el tétanos y la malaria, pero con una completa imprevisión sobre lo que había de acontecerme de ahí en adelante...</p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Capitulo 1:  El comienzo ]]></title>
<link>http://sheilaberdugo.wordpress.com/?p=237</link>
<pubDate>Sat, 07 Jun 2008 11:21:55 +0000</pubDate>
<dc:creator>sheilaberdugo</dc:creator>
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<description><![CDATA[habían pasado tantas cosas antes de aquél encuentro que mi mente y mi cabeza eran un torbellino in]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p><span style="color:#333399;">habían pasado tantas cosas antes de aquél encuentro que mi mente y mi cabeza eran un torbellino incontrolable; siempre he padecido de un aceleramiento que se intensifica con los nervios y la adrenalina hace estragos en mi comportamiento.  estaba prevenida, asustada, insegura y amedrentada; todos me señalaban por la tamaña locura que en ese entonces representaba el encontrarme con un desconocido a quien sólo intuía a través de mails y llamadas furtivas.  Sí, era una locura y yo mejor que nadie lo comprendía, pero estaba llena de entusiasmo en medio de mi ansiedad y mis temores, sentía que debía llegar hasta el final porque ya estaba sumida en el embrujo de sus palabras, esas que jamás nunca había leído o escuchado de nadie cercano a mi entorno.</span></p>
<p><span style="color:#333399;">habían sido unos meses llenos de poesía de verdadera magia literaria, yo en medio de un burdel de escuetos pensantes, me había encontrado un tesoro oculto que nadie supuestamente había visto:  un verdadero intelectual que manejaba la escritura con tal perfección que para mí resultaba abrumador.  Si alguien era capaz de expresarse de tal manera, yo, ingenua y dada a idolatrías, entonces tenía que ser un ser especial y único... y estaba a punto de conocerle.</span></p>
<p><span style="color:#333399;">Mi corazón corría a millones de pulsaciones, bajé las escaleras alejándome de mis cabreados compañeros que me miraban de reojo queriendo con ello lograr mi arrepentimiento; pero yo estaba decidida a todo.  Miré el pasillo tan largo como mis esperanzas, ya sabía que era delgado y presentía que su aspecto europeo lo delataría, claro,  era diferente a todo ser humano que yo había visto... lo reconocería aún en la oscuridad.</span></p>
<p><span style="color:#333399;">Pasé a lo largo de ese inmenso corredor y le ví, pero no lo miré.  Bajé la cabeza y seguí rápidamente para digerir la primera impresión.  Era más delgado de lo que imaginaba, desgarbado y mal vestido, tenía un aspecto descompuesto, demasiado descomplicado para mi gusto.  Su cara no era guapa, pero se veía extrañamente impacible y tranquilo, eso me gustó desde el principio; pero yo era un torrente, totalmente desbocado.  Me acerqué ahora sí haciéndome la sorprendida y le hablé sin parar, el se acercó sin sorprenderse mucho y ahí comenzó todo...  yo sólo recuerdo que hablaba sin pensar en lo que decía, quería resultar encantadora, quería que se sintiera cómodo, quería darle la impresión de que no estaba impresionada, quería parecer normal; pero sólo conseguí el efecto contrario.</span></p>
<p><span style="color:#333399;">La historia del reloj y los ducados se reduce a simplemente un atrevimiento de mi parte y recuerdo bien que por el reloj destartalado al que le faltaba la mitad de la pulsera me dio la impresión de que se trataba de una persona muy despreocupada, totalmente alejado del glamour y la etiqueta; por ello me quedé con el aparato en son de broma y porque pensé que no tenía mayor valor.  Ahora después de tantos años comprendo que ha sido parte de mi personalidad y es algo de lo que me arrepiento, pero igual que a él, yo tampoco quedé muy bien impresionada con aquel ser sin gracia, casi fantasmal con el que iba a pasar los siguientes 15 días...</span></p>
<p><span style="color:#333399;">Pero estaba ahí y no quedaba otro remedio.  El gordo Oliver encantador salvó la situación y mientras él se fumaba sus ducados pensando quién sabe qué cosas, el compañero, a quien yo creía su amigo me entretuvo mientras en la sala de espera anunciaban el vuelo hacia Cartagena.</span></p>
<p><span style="color:#333399;">No, no hubo flechazo; casi estuve arrepentida a los 5 minutos de verle, pero como dije, era un compromiso y estaba primero mi palabra que otra cosa; él había viajado desde muy lejos para que yo le hiciera una jugada como esa, pero ganas tuve de alejarme cuando llegando a Cartagena vino a mi mente que allí en esa ciudad tenía una amiga a la que podía molestar a las tantas horas para que me salvase de una situación incómoda... además ya estaba advertida.</span></p>
<p><span style="color:#333399;">Llegamos al hotel y yo estaba literalmente rendida, presa de un cansancio que pudo más que mis temores infundados, porque ante todo se portó como un verdadero caballero.  Salimos a la terraza de la habitación y allí me quedé inmersa nuevamente en sus palabras, en su tono pausado, en su tranquilidad, su pasmosidad y su calma.. sentí una paz extraña en mi espíritu y él inició el relato de una pequeña historia de amor de una chica de mala reputación y un muchacho rebelde; en ese momento creo que me enamoré de él, lo miraba, tan cansada, tan reducida a nada y él ahí sentado como una imágen etérea sin forma humana hablando con ese acento tan particular, con esa voz pastosa y arrastrada, materializaba cada una de sus frases imaginándo las escenas que me narraba y luego al finalizar nos fuimos a la cama...  confieso que desde ese momento algo sucedió y de ahí en adelante comenzó a nacer en mí una obsesión tal por ese hombre inteligente, lleno de sabiduría, de hablar pausado y movimientos cansados que no supe, no supe qué fue de mi a partir de entonces... ya no volvería a ser la misma de antes.</span></p>
<p><span style="color:#333399;">Estaba ya en sus manos.</span></p>
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<title><![CDATA[Junot Diaz: Una historia que contar...]]></title>
<link>http://limb00.wordpress.com/?p=94</link>
<pubDate>Tue, 08 Apr 2008 06:31:21 +0000</pubDate>
<dc:creator>::: L ï m Ъ Ø™ :::</dc:creator>
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<description><![CDATA[
Nace en la República Dominicana en 1968 y emigra a la edad de siete años a los Estados Unidos. En]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p><a href="http://limb00.files.wordpress.com/2008/04/junot_diaz.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-96" src="http://limb00.wordpress.com/files/2008/04/junot_diaz.jpg" alt="" width="243" height="300" /></a></p>
<p style="text-align:justify;">Nace en la República Dominicana en 1968 y emigra a la edad de siete años a los Estados Unidos. En 1996, publica el libro de cuentos <em>Drown</em>, centrado en las peripecias de una familia que emigra de los barrios de Santo Domingo a la ciudad de New Jersey. El libro tuvo un tremendo éxito, convirtiendo a Junot Díaz en uno de los escritores más prometedores de los noventa.</p>
<p style="text-align:justify;">Tuvieron que pasar más de diez años para que publicara su novela que se ha convertido de la noche a la mañana en un boom. A pocos meses de su lanzamiento, <em>The Brief Wondrous Life of Oscar Wao (</em><span>La prodigiosa vida breve de Oscar Wao)</span>, ha sido considerada por gran parte de la crítica norteamericana como una de las novelas más sobresalientes, explosivas e intensas publicadas en el transcurso de este año.</p>
<p style="text-align:justify;">Por consiguiente, fue recientemente premiado con un premio Pulitzer en el genero "Ficción", lo que lo convierte en el primer dominicano en recibir un premio de esta índole.</p>
<p style="text-align:justify;"><!--more--></p>
</blockquote>
<blockquote><p><img class="alignnone size-medium wp-image-95" src="http://limb00.wordpress.com/files/2008/04/junot.jpg" alt="" width="300" height="300" /></p>
<h4>♦PULITZER♦... El primero de un Dominicano!!!</h4>
</blockquote>
<p style="text-align:justify;">
<blockquote><p><span>Obra: La prodigiosa vida breve de Oscar Wao</span></p>
<p><span>La obra premiada de Díaz es una historia trágica, pero humorística de deseo, política y violencia entre dominicanos en su país y en Estados Unidos.</span></p>
<p>The New York Times ha considerado el libro como el mejor volumen de ficción publicado en el 2007. Los estudios Miramax compraron hace unos meses los derechos para hacer una película. <em>La espera ha valido la pena</em>, rezan las elogiosas reseñas.</p>
<p style="text-align:justify;">
</blockquote>
<p><a href="http://limb00.wordpress.com/wp-admin/La prodigiosa vida breve de Oscar Wao"> </a></p>
]]></content:encoded>
</item>
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<title><![CDATA[Sharbat Gula: Una historia que contar...]]></title>
<link>http://limb00.wordpress.com/?p=50</link>
<pubDate>Sat, 22 Mar 2008 22:26:32 +0000</pubDate>
<dc:creator>::: L ï m Ъ Ø™ :::</dc:creator>
<guid>http://limb00.wordpress.com/?p=50</guid>
<description><![CDATA[
Sharbat Gula , nacida en 1972, es una mujer afgana de la etnia pashtun quien se vio obligada a huir]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p><a title="sharbat-gula.jpg" href="http://limb00.wordpress.com/files/2008/03/sharbat-gula.jpg"><img src="http://limb00.wordpress.com/files/2008/03/sharbat-gula.jpg" alt="sharbat-gula.jpg" /></a></p>
<p align="justify"><strong>Sharbat Gula</strong> , nacida en 1972, es una mujer afgana de la etnia pashtun quien se vio obligada a huir de Afganistán rumbo a Pakistán hacia un campo de refugiados donde fue fotografiada por un fotógrafo de la National Geographic llamado <span class="new">Steve McCurry</span>. La imagen se hizo famosa cuando fue publicada en la portada de la edición de junio de 1985 de la revista.</p>
<p align="justify">Sharbat Gula fue fotografiada cuando tenía 12 años por el fotógrafo Steve McCurry, en junio de 1984. Fue en el campamento de refugiados <span class="new">Nasir Bagh</span> de Pakistán durante la guerra contra la invasión soviética. Su foto fue publicada en la portada de National Geographic en junio de 1985 y, debido a su expresivo rostro de ojos verdes, la portada se convirtió en una de las más famosas de la revista.</p>
<p><!--more--></p>
<p><a title="sharbat-gula2.jpg" href="http://limb00.wordpress.com/files/2008/03/sharbat-gula2.jpg"><img src="http://limb00.wordpress.com/files/2008/03/sharbat-gula2.jpg" alt="sharbat-gula2.jpg" /></a></p>
<p align="justify"><em> Portada original de  National Geographic Junio 1985</em></p>
<p align="justify">
<p align="justify">El mismo hombre que la fotografió, Steve McCurry realizó una búsqueda de la joven que duró 17 años. El fotógrafo realizó numerosos viajes a la zona hasta que, en enero de 2002, encontró a la niña convertida en una mujer de 30 años y pudo saber su nombre. Sharbat Gula vive en una aldea remota de Afganistán, es una mujer tradicional pastún, casada y madre de tres hijos más un cuarto que murió cuando era pequeño. Su marido, con quién se casó poco después de su famosa fotografía, se llama Rahmat Gul y sus tres hijos Robina, Zahida, y Alia. Ella volvió a Afganistán en 1992. Nadie la había vuelto a fotografiar hasta que se reencontró con McCurry y no sabía que su cara se había hecho famosa. La identidad de la mujer fue confirmada al 99,9% mediante una tecnología de reconocimiento facial del FBI y la comparación de los iris de ambas fotografías. Su historia fue contada en la edición de marzo de 2003 de la revista y en un documental para televisión titulado <em>Niña desaparecida: misterio resuelto</em>. La sociedad que publica la revista creó en su honor un fondo especial de ayuda al desarrollo y creación de oportunidades educativas para las niñas y mujeres afganas.</p>
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