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	<title>memorias-de-la-radio &amp;laquo; WordPress.com Tag Feed</title>
	<link>http://wordpress.com/tag/memorias-de-la-radio/</link>
	<description>Feed of posts on WordPress.com tagged "memorias-de-la-radio"</description>
	<pubDate>Mon, 07 Jul 2008 09:59:25 +0000</pubDate>

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<title><![CDATA[Freud también cura a los gordos]]></title>
<link>http://elduendedelaradio.wordpress.com/?p=539</link>
<pubDate>Wed, 11 Jun 2008 10:32:45 +0000</pubDate>
<dc:creator>El Duende de la Radio</dc:creator>
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<description><![CDATA[
Ha encontrado el Duende un pretexto para no caer hoy en varios lugares comunes. A saber, la victori]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:center;"><a href="http://elduendedelaradio.files.wordpress.com/2008/06/freud.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-540" src="http://elduendedelaradio.wordpress.com/files/2008/06/freud.jpg" alt="" width="400" height="272" /></a></p>
<p>Ha encontrado el Duende un pretexto para no caer hoy en varios lugares comunes. A saber, la victoria de <strong>España</strong> ante <strong>Rusia</strong> en el <strong>campeonato de Europa</strong> de fútbol, la desdichada huelga del transporte por carretera, los hallazgos lingüísticos de la ministra <strong>Bibiana Aído</strong>, el ilusionismo semántico de <strong>Pepín Blanco</strong> y <strong>José Antonio Alonso</strong> (por cierto, ¿no se han dado cuenta ustedes de que no hay crisis?) y la bronca de <strong>Zapatero</strong> al <strong>BCE</strong> por la irresponsabilidad de no ponerle bridas al euribor. Tiembla, <strong>Trichet</strong>... No más de quinientos o seiscientos editoriales/ artículos de fondo/ columnas/ comentarios en televisión o en tertulias  radiofónicas se van a dedicar en un par de días a estos asuntos. Aparte de poca originalidad, qué  osadía hubiera demostrado el Duende si los tratara con su ligereza habitual.</p>
<p> El pretexto para la fuga se lo ha dado doña María. Hoy comentaba en la radio la <em>absurdidez </em>(sic) del cuadro contemporáneo que ha alcanzado más alto precio en una subasta. No era un paisaje amable, ni una composición abstracta de originales efectos cromáticos, ni un hombre extraño de <strong>Bacon</strong>, que por lo menos resulta intrigante. Ha sido una silueta de lo más vulgar: una  señora aún más gruesa que ella, completamente desnuda, reposando en el diván. La gorda fue pintada por <strong>Lucien Freud</strong>, y fue rematada en <strong>Christies</strong> por el magnate ruso <strong>Abramovich</strong> a cambio de treinta y tres millones y medio de dólares.  A este paso don Sigmundo será más reconocido como padre del pintor que como padre del psicoanálisis. Mientras que su hijo habrá conseguido que el psicoanalista pase a ser, sobre todo, el padre del pintor.</p>
<p> <em>Lo mismo que las gordas de <strong>Botero</strong>, ya te digo...</em>-pesaba doña María en voz alta- <em>Toda la vida sacrificándonos pa no engordar y haciendo toda clase de sacrificios</em> <em>y luego te enteras que lo que más desean los millonarios</em> <em>es una como nosotras. Si lo llego a saber a tiempo, hace dietas su tía, ¿no te fastidia?...</em></p>
<p><em> </em>Qué contradicción, admirar tanto a tipazos juncales como el de <strong>Carla Bruni</strong> y colgarse en el salón un océano carnal como la modelo de don Lucien. Sin embargo, esta curiosa paradoja que, grosso modo, plantea doña María puede ser una buena terapia contra el complejo de gordo o gorda.. Los psicoanalistas y psiquiatras ya no tendrán que recurrir al odio al padre, al <strong> complejo de Edipo</strong> o a la represión de la líbido para justificar tanto desarreglo del alma como genéricamente se ampara bajo el concepto freudiano. Sabemos que los desmadres curvilíneos del cuerpo deprimen bastante, y sobre todo a las damas. Hasta ahora, claro, porque a partir de este momento bastará que recordemos lo que se cotizan sus kilos cuando son retratados por un artista para que recupere su buen tono vital. <em></em></p>
<p><em> </em><em>Sursum corda, </em>gordos y gordas de todo el mundo.  <strong>Freud</strong> ha muerto: ¡viva <strong>Freud!</strong>.</p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Noche de impudor]]></title>
<link>http://elduendedelaradio.wordpress.com/?p=521</link>
<pubDate>Mon, 19 May 2008 23:36:00 +0000</pubDate>
<dc:creator>El Duende de la Radio</dc:creator>
<guid>http://elduendedelaradio.wordpress.com/?p=521</guid>
<description><![CDATA[
(Foto de pablodf)
Oviedo es una ciudad con mucho encanto y trasfondo literario, pero allí pasó el]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:center;"><strong><img style="vertical-align:middle;" src="http://farm3.static.flickr.com/2139/1749860516_a3f3f7d096.jpg?v=0" alt="" width="355" height="286" /></strong></p>
<p style="text-align:center;">(Foto de <a href="http://www.flickr.com/photos/pablodavidflores/" target="_blank">pablodf</a>)</p>
<p><strong>Oviedo</strong> es una ciudad con mucho encanto y trasfondo literario, pero allí pasó el Duende una de las tardes más amargas de su vida. Una amiga de la infancia  que se había erigido en <em>alma mater </em>del <strong>Rastrillo</strong> local le lió para que colaborase en la justa causa de recaudar fondos para los niños sin hogar. Había que reproducir frente al público las mismas travesuras que entonces sólo ensayaba ante el micrófono. O sea, hacer el bufón  para entretener al personal y poderle endosar más fácilmente unas camisetas o una papeleta para la rifa de un viaje a <strong>Disneylandia</strong> a precio de cojón de mico.</p>
<p>  Nunca le ha gustado al Duende el vis a vis con el público, pero aquella jornada fue especialmente negra. Casi peor que otra en la que, por exigencia de la editorial de <strong><em>Las poblemáticas de doña María</em></strong>, tuvo que meterse en una de esas casetas de la <strong>Feria del Libro</strong> y sufrir tres horas de sauna mientras la gente pasaba de largo mirándole como si fuera un mono enjaulado. Tampoco en el Rastrillo de Oviedo sabían demasiado de aquel presunto famoso que, sin duda con buena intención, les habían prometido. No era tan famoso.</p>
<p> Cristina, que así se llamaba la amiga, incurría en un error muy frecuente en los seguidores  del  Duende, que es confundir la familiaridad de una voz radiofónica con la popularidad prácticamente masiva que  da la televisión. La radio puede ser más intimista, y sus voces incluso más amigas que las que hablan desde aquélla. Pero vivimos en una civilización de imágenes, y la radio no la ve nadie. Un mes de tupé y matraca de <strong>Chikilicuatre </strong>en la pequeña pantalla  suman cien veces más fervor popular que veinte años de duendadas, por muy divertidas que le parezcan a sus incondicionales.</p>
<p> Ese miedo al ridículo - qué  penoso le resultaba al Duende  tener que legitimarse como miembro de esa especie que llaman <em>los famosos-</em> asoma en cierta manera cuando uno de sus posts  rebasa su papel de <strong>Peepeng Tom  </strong>y, en lugar de mirar hacia fuera, mira hacia su interior. Esta noche debería haber reparado en esa <strong>Lady Godiva </strong>que es la luna, tan seductora siempre. Y tan socorrida, por cierto: cuando no te quede  ni una miasma de lírica, juega con la luna rielando en cualquier charco y parecerás  poeta.</p>
<p> Pero no estaba la noche para delirios. Un dolor muy profundo que aflige a uno de sus mejores amigos le obliga a mirarse dentro y a contener el llanto. Aunque el Duende aborrece el impudor de airear sentimientos propios, hoy tiene que superar el miedo al ridículo y contar, lisa y llanamente, que no está para  bromas. Ni lo estará  hasta que su amigo Félix, siempre tan entrañable, tan gracioso y tan bien educado, se recupere  y pida perdón a la luna por no haberle contado aún el último de sus incomparables chistes.</p>
<p> </p>
<p> </p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Nuevos milagros por san Isidro]]></title>
<link>http://elduendedelaradio.wordpress.com/?p=517</link>
<pubDate>Tue, 13 May 2008 23:16:27 +0000</pubDate>
<dc:creator>El Duende de la Radio</dc:creator>
<guid>http://elduendedelaradio.wordpress.com/?p=517</guid>
<description><![CDATA[
(Foto de iesluisvelez)
Por san Isidro, a doña María le gustaba asomarse a ver los labrantíos que]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:center;"><img class="alignnone size-medium wp-image-518 aligncenter" src="http://elduendedelaradio.wordpress.com/files/2008/05/san-isidro.jpg?w=200" alt="" width="218" height="308" /></p>
<p style="text-align:center;">(Foto de <a href="http://www.flickr.com/photos/iesluisvelez2006-2007/" target="_blank">iesluisvelez</a>)</p>
<p style="text-align:left;">Por <strong>san Isidro</strong>, a doña María le gustaba asomarse a ver los labrantíos que aún se divisaban desde el bloque Los Arándanos. A estas fechas, la siembra de primavera en estos pagos verdea de algo más que dos cuartas, y con el vuelo de los tordos, las cogujadas y las abubillas,  hacen una bonita postal que le evocaba al campo de su pueblo. Jura doña María que, recién instalados en el bloque, aún había algún labriego que faenaba en su tierra con una yunta de mulas, cosa difícil de creer si hablamos de los primeros años setenta, que fue cuando pararon por allí. Pero sí nos creeremos sus buenas intenciones.  Abría la ventana, se acodaba en ella, ensanchaba los pulmones, respiraba un aire de poniente que soplaba puro y creía ver entre las nubes mofletudas y azulencas que riegan la primavera madrileña al ángel que venía a echarle una mano a San Isidro.</p>
<p>Parece el inicio de una película de <strong>Jean Perre Jeunet (<em>Amelie</em>).</strong> Pero era la película que se hacía la pobre María, tan llena de ilusión como de sentido común, dos valores que se neutralizan. En realidad, la buena mujer soñaba que si hay justicia en el cielo, el ángel currante no vendría ahora a ayudar a los pocos isidros que quedan en esta contornada, sino a las numerosas <em>gladiadoras del hogar </em>como ella que llevan generaciones y generaciones trabajando como esclavas sin sueldo, seguridad social ni merced alguna de las que hasta las elecciones prodigó <strong>Zapatero</strong>.</p>
<p> Ya conocen la leyenda: encargado el patrón de <strong>Madrid</strong> de labrar  las tierras de don <strong>Iván de Vargas, </strong>recibió la visita de un  ángel agricultor que se hizo cargo de los trabajos mientras el santo, se supone, sesteaba a la sombra de una encina. El sueño de san Isidro es, en rigor, el sueño de cualquier trabajador. Puesto que el campo se abandona a ojos vista, cada vez hay menos agricultores y el campesino es especie en extinción, bueno será que los ángeles de ahora cumplan su benéfica función echando una mano  a María y sus colegas.</p>
<p> Claro que, como María sólo es creyente <em>correlativamente, </em>y es más bien escéptica ante milagro tan gordo, tiene pensado formular esta oración sustitutoria. <em>San Isidro, bonito, si no mandas a un ángel que me resuelva toda la faena casera, haz que mis rodillas doblen al contrario,  como las de las cigüeñas. A  ver si al menos así llegan mis manos a remeter como Dios manda las sábanas del otro lado de la cama, que siempre me quedan fatal.</em></p>
<p><em> </em>Sabia conformidad con su condición, eso de pedirle un milagro menor. Pues por mucho que se haya transformado España, <em>siempre habrá pastores y señores, </em>añade la doña. Y cualquier manita de Dios o de san Isidro en favor de los más humildes, será bien recibido por esta su segura servidora y <em>gladiadora del hogar</em>. Amén. <em>  </em> </p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Leopoldo Calvo-Sotelo según Figuerola y Capitán]]></title>
<link>http://nibarcom.wordpress.com/?p=1736</link>
<pubDate>Thu, 08 May 2008 08:52:26 +0000</pubDate>
<dc:creator>nibarcom</dc:creator>
<guid>http://nibarcom.wordpress.com/?p=1736</guid>
<description><![CDATA[Sin Calvo-Sotelo, menos Duende




.
Luis Figuerola-Ferretti en El duende de la radio, 4 de mayo de]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<h2>Sin Calvo-Sotelo, menos Duende</h2>
<div class="entry-content">
<div class="snap_preview">
<p><span><br />
</span><img class="aligncenter" src="http://www.casareal.es/noticias/images/casareal/1135869335049.jpg" alt="" width="300" height="223" /></p>
<p><span style="color:#ffffff;">.</span></p>
<p><strong>Luis Figuerola-Ferretti en El duende de la radio, 4 de mayo de 2008 </strong></p>
<p style="text-align:justify;">Todos los que han seguido al Duende desde su paso por la <strong>SER</strong> saben los motivos por los que le debía estar tan agradecido a <strong>Leopoldo  Calvo-Sotelo </strong>(así, con guión, que no se sabe por qué se tiende a  suprimir ahora en los apellidos compuestos). El caso es que aquel presidente de  gobierno que después de la labia de <strong>Felipe González</strong> y el  gracejo malvado de <strong>Alfonso Guerra</strong>, tan fácilmente imitables,  aparecía como la dignidad marmórea inasequible a la caricatura, propició algunos  de los chispazos más hilarantes de la larga colaboración entre <strong>Javier  Capitán</strong> y el Duende. Primero haciendo un dúo de expresidentes con  <strong>Adolfo Suárez</strong>, luego con un pintoresco representante que  promocionaba al aparentemente severo Calvo-Sotelo como humorista. Qué buenos  ratos pasamos con el <strong>Poldo Mix.</strong></p>
<p style="text-align:justify;">Está muy feo echarle de menos sólo por la punta que le sacamos en la radio.  Sin embargo lo bueno de la caricatura es que te obliga a fijarte en el personaje  y garrarte a sus flecos amables. Dejando a un lado sus rasgos más fácilmente  parodiables, uno estudia su biografía y los breves contactos que tuvo con él no  puede evitar el respeto y hasta el afecto. El Duende le escribió dos o tres  ocasiones. Siempre respondía con un tarjetón escrito a mano, y con detalles que  individualizaban el mensaje. Es decir, que se tomaba la molestia de recordar a  quién se estaba dirigiendo para no hablar con simple cortesía formularia.</p>
<p style="text-align:justify;">En una de mis misivas le pedía disculpas por un exceso que no se si fue de  los imitadores o de <strong>Julio César Iglesias</strong>, tan amigo de poner en  riesgo el temple de su entrevistado con una humorada no siempre oportuna.  Acababa de salir Leopoldo bis en una de las viñetas matinales que hacíamos hace  unos años. Y a continuación había preparada una entrevista con Calvo-Sotelo, el  de verdad. Evidentemente, éste había escuchado la parodia y, ni corto ni  perezoso, Julio, para abrir boca, le preguntó qué le parecía. <em>Como toda  caricatura -</em>contestó el ex presidente con su sorna habitual-  <em>evidentemente exagerada</em>…<em>Pero si tiene usted tan buena imitación, no  se para qué quiere el original.</em> No fue nuestro mejor día en la radio. Pese  a la buena educación y a la tolerancia para la ironía de don Leopoldo, el hielo  se cortaba. Julio, como su tocayo <strong>Aparicio</strong>, tuvo que hacer  faena de aliño.</p>
<p style="text-align:justify;">Pero el almario del Duende es a veces muy escrupuloso. Y, no pudiendo acallar  su mala conciencia le escribió disculpándose por el rato incómodo que le habían  hecho pasar. Utilizó para ello una frase un poco afectada, algo así como <em>me  encocora que a usted le pueda haber sentado mal la imitación.</em> A lo que él  contestó: <em>me encocora que te encocore, y que no encocore a quien debería  encocorar.</em></p>
<p style="text-align:justify;"><em></em></p>
<p style="text-align:justify;">Hoy el Duende siente muy suyas las famosas palabras de <strong>John Donne: </strong><em>nadie es una isla, lo que le pasa a otro también te afecta a ti, la  muerte de todo hombre te disminuye.</em> Don Leopoldo, tan maltratado en su día  por la suerte política y por un pueblo que no repara en los matices, se va  quizás sin el afecto que España le debía. Y se lleva una de las cuerdas del  violín que más le gustaba tocar a uno. Lo que decía el poeta, que al final las  campanas acaban doblando por todos, y que al mosaico de las ilusiones  radiofónicas del Duende se le van cayendo teselas irreemplazables.</p>
<address><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#000000;text-decoration:none;"><img class="alignnone size-thumbnail wp-image-58" src="http://nibarcom.wordpress.com/files/2007/03/icopluma.jpg?w=51" alt="" width="51" height="54" />  </span><span style="text-decoration:underline;"><a href="Luis Fuguerola-Ferretti en El duende de la radio, 4 de mayo de 2008 ">http://elduendedelaradio.com/2008/05/04/sin-calvo-sotelo-menos-duende/</a></span></span></address>
<p><span style="color:#ffffff;">.</span></p>
<p> </p>
<div class="entry-head">
<h2>Los reconocimientos tardíos</h2>
<div class="entry-meta">
<div class="meta-row"><span class="authordata"><strong>por </strong><span class="vcard author"><strong>Javier  Capitán</strong></span></span><strong> en Elblogdelcapi, 5 de mayo de 2008</strong></div>
<div class="meta-row"> <span class="entry-category"><br />
</span></div>
</div>
<p><!-- .entry-meta --></p>
</div>
<p><!-- .entry-head --></p>
<div class="entry-content"><!-- or (function_exists('is_tag') and is_tag()) -->  </p>
<div class="snap_preview">
<p><a href="http://elblogdelcapi.files.wordpress.com/2008/05/fotos-tia015.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-576" src="http://elblogdelcapi.files.wordpress.com/2008/05/fotos-tia015.jpg?w=300&#38;h=206" alt="" width="300" height="206" /></a></p>
<p><a href="http://elblogdelcapi.files.wordpress.com/2008/05/fotos-tia017.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-577" src="http://elblogdelcapi.files.wordpress.com/2008/05/fotos-tia017.jpg?w=300&#38;h=241" alt="" width="300" height="241" /></a></p>
<p style="text-align:justify;"><span>El fallecimiento de Leopoldo Calvo-Sotelo ha reproducido una vez más  esa costumbre tan española de la loa a quien no está, de la alabanza del que ya  no puede escucharla, del reconocimiento a destiempo.</span></p>
<p style="text-align:justify;">Leopoldo Calvo-Sotelo ha sido el presidente olvidado, un político del  que casi no hemos escuchado referencias durante muchos años. Este fin de semana,  su muerte ha supuesto un súbito renacimiento de su figura y se le han reconocido  méritos, un buen hacer y un servicio al país hasta ahora sólo susurrados o, más  bien, callados. Con Adolfo Suárez pasó algo similar, sólo que en su caso fue la  enfermedad la que hizo que empezáramos a escuchar juicios positivos dedicados a  su persona y a su gestión al frente del gobierno. En ambos casos, todos esos  comentarios da la impresión de que llegan tarde, igual que las condecoraciones y  el reconocimiento.</p>
<p style="text-align:justify;">Da la impresión de que en la vida pública española sólo está permitido  decir “te quiero” si ya no cuentas, si ya no estás, si has desaparecido. Con  Adolfo Suárez y con Leopoldo Calvo-Sotelo, si tan unánime era el reconocimiento  y el agradecimiento, hubiera sido muy fácil hacerles un público homenaje cuando  estaban en plenas condiciones, entre otras cosas, porque ya no estaban en la  batalla política ni se les esperaba y porque ni tan siquiera existía ya el  partido político en el que militaron mientras fueron presidentes. </p>
<p style="text-align:justify;">Al margen de esta observación, quiero referirme al personaje de  Leopoldo Calvo-Sotelo que Luis Figuerola-Ferretti recreaba en mi compañía en la  radio. La imagen pública y conocida de Calvo-Sotelo por el común de los  españoles era la de un hombre hierático, serío, como muy probablemente se  desprendía hasta de su propia figura. Sin embargo, quienes le conocían mejor,  siempre hablaron del fino sentido del humor que poseía. A partir de ahí,  nosotros inventamos un recurso surrealista, el Poldo Mix, que era una casette  con la recopilación de los mejores chistes de Leopoldo Calvo Sotelo. Mientras  Suárez estuvo bien (luego sería sustituido por un representante de artistas  -Coqui-), en la narración del chiste era quien acompañaba a Calvo-Sotelo,  obligándole a empezar varias veces (“arriba de nuevo”), a explicar dónde  estribaba la gracia del chiste y a especificar el tipo de hilaridad que  producía. El Poldo Mix quería evitar la risa de compromiso de quien no entiende  un chiste y por eso lo desmenuzaba hasta el final. Fue un recurso que utilizamos  durante muchos años y que casi tuvo su club de fans. En ese sentido y a nuestra  peculiar manera, contribuimos a mantener en activo la figura del ex  presidente.</p>
<p style="text-align:justify;">Leopoldo Calvo-Sotelo estuvo un par de veces con nosotros en La Verbena  de la Moncloa   o en el Gran Carnaval. Mi recuerdo de aquellos programas es muy  grato y no conservaba la impresión sobre la que escribe Luis en su blog, aunque  la verdad es que él tiene una especial capacidad para deducir que todo lo que  hace resulta molesto para sus referentes reales. Recuerdo que la última vez,  enfrentado al Poldo Mix, Calvo-Sotelo dijo que estaba bastante molesto, porque  nuestro Poldo hacía referencias constantes a un vestidor (en el que Luis debía  imaginarle acicalándose) cuando resultaba ser que él, el verdadero Leopoldo, no  tenía vestidor.</p>
<p style="text-align:justify;">Es verdad que, en el fondo, enfrentarse a tu imitación no debe ser un  ejercicio especialmente deseado, pero tengo la impresión de que nuestro ex  presidente supo lidiar perfectamente con ello las veces que estuvo en persona  con nosotros.</p>
<p style="text-align:justify;">P.D. Las fotografías que ilustran este post pertenecen al archivo de mi tía,  Pilar Narvión. Siento no tener ningún Poldo Mix digitalizado para subirlo.</p>
<address><span style="color:#0000ff;"><a href="Luis Fuguerola-Ferretti en El duende de la radio, 4 de mayo de 2008 "><img class="alignnone size-thumbnail wp-image-58" src="http://nibarcom.wordpress.com/files/2007/03/icopluma.jpg?w=51" alt="" width="51" height="54" /></a>  <a href="http://elblogdelcapi.wordpress.com/">http://elblogdelcapi.wordpress.com/</a></span></address>
</div>
</div>
</div>
</div>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Sin Calvo-Sotelo, menos Duende]]></title>
<link>http://elduendedelaradio.wordpress.com/?p=508</link>
<pubDate>Sun, 04 May 2008 10:26:09 +0000</pubDate>
<dc:creator>El Duende de la Radio</dc:creator>
<guid>http://elduendedelaradio.wordpress.com/?p=508</guid>
<description><![CDATA[
Todos los que han seguido al Duende desde su paso por la SER saben los motivos por los que le debí]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:center;"><img class="aligncenter" style="vertical-align:middle;" src="http://www.casareal.es/noticias/images/casareal/1135869335049.jpg" alt="" width="300" height="223" /></p>
<p>Todos los que han seguido al Duende desde su paso por la <strong>SER</strong> saben los motivos por los que le debía estar tan agradecido a <strong>Leopoldo Calvo-Sotelo </strong>(así, con guión, que no se sabe por qué se tiende a suprimir ahora en los apellidos compuestos). El caso es que aquel presidente de gobierno que después de la labia de <strong>Felipe González</strong> y el gracejo malvado de <strong>Alfonso Guerra</strong>, tan fácilmente imitables, aparecía como la dignidad marmórea inasequible a la caricatura, propició algunos de los chispazos más hilarantes de la larga colaboración entre <strong>Javier Capitán</strong> y el Duende. Primero haciendo un dúo de expresidentes con <strong>Adolfo Suárez</strong>, luego con un pintoresco representante que promocionaba al aparentemente severo Calvo-Sotelo como humorista. Qué buenos ratos pasamos con el <strong>Poldo Mix.</strong></p>
<p>Está muy feo echarle de menos sólo por la punta que le sacamos en la radio. Sin embargo lo bueno de la caricatura es que te obliga a fijarte en el personaje y garrarte a sus flecos amables. Dejando a un lado sus rasgos más fácilmente parodiables, uno estudia su biografía y los breves contactos que tuvo con él no puede evitar el respeto y hasta el afecto. El Duende le escribió dos o tres ocasiones. Siempre respondía con un tarjetón escrito a mano, y con detalles que individualizaban el mensaje. Es decir, que se tomaba la molestia de recordar a quién se estaba dirigiendo para no hablar con simple cortesía formularia.</p>
<p>En una de mis misivas le pedía disculpas por un exceso que no se si fue de los imitadores o de <strong>Julio César Iglesias</strong>, tan amigo de poner en riesgo el temple de su entrevistado con una humorada no siempre oportuna. Acababa de salir Leopoldo bis en una de las viñetas matinales que hacíamos hace unos años. Y a continuación había preparada una entrevista con Calvo-Sotelo, el de verdad. Evidentemente, éste había escuchado la parodia y, ni corto ni perezoso, Julio, para abrir boca, le preguntó qué le parecía. <em>Como toda caricatura -</em>contestó el ex presidente con su sorna habitual- <em>evidentemente exagerada</em>...<em>Pero si tiene usted tan buena imitación, no se para qué quiere el original.</em> No fue nuestro mejor día en la radio. Pese a la buena educación y a la tolerancia para la ironía de don Leopoldo, el hielo se cortaba. Julio, como su tocayo <strong>Aparicio</strong>, tuvo que hacer faena de aliño.</p>
<p>Pero el almario del Duende es a veces muy escrupuloso. Y, no pudiendo acallar su mala conciencia le escribió disculpándose por el rato incómodo que le habían hecho pasar. Utilizó para ello una frase un poco afectada, algo así como <em>me encocora que a usted le pueda haber sentado mal la imitación.</em> A lo que él contestó: <em>me encocora que te encocore, y que no encocore a quien debería encocorar.</em></p>
<p><em></em></p>
<p>Hoy el Duende siente muy suyas las famosas palabras de <strong>John Donne: </strong><em>nadie es una isla, lo que le pasa a otro también te afecta a ti, la muerte de todo hombre te disminuye.</em> Don Leopoldo, tan maltratado en su día por la suerte política y por un pueblo que no repara en los matices, se va quizás sin el afecto que España le debía. Y se lleva una de las cuerdas del violín que más le gustaba tocar a uno. Lo que decía el poeta, que al final las campanas acaban doblando por todos, y que al mosaico de las ilusiones radiofónicas del Duende se le van cayendo teselas irreemplazables.</p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Nuestra adorable Jocelyn]]></title>
<link>http://elduendedelaradio.wordpress.com/?p=501</link>
<pubDate>Thu, 24 Apr 2008 18:23:40 +0000</pubDate>
<dc:creator>El Duende de la Radio</dc:creator>
<guid>http://elduendedelaradio.wordpress.com/?p=501</guid>
<description><![CDATA[Entre los recientes comentaristas del blog ha descubierto el Duende a Joce. Joce  es el apócope de]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p>Entre los recientes comentaristas del blog ha descubierto el Duende a <em>Joce</em>. <em>Joce</em>  es el apócope de Jocelyn, la íntima amiga de doña María, cuya novelesca historia es todo un ejemplo de superación. Los curiosos podrán conocer sus peripecias -no siempre ejemplares- en el capítulo 8 de <strong><em>Las poblemáticas</em></strong> <strong><em>de doña María</em></strong>, pero quizás aún haya quien la recuerde de sus intervenciones en <strong><em>Hoy por hoy</em>. </strong>Jocelyn entraba de cuando en cuando por teléfono,  y era el pasmo de <strong>Iñaki Gabilondo. </strong><em>¿Quién es?</em> -le preguntaba al Duende- <em>¿De dónde has sacado a esta chica tan graciosa?.</em> Por cierto, viéndole ahora como severo observador de la realidad en <strong>la 4</strong>, nadie diría que este hombre  se reía a mandíbula batiente escuchando a las dos vecindonas de <strong>Los</strong> <strong>Arándanos. </strong>Qué pena que <strong>Aznar </strong>le cambiara el metabolismo.</p>
<p> Jocelyn era un ejemplo puro de radio  natural, tan fresca y espontánea como la persona que le daba vida. No se trataba de una actriz ni de una periodista, sino de una pipiola recién graduada en <strong>Ciencias de la Información</strong>  que buscaba trabajo como creativa en la agencia del Duende, donde pronto se integró y se entendió  las mil maravillas con todos. El guión era tan  sencillo como llegar a la oficina a las nueve, echar un vistazo a los periódicos, y decirle a <em>Joce</em>: doña María cuenta contigo para hablar de la <em>poblemática</em>  de las carreras de las medias. No hacía falta más, porque a la chica le sobraba desparpajo. El Duende se subía a la <strong>Vespa</strong> y diez minutos después estaba en la <strong>SER</strong> tan pancho. Ya le sacarían las castañas del fuego María y la simpar Jocelyn</p>
<p> La verdadera identidad de las voces de la radio es siempre un reto para el oyente. Nadie escuchando a aquella criatura tan simpática y divertida podría imaginar el drama que había vivido de niña. Inés -que así se llamaba en realidad- era la hija del <strong>comandante</strong> <strong>Jesús Velasco</strong>, asesinado por <strong>ETA</strong> en 1980. También lo es de <strong>Ana Vidal-Abarca, </strong>una auténtica heroína civil que, al menos para el Duende, está en el apartado de mujeres admirables sólo un poco por detrás de <strong>Santa Teresa, Agustina de Aragón o Manuela</strong> <strong>Malasaña</strong>. Y aún no sabe uno si es peor haber luchado contra el miedo y la insensibilidad que provocaba el terrorismo entonces que contra el gabacho invasor. Porque en 1808 se levantó el pueblo en armas, pero cuando esos canallas que algunos llaman <em>gudaris</em> mataron al padre de Inés, había que contemporizar. Han tenido que pasar veintiocho años para que un tribunal prohíba que un parque infantil lleve el nombre del asesino. Hay que ser  santo para resistir con dignidad tanto dolor e incomprensión.</p>
<p> Fuera la mano de esa madre estupenda, o de ese Dios que dicen que tuerce los renglones para escribir recto, el caso es que Inés ha resultado ser una de las mujeres más alegres y felices que uno conoce. Aún en la agencia, ocultaba discretamente su llanto cada vez que la ETA reabría su herida infantil con un nuevo atentado. Pero su carácter -de casta le viene al galgo- podía con todo. Después de haberse casado con un tipo cabal y de haber criado tres recentales que parecen la defensa del <strong>Alavés</strong>, hoy es creativa <em>free lance</em> a tiempo parcial, y amiga generosa y entusiasta  mañana, tarde y noche. Su alegría y su contagioso deseo de disfrutar la vida son un bálsamo para los pusilánimes, y un fracaso para los terroristas que mataron a Chus Velasco.</p>
<p> <em>Muerte, ¿dónde está tu aguijón?...Infierno...¿dónde tu victoria? </em> Esta cita <strong> </strong> de <strong>Corintios</strong><em>  </em>se incluye en el <strong>Réquiem Alemán de Brahms </strong> que el Duende canta este fin de semana. Y al ensayarlo con sus compañeros de coro, se acordaba de  la invencible sonrisa de Inés. Ese sol de  chiquilla que para doña María, más de <strong>Manolo Escobar</strong> que de  Brahms, siempre será la adorable Jocelyn.    <em>  </em></p>
]]></content:encoded>
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<title><![CDATA[¿Por qué matamos lo cursi?]]></title>
<link>http://elduendedelaradio.wordpress.com/?p=499</link>
<pubDate>Tue, 22 Apr 2008 17:42:08 +0000</pubDate>
<dc:creator>El Duende de la Radio</dc:creator>
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<description><![CDATA[
(Foto de Leopoldo 2006)
Apareció en el estudio Juan Adriaenssens con una bolsa cargada de regalos ]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:center;"><img class="aligncenter" style="vertical-align:middle;" src="http://farm1.static.flickr.com/117/308501036_bfce95cdd0.jpg?v=0" alt="" width="500" height="375" /></p>
<p style="text-align:center;">(Foto de <a href="http://www.flickr.com/photos/leopoldoalas/" target="_blank">Leopoldo 2006</a>)</p>
<p>Apareció en el estudio <strong>Juan Adriaenssens</strong> con una bolsa cargada de regalos de <strong>Navidad</strong>, sacó un diminuto paquete y se lo entregó al Duende. <em>Esto no es para ti -</em>advirtió- <em>sino para doña  María. </em>Dentro había un diminuto reloj de mesilla de noche  incrustado en un  caballito balancín paticorto  hecho de acero, y con las crines, la cola, y los bastidores sobredorados<em>.</em> A doña María le emocionó, y el Duende lo mira todas las mañanas al despertar. En otro tiempo, lo hubiera adjetivado como una preciosidad, ahora quizás no llegue tanto, porque le daría vergüenza.</p>
<p> <em> </em>Juan es un polemista vehemente, culto, refinado y borde o encantador, según le peta. Puede pasar del lirismo más delicado a la furia <strong>Zeus tonante</strong> en segundos. En sus gustos estéticos no es menos hiperbólico. Levita ante un <strong>Cristo</strong> de <strong>Berruguete</strong> a pesar de ser ateo convicto, y a continuación  eleva a la categoría de novena maravilla del mundo a <strong>La Cúpula</strong>, un centro comercial al norte de Madrid con columnas de lapislázuli y arabescoss que, según los que lo conocen, parece la orgía arquitectónica de un maharajá enloquecido. La apoteosis del <em><strong>kitsch.</strong></em> Pero para Juan hay tanta belleza en la austeridad del románico o en el minimalismo posmoderno como en el manierismo de lo que se conoce como lo cursi.</p>
<p><em> </em>Juan Adriaenssens regalaba a doña María, pero en realidad mataba dos pájaros de un tiro. Pues aunque el Duende ha depurado sus gustos, suele perderse a menudo en los bazares chinos y extasiarse  en su galería de lindezas inenarrables. Aquí, encerrada en una urna de cristal, una virgen iridiscente en una gruta de la que manan chorritos de agua que, traspasados por un haz de luz, componen una cortina celestial. Allá, lo que parece un canario disecado sobre un pedestal que, con sólo apretar un botón, cobra vida y embriaga con sus trinos. En el estante de al lado, una carroza de porcelana que en realidad es una sopera palaciega. Todo aviva el rescoldo de lo que, a primera vista, nos parecía bonito y de buen gusto. Luego vino la educación y nos lo borró del código de valores. Aunque hasta <strong>Jacinto Benavente</strong> escribió de <em>lo cursi</em>, esto quedó desde hace tiempo para horteras y gente inculta.</p>
<p> Y en eso estábamos cuando despertó el Duende y vio a <strong>Dorothy Malone</strong> besándose a tornillo con <strong>Kirk Douglas</strong> en <strong><em>El último atardecer, </em></strong>un western maravilloso de los muchos que pasan en la sobremesa de <strong>Telemadrid.  </strong>Excelente programación para esas horas, lástima que le quieran robarle la siesta a uno. La Malone, con sus espléndidos  ajos azulísimos, era, con excepción de <strong>Kim Novak,</strong> quizás la más cursi de las rubias de la época dorada de <strong>Hollywood</strong>. Sólo verla se  adivinaba a su alrededor la fragancia empalagosa de un pachulí que embelesaba y hacía aún más irresistible su encanto ligeramente perverso. Siempre  estuvo impecable en sus papeles, especialmente en esta película y en <strong><em>Escrito sobre el viento, </em></strong>de <strong>Douglas Sirk, </strong>uno de esos melodramas que los cinéfilos consideran <em>de culto.</em></p>
<p> Aún frotándose los ojos, el Duende quedó estupefacto contemplando el beso de Dorothy Malone, odió a Kirk Douglas y se preguntó por qué la moda ha orillado tan estúpidamente el innato gusto por lo cursi que todos llevamos dentro. Con lo bonitas que son las cosas bonitas...</p>
<p> </p>
]]></content:encoded>
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<title><![CDATA[Zapatero, cheque-gafas rotas YA]]></title>
<link>http://elduendedelaradio.wordpress.com/?p=496</link>
<pubDate>Thu, 17 Apr 2008 16:25:23 +0000</pubDate>
<dc:creator>El Duende de la Radio</dc:creator>
<guid>http://elduendedelaradio.wordpress.com/?p=496</guid>
<description><![CDATA[
(Foto de rammablog)
Asiento número 615 del Registro de Poblemáticas de Doña María.
  Le cuent]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:center;"><img style="vertical-align:middle;" src="http://farm2.static.flickr.com/1120/662872429_4841720f97.jpg?v=0" alt="Gafas de sol" width="370" height="286" /></p>
<p style="text-align:center;">(Foto de <a href="http://farm2.static.flickr.com/1120/662872429_4841720f97.jpg?v=0" target="_blank">rammablog</a>)</p>
<p>Asiento número 615 del Registro de <strong>Poblemáticas de Doña María</strong>.</p>
<p>  Le cuenta esta señora al Duende que el oculista le ha dicho que sus ojos son foto sensibles, y debe protegerlos de la luz solar. Doña María ha esperado a acumular unos ahorrillos y se ha comprado unas gafas <em>mu suntuarias</em>, modelo<em> Martirio</em>. Como padece vista no ya cansada, sino mayormente <em>sausta,</em> y algo de astigmatismo, necesitaba unas lentes  <em>pogresivas, </em>y la cosa le ha salido por un pico. Primera parte de la <em>poblemática.</em></p>
<p><em> </em>Al entrar en la boca de metro, la secuencia de sus movimientos fue la siguiente. Con la mano izquierda, extrae del bolso el estuche de sus gafas de ver, de cristales <em>pogresivos.</em>  Mientras bajaba la escalera, y para liberar la mano derecha que sujetaba el bolso, desliza  las asas de éste por el antebrazo hasta que el bolso se detiene en la esquina interna del codo, como quien dice. Con la mano derecha, se quita las gafas de sol suntuarias tipo Martirio y se las lleva, con las patillas abiertas, hasta la boca. En la boca, sus labios atrapan una de las patillas, mientras la mano derecha abre la funda de las otras y extrae las otras gafas.</p>
<p> A continuación, y para ponerse las de ver, retiraría las de sol de la boca para doblar las patillas y colocarlas en la misma funda que había quedado vacía. Después cogería el vagón de metro y  allí, mientras volvía a Los Arándanos, continuaría leyendo su apasionante novela <strong><em>Yasmina y el gran visir, </em></strong>de Noemí Kopfolyn. Amor, pasión, lujo y aventura a todo tren, aunque fuera subterráneo</p>
<p> Pero en ese momento se encontró con Tomasita, la cuñada de Evelyn, su peluquera, que salía del metro con los resultados de las pruebas de PSA de Fermín, un legionario que combatió en la guerra de <strong>Argelia</strong> con el que se enrolló en un viaje a Canarias.</p>
<p> -Pero  María- gritó Tomasita con una amplia sonrisa en los labios- ¿Sabes que lo de la próstata de Fermo es una falsa alarma?</p>
<p> María lanzó lo que pretendía ser ser un grito de  sorpresa y de alegría. Solo que no se había dado cuenta de que aún retenía entre sus labios la patilla de las nuevas gafas de sol. Motivo por  el cual el chillido fue, en efecto, de sorpresa, pero no exactamente de júbilo, puesto que, como consecuencia de su efusión de  solidaridad vecinal, las citadas gafas cayeron, se estrellaron contra el suelo y, por si fuera poco, fueron inmediatamente pisoteadas por uno de estos muchachotes-armario de 1´92 cm de altura con unos zapatones deportivos tamaño portaaviones,  pantalones <em>cagaos, </em>pendiente, peinado modelo <em>el último mohicano</em>, auriculares en la oreja y mochila. También llevaba, como casi toda la joven tribu urbana, una botella de agua mineral en las manos.</p>
<p> Y las gafas de los sueños de doña María quedaron como las falsificaciones esas de <strong>Cartie</strong>r que de vez  en cuando plancha una apisonadora. Y esta es la segunda parte de la  <em>poblemática: </em>sus gafas  rotas, o sea, su gozo en un pozo.<em>.</em></p>
<p><em> </em>Como a doña María siempre le gusta extraer moraleja de sus sucesos, hoy propone varias meditaciones y una sugerencia. Meditaciones: ¿por qué nos empeñamos en hacer el cambio de gafas en marcha en lugar de  perder medio minuto en detenernos? ¿Por qué  a las vecinas les gusta tanto airear sus males de salud y, en particular, los problemas de próstata de sus parejas? ¿Es educado saludarse a la salida del metro cuando a alguien se le ve con prisa? ¿Por qué la gente anda con una botella de agua mineral en la mano?</p>
<p> La sugerencia. ¿Por qué la generosidad del gobierno ZP no ofrece un deseable <strong><em>Cheque-gafas de sol suntuarias </em></strong> para aliviar así la coquetería de doña María, tan maltratada por la fortuna?</p>
<p> </p>
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<title><![CDATA[Las tiendas que el viento se llevó]]></title>
<link>http://elduendedelaradio.wordpress.com/?p=484</link>
<pubDate>Wed, 09 Apr 2008 19:28:22 +0000</pubDate>
<dc:creator>El Duende de la Radio</dc:creator>
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<description><![CDATA[
(Foto de FCV)
Una de las debilidades del Duende en La verbena de la Moncloa era un pijo como ideal ]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:center;"><a href="http://elduendedelaradio.files.wordpress.com/2008/04/escaparate-madrid.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-485" src="http://elduendedelaradio.wordpress.com/files/2008/04/escaparate-madrid.jpg?w=400" alt="Escaparate Madrid, calle Echegaray" width="347" height="260" /></a></p>
<p style="text-align:center;">(Foto de <a href="http://www.flickr.com/photos/fcv/" target="_blank">FCV</a>)</p>
<p>Una de las debilidades del Duende en <strong><em>La verbena de la Moncloa</em></strong> era un pijo <em>como ideal de la muerte</em> que se sacó de la manga <strong>Javier Capitán</strong>. Se trataba de un yuppi insoportable, un  multimillonario  odioso, insultante y antisocial, pero que resultaba francamente hilarante. Como su imagen idealizada respondía al arquetipo más engominado y lustroso del <strong>PP</strong>, se lallamó <strong>Jorge Alberto </strong>(pronúnciese Jjjjalberto), y fue nombrado presidente del PEPIJO (Partido Popular de los Hijos o de los Pijos, según se quiera ver).</p>
<p>Su gran aportación al pensamiento moderno fue que lo de clase media no es sino un eufemismo con el que el gobierno consuela a los pobres, a los que camela con ayudas y exenciones para complicar la vida a los únicos que merecen vivir bien, que son los ricos de siempre. Según Jjjalberto, en las ciudades, en lugar del carril bus debería implantarse el carril <strong>Maseratti, </strong>la marca de su coche, puesto que una hora de su tiempo era mucho más valiosa que lo que puedan sumar los ocupantes de un autobús, pobres al fin y al cabo. Sólo esquiaba en <strong>Alpen</strong>, porque las colas de pobres en <strong>Baqueira</strong> o en <strong>Saint Moritz</strong> le provocaban vómitos de sangre. Eso sí, comprometido en la defensa de la naturaleza, fue el primero en denunciar los peligros de la socialización del marisco. <em>Alucino en colores, tío -</em>argumentaba en su lucha contra la extinción de los crustáceos-<em>¿Cuándo se darán cuenta de que hay más pobres que nécoras?</em></p>
<p><em> </em>El prenda de Jjjalberto, además de múltiples negocios y propiedades, yates, cuadras de caballos y escuderías, tenía una discoteca de moda que s llamaba <em>Osea y tal, ¿no?</em> El nombre parece una gilipollez, y efectivamente lo es. O no. Porque lo de los locales de negocio y sus denominaciones es otra de las muchas cosas que ha cambiado la modernidad.</p>
<p>El Duende recuerda las tiendas que jalonaban las calles por donde pasaba su infancia y cree que ahora muy pocas sobreviven. En el recorrido entre su casa y el colegio, <strong>El anón cubano </strong>-extraño nombre para una frutería-y un pequeño bazar de barrio que se conserva tal cual. En la <strong>calle de Serrano, </strong>por donde buscaba el <strong>parque del Retiro, </strong>sólo la floristería <strong>Castañer, </strong>la perfumería de <strong>Alvarez Gómez </strong>y <strong>Zorrilla. </strong>Las demás sucumbieron, primera señal de que el tiempo lo arrasa todo, pues a la vista de un niño una tienda es una referencia tan sólida como una catedral. Al Duende, que borraran una mercería o un salón de te le traía al fresco, porque eran establecimientos aburridísimos. Pero que desapareciera <strong>Avícola Baezuela, </strong>en cuyo escaparate siempre había cantidad de pollitos arracimados bajo una lámpara de calor, le causó gran dolor. Una pollada en la calle más pija de Madrid era mucho más entrañable que la tienda de <strong>Carolina Herrera. </strong>Vano lamento: las ciudades se despollizan, quiero decir, se deshumanizan.</p>
<p>Y cambia todo, y los negocios se renuevan y se solapan unos con otros. Pasaba el Duende con Marina por la calle <strong>Divino Pastor </strong> y se detuvo ante un curioso local comercial. En un enorme espacio se mezclaba mobiliario de diseño con esculturas pop, mientras un afiche en el escaparate anunciaba conciertos de música funky. Al fondo descubrió tres sillones blancos, unos espejos y algunos secadores propios de una peluquería. Levantó la cabeza por ver el rótulo del negocio y  ahí pudo leer lo más sorprendente : se llama <strong><em>Por Dios, Juan.</em></strong><em> </em>O sea, el viento de la modernidad soplando inapelable por los viejos comercios  de la ciudad. Y uno con estos pelos...</p>
]]></content:encoded>
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<item>
<title><![CDATA[Mon ami Scott de Martinville]]></title>
<link>http://elduendedelaradio.wordpress.com/?p=465</link>
<pubDate>Sun, 30 Mar 2008 10:23:31 +0000</pubDate>
<dc:creator>El Duende de la Radio</dc:creator>
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<description><![CDATA[ Aún recuerda el Duende la primera vez que supo de Edison. Quizás en el cole, tal vez en unos teb]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p> Aún recuerda el Duende la primera vez que supo de Edison. Quizás en el cole, tal vez en unos tebeos de la época que inoculaban saberes del <b>Readers Digest</b> en viñetas ilustradas. Los había catolicones que miraban a lo trascendente -<b><i>Vidas ejemplares</i></b>, fundamentalmente las de los santos- o las que se centraban en la ciencia y la cultura, que se titulaban <b><i>Vidas ilustres. </i></b>En una de ésta aparecía la figura de <b>Thomas Alva</b> <b>Edison</b>: lo recuerda con el pelo blanco, su corbata de la época, acodado en una mesa en la que destacaba el altavoz de su célebre fonógrafo. El otro altavoz célebre de las infancias de color sepia era el de <b><i>La voz de su amo</i></b>, pero ahí en lugar de un inventor señero aparecía un perrito sentado seducido por la música. El Duende aún conserva, como una preciada joya, una cajita de hojalata en la que se vendían las agujas que necesitaban los <i>pikúes</i> para reproducir las grabaciones.</p>
<p>Le contaron una vez al Duende que todas las ondas sonoras emitidas sobreviven en el espacio. Imagínense la ensaladilla rusa de sonidos, el caos, el desmadre de voces y ruidos en los oídos de la divina Providencia. Los discursos de <b>Cicerón</b>, de <b>Diógenes</b>, de <b>Hitler</b>, las explosiones de <b>Guy Fawkes </b>en el parlamento inglés y los reventones del <b>Vesubio</b> que sepultaron <b>Pompeya</b>, el estruendo gozoso de las <b>cataratas Victoria </b>sorprendiendo al <b>capitán</b> <b>Richard Burton,</b> la jura de <b>santa Gadea</b>, la primera sonatina improvisada al piano por el pequeño <b>Amadeus,</b>  <b>Federico García Lorca </b> recitando alguno de sus <b><i>Sonetos del amor oscuro,</i></b> el <b>La-la-la</b> de <b>Massiel, </b>los clarines que anunciaron el último tercio del toro <b>Islero </b>que apuñaló a <b>Manolete, </b>los mamporros de <b>Manolo el del bombo, </b>el <b><i>¡se sienten, coño!,</i> </b>los meteorismos de <b>Napoleón</b> -y de las vacas, que por lo visto son peligrosamente pedorras- y hasta los delirios de <b><i>La verbena de la Moncloa</i></b>, todos juntos y revueltos violando de forma inmisericorde el silencio astral. Qué espanto, menos mal que tenemos una capacidad auditiva limitada. </p>
<p>Todo eso, claro, era teoría. En realidad las vibraciones sonoras se escapaban hasta que en 1878 vino Edison con su cazamariposas mágico y pudo registrarlas para el futuro.  Claro, que unos llevan la fama y otros cardan la lana. En esta obsesiva sociedad del conocimiento todo se investiga, y, a ser posible, se revisa. Acabaremos enmendando la plana a todo lo que nos contaron como historia, porque siempre hay algún curioso que huronea y no para hasta que le da una vuelta a la verdad oficial. Qué sinvivir. Ahora la <b>Lawrence Berkeley National Laboratory, </b>de <b>California, </b>le ha quitado a Thomas Edison su más preciada medalla.<b>  </b>Ha descubierto que no fue él, sino un tal <b>Eduard-León Scott de Martinville  </b>que ya en 1860 logró grabar por primera vez un sonido. Lo escuchó el Duende el viernes por la tarde en la radio.  Scott de Martinville fue un personaje inquieto, tipógrafo, investigador, escritor y ensayista, y dio con un aparato que llamó fonoautógrafo capaz de registrar el que, al menos por el momento, es el primer sonido grabado de la historia. Entre una maraña de chisporroteos se adivina a una voz femenina que susurra la conocida canción <b><i>Au clair de la luna, mon ami Pierrot.</i></b></p>
<p><b><i></i></b></p>
<p><b><i> </i></b>Qué sorpresón para los sabios. Qué ternura, que un testimonio así cante al claro de luna y a la amistad. Pero, al mismo tiempo, qué falta de seriedad. ¿Se imaginan que de un humanista, pensador y escritor con la densidad del Duende sólo quedara <i>Las muñecas de Famosa/ se dirigen al portal...</i>? Bueno, pues no se engañen: así será, y eso si hay mucha suerte. Lo dice <b>doña María, </b>todo es <i>mu correlativo. </i>Sobre todo la historia, que,  además de mudadiza y tramposa, tiene predilección por la frivolidad.</p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Gracias, Mariano]]></title>
<link>http://elduendedelaradio.wordpress.com/?p=445</link>
<pubDate>Thu, 13 Mar 2008 00:22:50 +0000</pubDate>
<dc:creator>El Duende de la Radio</dc:creator>
<guid>http://elduendedelaradio.wordpress.com/?p=445</guid>
<description><![CDATA[ 




  No habría mentira si no se partiese de la verdad, como no hay imitación si no existe un mo]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p align="center"> <a href="http://elduendedelaradio.wordpress.com/files/2008/03/mariano-rajoy.jpg" title="Mariano Rajoy"></a></p>
<div align="left"><a href="http://elduendedelaradio.wordpress.com/files/2008/03/mariano-rajoy.jpg" title="Mariano Rajoy"></p>
<div style="text-align:center;"><img src="http://elduendedelaradio.wordpress.com/files/2008/03/mariano-rajoy.jpg" alt="Mariano Rajoy" height="320" width="242" /></div>
<p></a></div>
<div align="left"></div>
<div align="left">  No habría mentira si no se partiese de la verdad, como no hay imitación si no existe un modelo original. Lo malo es que a los duendes de la radio se les va el personaje de referencia y  ven que su caricatura se desvanece sin remedio. Tanto estudio de voz y de gestos, tanta composición del personaje para nada. <i>Sic transit gloria imitatoris, </i>que diría el <b>padre Bonete</b> en su latín macarrónico.</div>
<p>La nómina de caídos que lloró el que suscribe es larga. Algunos, como el impagable <b>Agustín Rodríguez Sahagún</b>, el papa <b>Juan Pablo II</b> o la pluma avinagrada de <b>Francisco Umbral</b>, nos dejaron para siempre. Si vemos a <b>Charlot</b>, o <b>al Gordo y el Flaco</b>, o a <b>Buster Keaton</b> en una de sus películas podemos seguir riéndonos de ellos y con ellos. Aunque estén muertos desde hace tiempo, a nadie le parecerá le parece una falta de respeto o de delicadeza. Pero si nos reímos de su imitación, todo el mundo entiende que estamos ofendiendo a la memoria del difunto. Así que hay papeles importantes que ya nunca cabrán en el repertorio de los duendes.</p>
<p>También hay muchos que no necesitan morirse para alejarse del mismo. El Duende disfrutaba haciendo de <b>Alfonso Guerra</b>, de <b>Marcelino Oreja</b>, de <b>Leopoldo Calvo-Sotelo</b>, de <b>Manuel Fraga</b>, de <b>Santiago Carrillo</b>, de <b>Hernández Mancha</b>,  de <b>Solana</b>, de <b>Rodríguez Ibarra, </b>de <b>Julio Anguita</b>, de <b>Luis Molowny</b>, de <b>Rexach,</b> de <b>Joan Gaspart</b>, de <b>Florentino Pérez.</b> Algunos, como don Manuel, el inagotable Carrillo o Guerra aún nos sorprenden de cuando en cuando con alguna soflama o un chascarrillo malvado que les devuelve a la actualidad. Pero los más han ido pediendo protagonismo. A algunos, ni les buscan ya los periodistas. Su imagen se va desdibujando en la memoria colectiva a medida que enmudecen. Tanto hablas  y tanto sales por la tele, tanto tienes.</p>
<p>Por eso el Duende tiene que estar agradecido a Mariano Rajoy, que pese al varapalo de no ganar por segunda vez ha anunciado que seguirá al frente de la oposición. <b>Alberto Núñez</b> <b>Feijoo</b>, que es de los que se perfilan en el horizonte como posibles delfines del PP, explicaba alguno de los porqués. Un líder -dijo- no se improvisa. Cierto: no es fácil dar con la impostura de su personaje si éste habla correctamente, si no tiene un deje regional, si no abusa de muletillas, si no dice burradas o si no habla, como el ya talludo líder del PP, con las eses deshilachadas. Si encima es de <b>Castilla y León</b>, modula las palabras tan pulcramente como <b>Zapatero</b> y resulta de todo un <i>esaborío</i>, el Duende se queda tan huérfano como el ventrílocuo que pierde sus muñecos.</p>
<p>Si todo va como es esperable y Mariano Rajoy cumple sus propósitos, el Duende podrá seguir tirando de uno que, por su fondo y sus formas, es de los más  arovechables de la fauna política. Y así hasta dentro de cuatro años. <i>Voila</i> la madre del cordero: no es que le afecte el debate sobre el liderazgo que se abre en el PP. Ni que piense que este pontevedrés tan solvente es la mejor solución para arreglar España. <i>Porca miseria, </i>es que su marcha le destrozaba al Duende el elenco con el que tiene que seguir tirando hasta que le llegue la jubilación.</p>
<p>Así que gracias, Mariano. Y aguanta por lo menos dos años y medio.</p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Un consejo de Enrique Dans]]></title>
<link>http://elduendedelaradio.wordpress.com/?p=432</link>
<pubDate>Wed, 05 Mar 2008 06:51:53 +0000</pubDate>
<dc:creator>El Duende de la Radio</dc:creator>
<guid>http://elduendedelaradio.wordpress.com/?p=432</guid>
<description><![CDATA[Se presenta la nueva programación de Mobuzz TV. Mobuzz TV es una televisión en la red. Espera el D]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://elduendedelaradio.wordpress.com/files/2008/03/enrique-dans.jpg" title="Enrique Dans"><img align="left" width="266" src="http://elduendedelaradio.wordpress.com/files/2008/03/enrique-dans.jpg" alt="Enrique Dans" height="350" style="width:199px;height:266px;" /></a>Se presenta la nueva programación de <b>Mobuzz TV</b>. Mobuzz TV es una televisión en la red. Espera el Duende no meter la pata. No es que no domine las nuevas tecnologías, es que además no sabe usar su lenguaje con propiedad. ¿Sabe todo el mundo que la red por excelencia es internet? Dentro de la programación de esta nueva televisión, que hasta ahora difundía básicamente noticias tecnológicas e información en formatos de cinco minutos, <a target="_blank" href="http://elnoticiero.mobuzz.tv/">se estrenaba hoy el <b>No Ticiario</b></a>, un informativo de aquella manera que presentan <a target="_blank" href="http://elblogdelcapi.wordpress.com"><b>Javier Capitán</b></a> y <a target="_blank" href="http://http://twitter.com/MiriamReyes"><b>Miriam Reyes</b></a>. En este informativo surrealista, que dura ocho minutos y subirá a la red a primera hora de la tarde de lunes a viernes, interviene uno que se parece al Duende.<br />
A la fiesta de presentación acuden muchos compañeros de <b>RNE</b>. Al Duende le agradan muy especialmente las presencias de <b>Mónica Saiz</b> y <b>Paloma Arranz</b>, dos de las piezas clave de aquellos tiempos de buena radio que el público conoce poco. Mónica le cuenta que su hijo Sergio, apenas tres años, que asomaba todos los días en el interfaz de su ordenador su cara de peluche bonachón, ha sufrido una dolencia en las vértebras, y tiene que soportar un collarín. Está mejor, pero ella lo ha pasado mal, y cuando Mónica lo pasa mal toda aquélla peña que gravitaba en torno a <b>Olga Viza</b> no lo puede pasar bien. Mónica querida, que la dolencia pase pronto y Sergio vuelva a hacer las travesuras propias de su edad. Besos cariñosos de todos los duendes.</p>
<p>El Duende besa a Mónica y a Paloma todo lo apasionadamente que permiten las circunstancias, pero agradece emocionado la presencia de <b>José María de Juana</b>, a quien no veía desde hace tiempo. José María de Juana se jubiló hace ya más de un año, y está feliz. Bajo su barba casi blanca sigue luciendo unos juveniles coloretes más propios de defensa del <b>Alavés </b>que de un hombre de su edad. Esto es lo que el Duende aprecia hoy muy especialmente: su edad. Por primera vez desde que frecuenta este entorno de alta tecnología, hay alguien que le supera en años. Qué inyección de moral, Josemari. Internet, ay, es rabiosamente joven, y no eres nadie en internet si además de joven no manejas las sofisticadas herramientas virtuales que exige este invento. El Duende ya domina el sacapuntas, el exprimidor y el cortaúñas con soltura. Cualquier año de éstos comprende el <b>E-Mule</b> instalado en su ordenata y se baja <b><i>Arianne, </i></b>una de las pocas películas de <b>Audrey Hepburn</b> que nunca vio y que persigue desde su estreno.</p>
<p>En el cocktail también está presente <a target="_blank" href="http://www.enriquedans.com"><b>Enrique Dans</b>, autor de uno de los blogs más visitados en la red</a>. Enrique, que es biólogo, se sumergió en este mundo virtual y cayó atrapado en sus encantos. Ahora enseña sus secretos en el <b>Instituto de Empresa</b> de <b>Madrid.</b> Con su labor de difusión, en la red y en las aulas, acumula cada día más y más lectores para su blog. Maestro -le pregunta el Duende- ¿Qué he de hacer para seguir tu ejemplo?. Y el maestro le contesta que no hay recetas apriorísticas. Y que escriba de lo que quiera. Algo muy tuyo, insiste.<a href="http://elduendedelaradio.wordpress.com/files/2008/03/mobuzz.png" title="Mobuzz.tv"><img align="right" src="http://elduendedelaradio.wordpress.com/files/2008/03/mobuzz.png" alt="Mobuzz.tv" /></a></p>
<p>A la salida, con un viento del norte que acuchilla la cara, el Duende regresa dando un largo paseo al lugar donde había dejado su <b>Vespa</b>. Delicioso andar nocturno por el <b>Madrid de los Austrias</b>, siguiendo el trazado de lo que en el foro llaman <i>la <b>Cornisa Imperial</b>. </i>Para saber cuánta distancia cubre a pie, el Duende se acerca a los planos de las paradas de los autobuses y busca una medida. Pero desgraciadamente no la encuentra. Los planos de metro y de autobús, reflejan el trazado de las líneas de transporte sobre las calles, pero no hay escala de referencia para que transeúnte sepa lo que anda. O sea, que como diría doña María, también los planos se hacen <i>de espaldas al pueblo</i>.</p>
<p>Una observación muy propia del Duende, como sugería el maestro Enrique Dans. Aunque con la que cae a cuatro día de las elecciones, no sea de las que vayan a precipitar un aluvión de visitas.</p>
]]></content:encoded>
</item>
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<title><![CDATA[¿Por qué me olvida  Radio la Colifata?]]></title>
<link>http://elduendedelaradio.wordpress.com/?p=427</link>
<pubDate>Sun, 02 Mar 2008 21:43:29 +0000</pubDate>
<dc:creator>El Duende de la Radio</dc:creator>
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<description><![CDATA[ 
Una de las asiduas de este blog que no puede permitirse el lujo de ser antisistema y que conoce a]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p align="center"><a href="http://elduendedelaradio.wordpress.com/files/2008/03/radio-la-colifata.jpg" title="Radio la Colifata"><img width="361" src="http://elduendedelaradio.wordpress.com/files/2008/03/radio-la-colifata.jpg" alt="Radio la Colifata" height="466" style="width:365px;height:395px;" /></a> </p>
<p>Una de las asiduas de este blog que no puede permitirse el lujo de ser antisistema y que conoce al dedillo el oscuro pasado colaboracionista del Duende ha soltado la liebre. Habla de una tal <b>Sra. Rushmore</b>, y de una pintoresca emisora de radio argentina llamada <b>Radio la Colifata. </b>En principio, todas las señoras le interesan al Duende, y también lo que afecta a cualquier radio. Como decía el corrido mejicano, arrieros somos, y en el camino andamos. Ángela, que es como se llama la comentarista,  sugiere que ponga atención en ambos. Y avanza los oportunos enlaces de internet para que se entere el Duende de qué estamos hablando. </p>
<p>No es sin embargo la Sra. Rushmore la que más puede estimular a éste. Bajo este nombre de personaje de <b>Ágata Christie</b> opera una agencia de publicidad conocida por sus atrevidas y originales campañas. Algunas de ellas, muy premiadas, para el <b>Atlético de Madrid. </b>Esto en principio debería de despertar todas las simpatías del Duende, pero olvidado su pasado publicitario, preferiría que su equipo hiciera peores campañas y mejor fútbol. Y que le perdonen el <b>Kun Agüero</b> y <b>Diego Forlán</b>, dos futbolistas que son lo mejor que ha pasado por el Manzanares desde los tiempos de <b>Gárate</b>. Por si el Atleti, a pesar de sus joyitas,  resulta tan sospechoso en su calidad de cliente como lo es en su eterna aspiración de equipo importante, la señora se ha buscado alternativas más fiables. Y una de ellas ha sido  enganchar la cuenta de una bebida de <b>Coca-Cola </b>que ahora se asoma a TV anunciando Radio la Colifata<strong>.</strong></p>
<p><b></b></p>
<p><i>Colifato</i> en lunfardo es loco, y Radio la Colifata  quiere decir sencillamente Radio la Loca. Aunque hace unos años nos tragamos lo de <b><i>Cacao Maravillao</i></b>, y todo quedó en un artificio para demostrar que la ansiedad del consumidor de televisión puede crear un producto que no existe, Radio la Colifata sí existe. Y es el invento de  <b>Alfredo Olivera</b>, un psiquiatra del <b>Hospital Neuropsiquiátrico de Buenos Aires, </b>para rehabilitar a sus pacientes. El spot  de <b>Aquarius </b>que cuenta la historia de este galeno y de su singular emisora donde colifatos y colifatas son los locutores, es una propuesta  generosa. No dedica una sola palabra a vender su producto, sino un mensaje muy en la línea del, digamos, positivismo crítico en boga. Las burbujas de los productos de Coca-Cola ya no ofrecen ñoñería de la América rica y bobalicona, sino simpatía, ternura y naturalidad. Lo dicen los protagonistas del spot<i>: los colifatos queremos que todo sean felices, el mundo está loco. </i>Aunque, por si acaso, el último chiflado, más sensato, encierra los pájaros en la jaula y puntualiza: <i>No...¡El ser humano es extraordinario!</i></p>
<p><i></i></p>
<p>Pide mi muy querida  Ángela que, como creata que trabajó para Coca-Cola y como Duende de la Radio se moje el susodicho y ponga nota al spot. Y el susodicho refunfuña y tiene que expresar su indignación porque ni <b>Marcos de Quinto</b>, presidente de Coca-Cola, ni <b>Miguel García Vizcaíno</b>, fundador de la agencia, con quien además comparte devoción colchonera, hayan contado con él. Podrán excusar que no está del todo colifato. Pero el Duende entonces utilizará al revés el mismo argumento que empleó <b>Víctor Mature</b> en el <b>Hotel Ritz </b>cuando le negaban la admisión porque  aquel establecimiento tan distinguido no aceptaba actores. Puedo aportarles -dijo el fornido galán- cientos de críticas que me han negado siempre esa condición, así que dénme habitación y déjense de tonterías.</p>
<p> Lo mismo el Duende. Veinte años escuchando de sus compañeros de la radio que estaba loco y ahora nace Radio la Colifata y va a resultar que no le fichan por cuerdo. Vamos que vamos.<i></i></p>
]]></content:encoded>
</item>
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<title><![CDATA[Un caldo siempre cae bien]]></title>
<link>http://elduendedelaradio.wordpress.com/?p=393</link>
<pubDate>Thu, 07 Feb 2008 20:09:04 +0000</pubDate>
<dc:creator>El Duende de la Radio</dc:creator>
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<description><![CDATA[

(Foto de VJ_pdx)
No llegará la sangre al río. Pelillos a la mar, se encontraron el nuncio del Va]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://elduendedelaradio.wordpress.com/files/2008/02/caldo.jpg" title="Caldo rico"></a></p>
<div style="text-align:center;"><a href="http://elduendedelaradio.wordpress.com/files/2008/02/caldo.jpg" title="Caldo rico"><img width="365" src="http://elduendedelaradio.wordpress.com/files/2008/02/caldo.jpg" alt="Caldo rico" height="276" /></a></div>
<p align="center">(Foto de <a target="_blank" href="http://flickr.com/photos/vj_pdx/">VJ_pdx</a>)</p>
<p>No llegará la sangre al río. Pelillos a la mar, se encontraron el <b>nuncio del</b> <b>Vaticano</b> y el presidente <b>ZP</b> en un acto público y éste se quejó de los obispos. Con talante, pero se quejó. <b>Monseñor Monteiro</b>, muy diplomático, le recordó al presidente Zapatero que tenían pendiente un caldito. ¿Será en <b>Moncloa</b> o en la nunciatura? Da igual, con un caldito se puede arreglar casi todo.</p>
<p>Si le nombran asesor al efecto a nuestro querido <b>padre Bonete</b> dirá que, como poco, el caldito ha de tomarse con con jerez, y mejor con yema de huevo. Eso sí, como el nuncio es sobrio y austero, pero de fino paladar, mejor si se enriquece el caldo con unas <a target="_blank" href="http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&#38;LEMA=frusleria">fruslerías</a> más. Acaso unos taquitos de jabugo, por qué no unos huevos duros troceados, quizás unas finas hebras de pechuga de faisán, tal vez unos corruscos de pan frito. Poca cosa, unas naderías, pero que sin duda harán más sabroso el caldo y facilitarán el diálogo.</p>
<p>Eso sí, como el presidente es de <b>León</b> y hay que dar al césar lo que es del césar, qué tal si se acompaña el caldito con una fuente de cecina debidamente rociada de aceite de oliva. ¿Y si añadimos unas rodajitas de chorizo del <b>Bierzo</b>? -puede que sugiera monseñor. Hombre, presidente, pues ya, metidos en juerga, permítame que ya que don Manuel Monteiro es portugués se ofrezca en su honor algo típico de su país. Poca cosa, un platito ligero, a tono con la sobriedad eclesiástica. Por ejemplo un <i>bacalao dourado</i>, que pueda servir de pórtico, es una idea, a un foie de pato con puré de manzana, como queriendo decir a su eminencia reverendísima que nadie en el gobierno quiere sacarle los hígados a la Iglesia, antes al contrario.</p>
<p>Y a la vista de que con estas pequeñas <i>delicatessen </i>debidamente regadas con los vinos procedentes se va a cocinar un arreglo, pues nada mejor que añadir a este ligero tentempié un botillo, un cocido maragato, un buey estofado, empanadas de anguila del Arlanzón y, eso sí, como monseñor es goloso como un niño y el presidente pura dulzura, un repertorio de <i>gourmandissses</i> todo santidad: un <b>San Marcos</b>, puede que unos deliciosos tocinos de cielo, piononos de <b>Granada</b>, el <b>Saint Honoré</b>, sin duda una tarta de <b>Santiago</b>, unos suspiros de monja y, como concesión al leonesismo y el laicismo de Zapatero, unos nicanores de <b>Boñar</b> y cómo no, unos siempre deliciosos mantecados de <b>Astorga.</b></p>
<p><b></b></p>
<p>La presunta glotonería de lo que <b>doña María</b> llama <i>el cuerpo de servicio </i>de la Iglesia es un socorrido tópico en el que abundaron desde <b>Galdós</b> a <b>Berlanga</b>. El Duende guarda memoria de un chocolate en onzas que merendaba de niño junto a un trozo de pan. No era <b>Elgorriaga</b>, ni <b>Valor</b>, que eran las marcas de la época, sino <b>Los Canónigos</b>. Supongo que era algo más barato. En la envuelta, se veía a unos orondos frailes despachando un cuenco de aquel chocolate que, si bien no era de los que parecían hechos con arena -así sonaba triturar aquellas tabletas de cacao con azúcar sin refinar- tampoco era una delicia como los de ahora. Pero, junto al chocolate, nada tan clerical como el caldo. Archifamosa es la anécdota de aquella cena en una casa de prosapia en la que el obispo era el invitado de honor. Como quiera que, por su natural modestia cristiana, el dignatario se sirviera el consomé sin apenas hundir el cucharón en la sopera, la doncella, apercibida de ello y deseosa de dejar bien a sus señores, le advirtió diligente: <i>ajonde, ajonde, su divina majestad, que en el culo está lo bueno.</i></p>
<p><i></i></p>
<p>Bueno sería que el presidente y el nuncio <i>ajondaran</i> en este otro caldo de la concordia. Y que en su culo, con perdón, encontraran un puntito de sosiego que deje a cada cual en paz con su dios.</p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Prats &amp; Prats]]></title>
<link>http://elduendedelaradio.wordpress.com/?p=380</link>
<pubDate>Wed, 30 Jan 2008 00:57:21 +0000</pubDate>
<dc:creator>El Duende de la Radio</dc:creator>
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<description><![CDATA[
Erase una vez un Duende de siete añitos que las noches de invierno buscaba el calor en la chimenea]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p align="center"><a href="http://elduendedelaradio.wordpress.com/files/2008/01/matias_prats.jpg" title="Matias Prats padre e hijo"><img src="http://elduendedelaradio.wordpress.com/files/2008/01/matias_prats.jpg" alt="Matias Prats padre e hijo" /></a></p>
<p>Erase una vez un Duende de siete añitos que las noches de invierno buscaba el calor en la chimenea de la casa de Jacinto. Jacinto guardaba la finca de la abuela del Duende, que fue señora de buen pasar, pero que pasó del todo antes de que naciera el Duende. Murió en 1943, y su nieto sólo la conoció en una foto enmarcada en terciopelo que descansaba encima del piano.  Su finca era preciosa. Sólo tenía la pega de pertenecer a muchos herederos sin el buen pasar de la Yaya. Eran otros tiempos. Un año se pifiaba la montanera. Al siguiente, el algodón. Después el tabaco. Luego las vacas. A continuación los melones, y las fresas. Entre medias, las sequías, varios ingenieros agrónomos en la familia, inversiones en maquinaria, los créditos de la caja de ahorros correspondiente y la muerte lenta de la explotación tradicional. Alguien dijo que si no se acababa con la finca se acabaría con la familia. Se vendió la finca y la familia, acostumbrada a encontrarse allí, se disolvió. Lo que más les unía era aquel campo de encinas tomillos y un buen regadío orillando el río <b>Tiétar</b>, con el <b>pico Almanzor</b> vigilando al fondo. El Duende entendió entonces el significado de los versos de <b>Machado</b>: todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar.</p>
<p>Pasaba el Duende, como decía, muchas horas en la casa de Jacinto. Y sentado en el escaño junto al hogar, imitaba las retransmisiones de Matías Prats, que para Jacinto era como la voz de <b>Jehová</b> sonando en un viejo receptor protegido por cortinillas. Se lo celebraban tanto como ahora el <strong>Candil</strong> festeja a la <b>Clamores</b>. Matías Prats era amigo y compañero del padre del Duende. Llamaba a casa a la hora de la siesta preguntando por él y le decían que había salido. <b>Matías Prats Cañete</b> -el hombre que un día, retransmitiendo una corrida, al ver que el toro había saltado al callejón dijo que había salido fuera de banda- no se inmutaba. Está bien -ironizaba- Cuando se despierte le dicen que me llame. Matías Prats, aparte de su excelente escuela, le transmitió a su hijo homónimo el sentido del humor.</p>
<p><b>Matías Prats Luque</b> que era hasta hace unos años hijo de una leyenda, ha pasado a ser leyenda él mismo. Rara cosa en esto de la comunicación, donde resistir más de un año roza la epopeya y el éxito aburre hasta a quien se forra con ello. Matías Prats es periodista, como su padre, y posee una voz magnífica, como su padre. Pero además ha cumplido siete mil informativos en la tele. No provoca los mismos desmayos que. <b>Clooney</b> o <b>Javier Bardem</b>, pero tampoco conoce el Duende a nadie que le denueste, lo que en este país apasionado donde las flores se cruzan con las dagas voladoras es casi milagroso. Siempre bien vestido, correcto, pulcro y contenido en sus expresiones, controla perfectamente desde la emoción al sentido del humor, que administra con mesura para proteger su credibilidad. La gente, que a veces simplifica, suele creer que lo serio necesita ser pelín aburrido. Fuera del plató, Matías no lo es en absoluto. El Duende ha compartido con él bolos y puede dar fe de que podría ser un excelente actor de comedia. Probablemente en su fondo de armario guarda un batín tan elegante como el <b>Cary Grant</b> o <b>David Niven</b>.</p>
<p>El Duende querría imitarle ahora, como hacía antaño con su padre. Quisiera hablar como él, sin alharacas ni artificios, sin impostaciones ni sobreactuaciones. Y ser familiar para todos. Hace años, una señora se prendó de Matías de tal forma que, sin conocerle más que del televisor, le nombró su heredero universal. El Duende no aspira a tanto, y se conformaría con el legado de un pollino, una cuba de vino, un sillón de barbería, un futbolín donde gane el <b>Atleti</b> o un balcón en el <b>Albaicín</b>.</p>
<p> Y si no le dejan nada, que le quieran casi tanto como queremos a Matías. Enhorabuena, amigo. ¿Sabes lo último? <b>San Pedro</b> está invirtiendo la leyenda. Y dice que la fama de aquél cordobés socarrón de gafas negras y fino bigote no le viene de radiar el gol de <b>Zarra</b>, sino de ser el padre de <b>Matías Prats Luque</b>.  </p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[El extraño dolor de las siete menos cuarto]]></title>
<link>http://elduendedelaradio.com/2008/01/24/el-extrano-dolor-de-las-siete-menos-cuarto/</link>
<pubDate>Thu, 24 Jan 2008 11:07:03 +0000</pubDate>
<dc:creator>El Duende de la Radio</dc:creator>
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<description><![CDATA[ 
(Foto de Angelant)
Se encuentra el Duende, y perdón por lo pretencioso de la comparación, como ]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p align="center"><a href="http://elduendedelaradio.wordpress.com/files/2008/01/dolor-de-pies.jpg" title="Dolor de pies en hospital"><img width="358" src="http://elduendedelaradio.wordpress.com/files/2008/01/dolor-de-pies.jpg" alt="Dolor de pies en hospital" height="307" style="width:427px;height:328px;" /></a> </p>
<p align="center">(<a target="_blank" href="http://flickr.com/photos/angelant/page2/">Foto de Angelant</a>)</p>
<p>Se encuentra el Duende, y perdón por lo pretencioso de la comparación, como <strong>Jesús</strong> entre los doctores. O, más precisamente, como <strong>Sócrates</strong>: sólo se que nada se. Por lo menos, de lo que parece saber todo el mundo, que es de las matemáticas como soporte de cualquier relación lógica. Pensaba que, fuera de una apreciación cinematográfica,  el asunto del post de ayer iba a resultar de lo más espinoso y difícil de digerir. Y resulta que, sin que el Duende lo sospechara,  media nómina de lectores del blog lleva un <strong>Rey Pastor</strong> liofilizado en el bolsillo. <a target="_blank" href="http://elduendedelaradio.com/2008/01/23/alex-hitchcock-y-el-encanto-de-las-matematicas/">Ha bastado que les ofreciera un caldo de cultivo y lo han soltado en él para que se desarrolle</a>. Vaya chasco. Va a resultar que éste no es un blog para frivolidades y para la evasión. Esto es una academia de ciencias exactas.</p>
<p>¿Saben igual de todo? Porque el Duende quisiera consultar un fenómeno singular que lleva registrando en su pie izquierdo desde hace algún tiempo. Y como por lógica sólo cree en la causalidad, no duerme buscando su razón. Probemos si el blog también sirve de sociedad de socorros mutuos. Please, help the Duende.</p>
<p>Verán, muy a menudo, se despierta a las 6'45 a.m. con un agudo dolor en los dedos anular y corazón del pie izquierdo. Por cierto: ¿se nombran así a los dedos de la extremidades inferiores? ¿Incluso aunque no nos pongamos jamás un anillo, como en el correspondiente de la mano? Vayamos al grano: a esa temprana hora de la mañana un dolor intenso e inexplicable flagela esos concretos miembros de su añoso cuerpo. El Duende se despierta dolorido, se inquieta. Enciende la luz y no percibe a simple vista hinchazón alguna. Aprieta los dedos culpables entre sus manos y no percibe que aumente por ello la intensidad  del dolor. Éste es recurrente desde hace años. Aparece y desaparece como las caras de <strong>Bélmez</strong>, cuando le peta. Según <strong>Félix Bragado Mayol</strong>, gran amigo del Duende experto en bien vivir y doctor en mariscos, pudiera ser gota. Como la de <strong>Felipe II,</strong> o como la del <strong>abuelo</strong> <strong>Cebolleta</strong>, que aparecía siempre con el pie vendado. A él le ataca de vez en cuando en los dedos gordos de los pies, y dice que en tal caso hasta el peso de la sábana  le lacera aún más. Pero el Duende aguanta perfectamente el edredón, y no sufre más por eso. Además, no tiene problemas de ácido úrico, y apenas levantado de la cama el dolor desaparece. Sólo le deja la desazón de su  sinrazón.</p>
<p>Por lo que sufre el Duende es por no saber el origen de ese dolor fantasmal, y por qué para en él. ¿Es un alivio del cielo para ahorrarle el mal trago de asustarse con el despertador? ¿Es otro efecto del cambio climático? Hace unos días el Duende  vio una de las últimas fotos de la <strong>Duquesa de Alba</strong>, y pensó qué mala vejez la de la niña de <i><strong>El exorcista</strong></i>: ¿es un conjuro del  cirujano plástico de <strong>Cayetana</strong> por tan perversa asociación de ideas? ¿Es el símbolo de que, como a <strong>Unamuno</strong>, al Duende también le duele España, aunque sea sólo en dos dedos? ¿Es un estigma provocado por alguien que le malquiere y le hace vudú en la distancia? ¿Es una señal de que el gobierno cojea de su pie izquierdo, y por eso se ha decidido a ilegalizar a los amigos del <strong>ETA</strong>?</p>
<p>Señor, Señor...Haz que los sabios lectores del Duende iluminen su camino con su sabiduría<i>.</i> Acabará el Duende, si no, enmendando a su manera el celebérrimo soneto: <i></i></p>
<p align="center"><i></i></p>
<p align="center"><i></i></p>
<p align="center"><i></i></p>
<p align="center"><i>No me  mueve mi Dios nara quererte</i></p>
<p align="center"><i>el cielo que me tienes prometido.</i></p>
<p align="center"><i>Ni me mueve el infierno tan temido</i></p>
<p align="center"><i>para dejar por ello de ofenderte.</i></p>
<p align="center"><em></em></p>
<p align="center"><i></i></p>
<p align="center"><i>Muéveme, Señor,  que me despierten</i></p>
<p align="center"><i>dos dedos del pie izquierdo doloridos,</i></p>
<p align="center"><i>un tormento, un absurdo, un sinsentido</i></p>
<p align="center"><i>sin saber por qué sufro yo esa suerte...</i></p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Alex Hitchcock y el encanto de las matemáticas]]></title>
<link>http://elduendedelaradio.com/2008/01/23/alex-hitchcock-y-el-encanto-de-las-matematicas/</link>
<pubDate>Wed, 23 Jan 2008 00:41:53 +0000</pubDate>
<dc:creator>El Duende de la Radio</dc:creator>
<guid>http://elduendedelaradio.com/2008/01/23/alex-hitchcock-y-el-encanto-de-las-matematicas/</guid>
<description><![CDATA[El cine español pierde espectadores. Pero el Duende no cree que sus cineastas desmerezcan de las pr]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p align="left"><a href="http://elduendedelaradio.wordpress.com/files/2008/01/the-oxford-murderers.jpg" title="Los crimenes de Oxford"></a><a href="http://elduendedelaradio.wordpress.com/files/2008/01/the-oxford-murderers.jpg" title="Los crimenes de Oxford"><img align="left" width="322" src="http://elduendedelaradio.wordpress.com/files/2008/01/the-oxford-murderers.jpg" alt="Los crimenes de Oxford" height="780" style="width:224px;height:362px;" /></a>El cine español pierde espectadores. Pero el Duende no cree que sus cineastas desmerezcan de las primeras figuras de <b>Hollywood</b>. Hace muchos años incluso las obras maestras como <b><i>El verdugo</i></b> o <b><i>Bienvenido Mr.Marshall</i></b> exhalaban ese tufillo especial e inconfundible de la producción nacional. Pero películas como <b><i>Los otros</i></b><i>,</i> o<i> <b>Alatriste</b></i><b>  </b>dan otra medida de nuestro cine. Ya no es el costumbrismo lo que alimenta a estas estupendas películas, sino su excelente factura. Esa generosidad en la producción y esa destreza técnica que hizo grande -y casi insuperable- al cine americano de otras décadas.</p>
<p>El último ejemplo -no puede hablar el Duende de <b><i>El orfanato</i>, </b>porque no la ha visto- es <b><i>Los crímenes de Oxford</i>, </b>de <b>Alex de la Iglesia</b>,<b> </b>una hábil mezcla de suspense, filosofía, y matemática que exhala el perfume de una buena película de <b>Hitchcock. </b>Hasta su magnífica banda de sonido, firmada por un tal <b>Roque Baños, </b>recuerda a ratos la que compuso <b>Bernard Hermann </b>para <b><i>Psicosis. </i></b>Aunque ni siquiera el maestro fuera capaz de filmar un <i>travelling </i>tan espectacular como el que asombra en el primer tramo del film. (Más largo, creo, y bastante más complicado que el que abre <b><i>Sed de mal</i></b><i>, </i>nada menos que de <b>Orson Welles</b>)<b>.</b> <b> </b>Sólo empalaga por exceso de retórica, que se hace aún más evidente por el abuso de primeros planos y largos parlamentos. Por lo demás, es entretenida, interesante e inteligente. Tan inteligente que nos pone en un brete a los que, como el Duende que suscribe, se estrelló siempre contra las matemáticas.</p>
<p>Aún no tiene claro éste si acabó entendiendo el <b>teorema de Pitágoras. </b>Ni el de <b>Tales</b>.<b> </b>Hace poco se quedó pasmado de que fuera noticia mundial que dos científicos chinos habían resuelto la llamada <b>conjetura de Poincaré</b>. Nada menos que un siglo y tres años tardó en resolverse la incógnita. Guiado de su buena voluntad, leyó con atención las explicaciones más didácticas de estos dos genios, pero no entendió una palabra. Lo cual demuestra que no todos los cerebros están igualmente equipados. El Duende procesa con facilidad las materias llamadas humanísticas, pero no entiende una palabra de las ciencias exactas.</p>
<p>Y le hubiera encantado: dicen que tras la música, como tras la filosofía, asoma la matemática. Si el Duende supiera algo de esta ciencia incluso entendería la astronomía, algo que le apasionaría. En sus grado más alto, hay quien apunta que la matemática también destila poesía pura. Ya lo decía en el siglo XIX el poeta <b>Joaquín María Bartrina</b>:</p>
<p align="center"><i>¡Y aún dirán de la ciencia que es prosaica!</i></p>
<p align="center"><i>¿Hay nada, vive Dios,</i></p>
<p align="center"><i>bello como la fórmula algebraica</i></p>
<p align="center"><i>S=PI R2?</i></p>
<p><i></i></p>
<p>Tenía sentido del humor el poeta catalán. Como Alex de la Iglesia, que enfrenta al protagonista con una <b>Leonor Waitling</b> maciza y explosiva y pretende que nos creamos que las matemáticas le interesan más.</p>
<p> Pero es el cine, claro. Que si fuera como la vida misma, sería tan aburrido como al ignorante Duende le parecía aquella odiosa asignatura que siempre suspendía. </p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Demasiado viejo para ser amado]]></title>
<link>http://elduendedelaradio.com/2008/01/12/demasiado-viejo-para-ser-amado/</link>
<pubDate>Sat, 12 Jan 2008 08:23:27 +0000</pubDate>
<dc:creator>El Duende de la Radio</dc:creator>
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<description><![CDATA[

(Foto de Torchondo)

En una canción nostálgica  de los años sesenta cantaba el Dúo Dinámico ]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p><a target="_blank" href="http://flickr.com/photos/torchondo/"></p>
<div style="text-align:center;"><img width="441" src="http://elduendedelaradio.wordpress.com/files/2008/01/spain-injection.jpg" alt="Spain Injection" height="307" style="width:429px;height:290px;" /></div>
<div style="text-align:center;">(Foto de Torchondo)</div>
<p></a></p>
<p>En una canción nostálgica  de los años sesenta cantaba el <b><i>Dúo Dinámico </i></b>que <i>murió muy joven para amar. </i>Al nuevo himno nacional, si es que llega a nacer, le pasará lo contrario: <i>nació muy viejo para ser amado. </i>Al margen de las reticencias siempre interesadas de los partidos nacionalistas, la nueva letra es tan políticamente correcta como conceptualmente equivocada. Además de anacrónica, porque los himnos se heredan de otra época, y en estos tiempos de escepticismo, relativismo e individualismo tienen mal encaje.Suena antiguo, pero otros dicen cosas peores. La gloriosa <b><i>Marsellesa</i></b> es siempre emocionante, sobre todo cuando la coreaba <b>Víctor Lazslow</b> frente a las autoridades nazis que copaban el café <b>Rick´s</b> en <b><i>Casablanca</i></b><i>. </i>Pero si se traduce la letra apela a las armas, y pide que la sangre impura empape los surcos de los campos. La que armarían los pacifistas y los apóstoles del talante si fuera así la aprobada ahora por la <b>SGAE</b>. El <b><i>Asturias patria querida</i></b> recuerda al asturiano de pro que tiene que subir al árbol y coger la flor, dársela a la su morena para que la ponga en el balcón. Es una manera de hacer patria que al resto de los españoles no se nos había ocurrido. Si no fuera porque lo aprobó todo un parlamento, uno diría que cualquier engendro de esos que se presenta en la <b>Eurovisión</b> tiene más sentido. El del colegio del Duende decía <i>españoles, hidalgos, valientes, con la edad nos queremos mostrar. </i>Lo cierto es que en sus aulas la mayoría no éramos hidalgos, sino plebeyos, y nos mostrábamos como éramos, con edad o con pantalones de pana. <i>Ardor (guerrero) que brota de pechos que son tuyos, </i>cantaba uno cuando era soldadito de infantería y en las misas solemnes debía sonar el himno del cuerpo. Uf, uf, uf, qué retórica rebuscada, qué exhibicionismo patriotero. Y no sigo, por no abrumar, no sea que el lector se me abra las venas con el bono-bus.</p>
<p>Así las cosas, <a target="_blank" href="http://www.abc.es/20080111/nacional-nacional/letra-para-himno-tenor_200801110245.html">la letra que ayer desvelaba</a> el <b>ABC </b>no está tan mal<b>.</b><i>  </i>Todos los himnos suelen decir muchas más bobadas que el elegido por el <b>Comité Olímpico</b>, pero el problema es que España no está para esas lindezas. Los sabios aún no se han puesto de acuerdo sobre su identidad, unos la ven compacta, otros desmadejada, unos la quieren simplemente, otros la detestan. Para algunos España es un afán, para otros, una mamandurria. Y con tantos debates filosóficos sobre lo que la mayoría creíamos resuelto desde hace siglos, la pobre España, con perdón por la rudeza de la expresión, no tiene el coño para ruidos.</p>
<p>Con todo, la polémica tiene un punto ingenuo. A estas alturas donde todo se desmenuza con colmillo retorcido, sorprende que alguien rompa una lanza por las formas, tan maltratadas por la costumbre y tan decisivas para modular la convivencia democrática. Casi todo lo que armoniza la vida de una comunidad está basado en el poder simbólico de las formas. Los padres de la patria no son los más listos de cada cole, pero les atribuimos la representación popular y debemos aceptar sus leyes. España no es el mejor de los mundos, pero es el que tengo más cerca, me soluciona muchos problemas, y por tanto y me debo a ella. Mi bandera no es la santa sábana, pero me identifica con muchos otros, y creo que me representa. Son las reglas de este juego. Mi himno no tiene remedio, pero hubiera hecho mejor su función con una letra que esta sociedad resabiada no va a aceptar aunque la firme <b>Bob Dylan</b>.</p>
<p>La solución sería que se aprobara esta o cualquier otra similar, se enseñara en las escuelas a las almas cándidas y calláramos los adultos hasta que toda una nueva generación la pudiera cantar sin complejos cuando juega la <b>Selección</b> <b>Nacional</b> o se iza la rojigualda. Porque, al cabo, toda canción es también un símbolo y hasta las de Dylan, <b>Joan Báez</b>, <b>John Lennon</b> o el mismo <b>Serrat</b> si se escuchan con detalle son tan voluntaristas, pretenciosas e idealistas como la que ahora ponemos a parir. Sin embargo está claro que cantar juntos refuerza la unidad. Y a uno, además le gusta cantar lo que sea. El nuevo himno llega demasiado tarde, pero qué lastima que no lo inventaran antes.</p>
]]></content:encoded>
</item>
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<title><![CDATA[De regalos y otros homenajes de reyes]]></title>
<link>http://elduendedelaradio.com/2008/01/05/de-regalos-y-otros-homenajes-de-reyes/</link>
<pubDate>Sat, 05 Jan 2008 09:24:25 +0000</pubDate>
<dc:creator>El Duende de la Radio</dc:creator>
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<description><![CDATA[ Se adelantó en un día a los tres colegas de reinado más largo de la historia, y vio la luz en R]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p> Se adelantó en un día a los tres colegas de reinado más largo de la historia, y vio la luz en <b>Roma</b> hace ahora setenta años. Su etapa debe de ser ya de las más largas en nuestra agitada historia. A muchos, cuando <b>Franco</b> le dio el visto bueno, les parecía tonto. Pero él conocía sus limitaciones y asimiló bien las reglas del juego. Teniendo en cuenta que antaño un monarca era un dios, don <b>Juan Carlos</b> ha dado muestras de ser mortal. Con sus flaquezas y debilidades. También con su s aciertos, y su corazoncito.</p>
<p>Cada día que pasa su estampa se parece más a los retratos que <b>Goya</b> pintó de sus antepasados, fundamentalmente de <b>Carlos IV</b> y <b>Fernando VII</b>. La mirada azul, la color sonrosada, la papada y los mofletes de los borbones. Los españoles esperan, estamos seguros de ello, que las similitudes se quedarán en los rasgos físicos: marchemos todos, y vuestra majestad el primero, por la senda constitucional. Y, si no le sirve de molestia,   tenga la bondad de no caer jamás en lo que hizo indeseable a vuestro antepasado Fernando el Deseado.</p>
<p> Después de su <i>annus horribilis, </i>le sorprende al Duende la lluvia de elogios que  el rey recibe con motivo de su setenta cumpleaños. Sobre todo los que proceden de sectores tradicionalmente republicanos. Se han escuchado impresiones de <b>Carrillo</b>, de <b>Alfonso Guerra</b>, del cantautor <b>Víctor Manuel</b>, de la actriz <b>María Galiana</b>, de <b>Adolfo</b> <b>Domínguez</b>, de <b>Méndez y Fidalgo</b>, los sindicalistas. Sutiles ditirambos: como si el rey fuera un regalo de reyes para todos. Si el presidente <b>Azaña</b> los hubiera escuchado, habría sufrido un ataque de pelusa. Desde la <b>Declaración</b> <b> de los Derechos Humanos</b> la monarquía no se tiene de pie en un mundo razonable. Pero quizás don Juan Carlos es más que un rey. Su importancia, entre bromas y veras, la subraya la falsa reina <b>Isabel de Inglaterra</b> que, de la mano de <b>James Loyalrock </b>-<b>Jaime Peñafiel</b> fuera de la corte de San Jaime- dialoga con el Duende en la radio. <i>Lo grande es estar en los sellos, en las monedas, en las tazas de te, en los posavasos, en las cajas de bombones y en otros souvenires</i>. Los reyes españoles son más comedidos, y no practican el exhibicionismo del <i>merchandising</i> desatado, pero también son símbolo. Y gracias a su sonrisa, su oficio y su buena planta -quizás también al famoso <i>por qué no te callas- </i>España es conocida en todo el mundo y cae bien en buena parte de él. El Duende sabe que lo suyo es elegir al jefe del estado, pero está encantado de que el rey  de España le quite ese cuidado. Por muchos años: otros que sí elegimos en las urnas nos han dado mucho peor resultado.</p>
<p>Pero estos asuntos de reyes no lo son todo en estos días. Ayer hubiera cumplido ciento un año la madre del <b>Duende. </b>Fue una mujer brava, como casi todas las de su tiempo, y le parió sin sobreesfuerzo alguno a los cuarenta años. Aún vendría otra hija, bien conocida en este blog, seis años después. Y qué pensaría al ver a su hijo convertido  ahora en un estilita del mundo digital: meditando casi todos los días, lucubrando naderías, elucidando disparates, barajando recuerdos.</p>
<p> Otro cuatro de enero nació <b>Ramón Garrigues Calderón</b>, sobrino querido que hoy es un orondo arquitecto casado con <b>Paz, </b> y padre de una criatura  bautizada como Javier Ramón, y conocida como <b>Jamón</b>, nombre de fusión muy propio para una familia de infalible apetito que nos gusta a todos. Y creo que un año antes llegaron <b>Borja y Álvaro, </b>unos parientes gemelos a los que el Duende regaló por nacer un par de orinales con cabeza de patito, porque uno no recuerda cómo aprendió ciertos menesteres, pero cuánto mejor sentarse a evacuar con la ilusión de montar en tiovivo que con la penosa sensación de ir al paritorio. Es una idea de última hora para los que aún no sepan elegir un original (u orinal) regalo de reyes.</p>
<p>Y se deja el Duende el asunto del roscón. Pero le está esperando uno recién salido del horno, así que de eso hablaremos mañana. Entretanto ¡vivan los Reyes Magos!</p>
]]></content:encoded>
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<title><![CDATA[Fin de año entre sol y nieblas]]></title>
<link>http://elduendedelaradio.com/2008/01/01/fin-de-ano-entre-sol-y-nieblas/</link>
<pubDate>Tue, 01 Jan 2008 21:41:32 +0000</pubDate>
<dc:creator>El Duende de la Radio</dc:creator>
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<description><![CDATA[ El invierno tiene estas cosas, que avisan los hombres -también las mujeres- del tiempo. Cuando el]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p> El invierno tiene estas cosas, que avisan los hombres -también las mujeres- del tiempo. Cuando el anticiclón es tan persistente como el que nos ha tocado, se dan fenómenos de inversión térmica. O sea, más frío en el llano y en el valle que en las cumbres, niebla abajo mientras luce el sol esplendente arriba.</p>
<p>Desde la ladera sur de la sierra de <b>Gredos</b>, justo bajo el pico <b>Almanzor</b>, que es la altura máxima  del sistema central, el Duende divisa normalmente tres comunidades autónomas. Algo de  <b>Castilla y León</b>, <b>Castilla la Mancha</b> al otro lado del <b>Tiétar</b>, y a la derecha de su observatorio, <b>Extremadura</b>. Pero las tres son estos días un mar blanco rompiendo sus olas contra las montañas que se pierden hacia el oeste. Visualmente, la sierra hace el oficio de acantilado. Hasta los quinientos metros de altitud, niebla. Por encima del colchón algodonoso, sol. Así hemos pasado de un año a otro, y lo cuenta el Duende porque no es mala metáfora de lo que nos dejó el que se va y lo que cabe esperar del que llega. Siempre vivimos entre sol y nieblas.</p>
<p>Recuerda el Duende cómo las brumas del destino borraron en 2007 algunas vidas amigas. Por ejemplo, la de <b>Pedro Gamero del Castillo</b>, que fue el primer cliente que se asomó por su agencia de publicidad cuando en 1985 ésta abría sus puertas, y que encontró la muerte en el quirófano cuando buscaba mejorar su nada mala vida. Vivía como un duque, pero bajo su papel de gran ejecutivo empresario latía un corazón sensible y refinado. Fue uno de los pocos amigos con los que practicó esa costumbre tan <i>demodé </i>de intercambiarse versos: le agradeció el Duende un rasgo de amistad con un soneto y le respondió Pedro con otro suyo bastante mejor. Sorpresas te da la vida, pues  no imaginaba que un hombre sentado en tan altos sitiales tuviera ni tiempo ni ganas de poesía. De eso le sobraba a <b>María Antonia Valls, </b>otra entre los desaparecidos que se quedaron en el año fenecido. Como los once años de radio en RNE, donde conocieron al Duende buena parte de los que asoman por aquí. Pasaron esos años, y al final tampoco pasó nada. <i>Nunca pasa nada, </i>decía una novela de <b>Eduardo Mallea</b> que leyó el Duende cuando en la edad en la que no se perdona un libro. <i>Todo pasa y todo queda, </i>precisa <b>Antonio Machado...</b>¿Nos quedamos con la media ponderada?</p>
<p>Pues al cabo, sin el final de tantos años de radio pública, no habría nacido este Duende privadísimo que sigue conectando y descubriendo amigos. Frente al inexorable <i>tempus fugit, </i>hagamos por el <i>carpe diem. </i>Mientras sonaban las doce campanadas, la pequeña <b>Marina</b>, vestida de fiesta para la ocasión, miraba estupefacta a los mayores engullendo como pavos las doce uvas de la suerte. Y el Duende abuelo, embobado, miraba a la mirada ingenua que empieza a descubrirlo todo. Siguiendo el consejo del clásico, aprovechaba el momento, vaya si lo aprovechaba.</p>
<p>Martes 1 de enero de 2008. Por aquí seguimos entre sol y nieblas. No hace falta ser adivinador. Sabemos que las nieblas se disiparán, y siempre nos quedará el sol.</p>
]]></content:encoded>
</item>
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<title><![CDATA[Música para filosofar]]></title>
<link>http://elduendedelaradio.com/2007/12/29/musica-para-filosofar/</link>
<pubDate>Sat, 29 Dec 2007 09:56:31 +0000</pubDate>
<dc:creator>El Duende de la Radio</dc:creator>
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<description><![CDATA[ En cuarenta y ocho horas ya estará sonando el concierto más esperado del año. En el Musikverein]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p> En cuarenta y ocho horas ya estará sonando el concierto más esperado del año. En el <b><i>Musikverein</i></b><i> </i>de <b>Viena</b> su brillante y machista <b>Filarmónica</b> -sólo dos mujeres en una formación amplísima, y aún así hubo reparos para admitirlas- interpretará las consabidas polkas y valses de los múltiples <b>Strauss</b> y de los <b>Offembach</b>, <b>Lehar</b>, <b>Suppé</b>...Música perfumada como un bombón de licor.</p>
<p> Al Duende le parece un concierto empalagoso y tontorrón, pero reconoce que es un prejuicio envidioso. A él, como a muchos, le hubiera encantado dirigir una gran orquesta sinfónica, y nunca pudo. Cuando <b>Edward Heath</b>, amante de la vela y de la música clásica,  era primer ministro, se dio el gustazo de tomar la batuta y ponerse un día al frente de la <b>Sinfónica de Londres</b>. El Duende, casi imberbe,  y sin la fama, la influencia y la batuta del <i>premier </i>inglés,  se tenía que conformar con robar un largo macarrón de la despensa de su casa y modular con él para sí mismo lo que ponía en el pikú. La obertura <b><i>Egmont </i></b>y la <b><i>Quinta sinfonía </i></b> de <b>Beethoven</b> eran su programa favorito: se los sabía de memoria, y no fallaba en una sola entrada. Se sentía un excelente director de orquesta. Sin duda por ignorancia, ahora cree que sería capaz de dirigir ese famoso concierto que la Filarmónica de Viena toca como quien lava. </p>
<p>Sin embargo sólo lo sigue si le sorprende tomando un café en un bar o en la casa de un amigo. No lo busca, porqie le parece sólo un sonido de referencia.<b> </b>A la Navidad la anuncian los <b>Niños de san Ildefonso</b>, con ese tradicional sonsonete de la <b>Lotería de Navidad</b> que el Duende odia desde niño (nunca le dejó un duro, y  además le impidió escuchar la radio normal ese día. Sólo hay una tradición radiofónica más estólida, que es la retransmisión de los encierros de los <b>Sanfermines</b>). Al  Año Nuevo lo saludan los compases majestuosos de la orquesta más cara del mundo. La legión de japoneses que llena buena parte de la sala es feliz: aplaude la consabida <b><i>marcha Radezky</i></b> como los niños de nuestra tele jaleaban a <b>Gaby, Fofó y Miliki</b> cuando cantaban <b><i>Había una vez un circo. </i></b>Los ilustres profesores, normalmente tiesos y engreídos, les siguen el juego: hacen dos o tres chorraditas, felicitan el año a coro, venden un montón de CD y se forran ante los ojos de medio mundo. Y el maestro que los dirige, nomalmente una estrella deslumbrante del <i>star system </i>sinfónico, se consagra como uno de los <b>Midas</b> de la música.</p>
<p>Y aquí la sorpresa del Duende. Siempre creyó que entre divos andaba el juego, y que tal privilegio sólo se otorga a un consagrado de fama mundial. Pero nunca te acostarás sin saber una cosa más: confiesa el Duende que no tenía ni idea de quién era <b>George Prêtre, </b>el director francés ya octogenario en quien ha recaído este año el honor hiperbólico de encandilar a medio mundo con la música vienesa. <b>Woody Allen </b>tituló un libro suyo <b><i>Cómo acabar de una vez por todas con la cultura. </i></b>Y el polvoriento sabio que fuera <b>Marcelino Menéndez Pelayo </b>decía que la mayor pena de tenerse que morir es que siempre le quedan a uno muchas cosas por leer. Tenían razón. Qué desasosiego no abarcar nunca el mínimo  para considerarse un hombre ilustrado. Qué sinvivir.</p>
<p>Tampoco conocía el Duende el original espectáculo <b>Música y excusas </b>que el tenor <b>Enrique Viana</b>  se monta con  su voz y su arte, un piano virtuoso que le acompaña y textos de propia <b>Minerva</b>. Es una mezcla de ingeniososos monólogos de vanguardia trufados por arias belcantistas que desarrolla en hora y media de desparpajo y refinamiento musical. Muy recomendable.  El Duende lo disfrutó ayer, y sólo pudo llenar una de las miles de lagunas culturales genera diariamente esta sociedad tan inquieta. Lo que yo te diga, Woody. El talento creador, que no para, y que siempre le pilla a uno medio dormido y con estos pelos.    <i></i></p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[...¡Y paz a los hombres recojones del hogar!]]></title>
<link>http://elduendedelaradio.com/2007/12/24/%c2%a1y-paz-a-los-hombres-recojones-del-hogar/</link>
<pubDate>Mon, 24 Dec 2007 09:30:26 +0000</pubDate>
<dc:creator>El Duende de la Radio</dc:creator>
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<description><![CDATA[Vino doña María  a Madrid a principios de los años sesenta del pasado siglo. Y entonces aún era]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p><b></b>Vino <b>doña María </b> a Madrid a principios de los años sesenta del pasado siglo. Y entonces aún era, como tantas chicas jóvenes una mujer de ir a misa todos los domingos. Se acercaba el día de <strong>Navidad</strong> y el cura sermoneó sobre el significado profundamente cristiano de este día: es fiesta para recogerse en casa y disfrutar de la familia, apuntó el sacerdote. Y años después, cuando había cambiado su condición de empleada de hogar por la de reina de la casa -es un decir- conoció el lado oscuro del recogimiento. Se cena opíparamente, se bebe a esgalla, se intercambiar regalos. Mesa mejor equipada que nunca, exhibición de opulencia gastronómica, la mejor vajilla de la casa, cacharrería, cristal y platos finos, de los que regalan los periódicos o los bancos -eso se cree ella, ingenua- decenas de botellas, bolsas, papeles, cajas...</p>
<p>Pero, ¡ay!, después de la euforia llega el bajón.  Después de cenar, y  apagado el eco de los villancicos, los mayores se trasponen en el sofá mientras que  los jóvenes han descubierto que la <b>Nochebuena</b>-antes noche   de paz sólo rota por la zambomba y el pandero- estalla en juerga a partir de las doce de la noche. Aquéllos se despiden amablemente para irse a la cama y éstos se largan a la discoteca. Y ahí queda, sola ante el peligro, la sufrida esposa y madre, la inquebrantable ama de casa. Tiene ante sí una ingente tarea: ahora, además de ser la  <em>gladiadora del hogar</em>, debe abordar esa odiosa tarea de recoger la mesa, fregar los cacharros, meter en la alacena paveras y perolas, guardar las sobras aprovechables en el frigorífico,  disponer la basura en su saquito correspondiente, poner las mesas y las sillas en su sitio, agavillar papeles,  cajas, lazos, floripondios...En fin, recogerlo todo, porque también es la <b><em>recojona</em> </b>del hogar.</p>
<p>Doña María pide disculpas, no es mujer que abuse de los regüeldos del lenguaje. Con su habla del campo adobada por el <em>slam</em> urbanita  no deja de ser una culta latiniparla. O al menos pretende hablar bien. Pero me temo que su neologismo,  <em>recojona</em>, que suena a exabrupto, tiene propósitos reivindicativos. Vamos, que está cabreada como una mona porque, una vez más, la tradición se pone <em>de espaldas a la mujer</em>. Preparar la fiesta  es estimulante, vas a dar felicidad, te van a sonreir, a besar,  e incluso recibirás las gracias. Sin embargo ella cambiaría el más delicado manjar  por el placer de que el ángel de la Navidad se encargara de recogerlo todo.Lástima que lo que tardas horas en cocinar se consuma en minutos, y que tras los dulces y las luces queden las sombras y la patética responsabilidad de devolver el orden a la casa. Y justo cuando más te apetece decir hasta luego Lucas y zambullirte entre las sábanas.</p>
<p>La pregunta de doña María es ésta: ¿por qué, Señor, en la gozosa fecha de tu nacimiento, no arriman el hombro todos? ¿No se podía cambiar el mensaje evangélico para que, después  del gloria a Dios en las alturas, añadieran y paz a los hombres <b><em>recojones del hogar</em>?</b></p>
<p><b></b></p>
<p>Pero tranquilos, que al alba del gran día vuelve a resplandecer en el alma de esta mujer su bondad natural, tan generosa y desinteresada . Recoja quien recoja -y su deseo es que se reparta la tarea- doña María desea que tengan  todos ustedes una muy feliz Navidad<em>. </em></p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Parecidos no del todo razonables]]></title>
<link>http://elduendedelaradio.com/2007/12/14/parecidos-no-del-todo-razonables/</link>
<pubDate>Fri, 14 Dec 2007 14:10:32 +0000</pubDate>
<dc:creator>El Duende de la Radio</dc:creator>
<guid>http://elduendedelaradio.com/2007/12/14/parecidos-no-del-todo-razonables/</guid>
<description><![CDATA[
(Foto de Cjelli)
Uno de los problemas que tiene el Duende para ser querido por todos es que formula]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:center;"><img border="0" width="500" src="http://farm1.static.flickr.com/18/23296533_01de7787f1.jpg?v=0" height="333" /></p>
<p style="text-align:center;">(Foto de <a target="_blank" href="http://www.flickr.com/photos/glassware/">Cjelli</a>)</p>
<p>Uno de los problemas que tiene el Duende para ser querido por todos es que formula muchas de sus observaciones en voz alta. En su espíritu travieso y su deseo de desmarcarse de lo convencional, suele recurrir a imágenes, comparaciones y ejemplos que él considera ocurrentes, y que no siempre son  bien interpretados por todos. Buena culpa la tiene su familia. En casa su casa era corriente jugar a aquello de <em>¿a quién se parece fulanito?</em> Con variantes tales como <em>si el tío Enrique fuera animal, ¿qué animal sería?</em> Otras veces las trasposiciones se hacían con objetos, o incluso con sensaciones O, viendo acercarse a alguien con un rostro muy peculiar, alguno planteaba una afirmación valiente que busca confirmaciones, como por ejemplo <em>¿verdad que ese tío tiene cara de llamarse Agapito?¿A que el tío Federico tiene voz de bocadillo de jamón?</em></p>
<p>El juego parece estúpido, pero pone en juego valores como la imaginación, la semiología inventada que sugieren ciertas palabras,  la fantasía y el conocimiento del lenguaje y de la iconografía clásica. Hay gente que tiene cara esdrújula, aunque no lleve el acento dibujado en la frente. El Duende veía en el rostro de su primer profesor de Derecho Político, don <strong>Carlos Ruiz del Castillo</strong> a un vértice geodésico, aunque estos monolitos sean en general poco expresivos. Otras comparaciones son más simples. El inefable <strong>José Bono</strong> tiene la misma mirada y mofletes del <strong><em>Muñeco Diabólico</em></strong><em>. </em><strong>Jordi Pujol</strong> es idéntico al monstruito que sale del pecho de <strong><em>Terminator</em></strong><em>. </em><strong>Isabel Tocino</strong> está diseñada con el mismo perfil tierno y pelín cursi  de la mofeta <strong><em>Flor</em></strong>, y en el mismo elenco de <strong>Bambi </strong>encontramos a un buhíto joven que se parece mucho a <strong>Chiqui Benegas. </strong>Lo de comparar al presidente <strong>Zapatero </strong>con mister <strong>Bean</strong> no tiene mérito: más sutil sería decir que, si fuera vegetal, sería lirio. La Vicepresidenta <strong>de la Vega, </strong>y que no se me enfade, es como un polluelo de rapaz de esos que pintan los tebeos saliendo del huevo y con un pedazo de cáscara en la cabeza.  <strong>Fraga</strong>, con todos los respetos, siempre tuvo una cierta mirada de rinoceronte, y si hubiera sido música sonaría como la <strong>Cabalgata de las Walkirias</strong>.  Y, por no abrumar con más ejemplos, el ex portero madridista <strong>Buyo </strong>era talmente la maqueta de <strong>Arnold Schwarzeneger.</strong></p>
<p>En su ingenuidad, el <strong>Duende</strong> siempre creyó que todo el mundo apreciaría el lado bueno de estas observaciones, pero un día le dijo a una pariente suya que su niño se parecía a <strong>Pinocho</strong>-antes de mentir, precisó- y recibió a cambio una bofetada. Se había quedado sólo con el lado negativo: <em>mi hijo no es un muñeco, </em>replicó airada. No había reparado en la cara de sorpresa ingenua y en la ternura que respira la criatura del viejo <strong>Gepetto </strong>en la película de <strong>Walt Disney. </strong>Qué cortedad de miras.</p>
<p>A una buena amiga menudita, de apariencia frágil y cara de biscuit, muy favorecida ella, que aún siendo abuela desafía al tiempo luciendo un tipito quinceañero, le dijo un día el Duende que era como <strong><em>Almendrita</em></strong>, la protagonista de un cuento que contaba la radio en los años cincuenta. Almendrita nació en el cáliz de una flor, y allí dormía, tierna y grácil, como la <strong><em>Campanilla</em></strong> de <strong>Peter Pan. </strong>Además de atractiva, la buena amiga es parca en palabras, de modo que nunca supo el Duende si lo entendió como halago o, simplemente, como estupidez inoportuna.</p>
<p>Pero el mayor ejemplo de fracaso de esta pretendida poética de la fantasía comparativa es el que sufrió con una compañera de trabajo a la que, comparó con la cerillera de <strong>Andersen</strong>. <em>La Cerillera</em> es uno de los más tristes cuentos de <strong>Navidad</strong> jamás escritos, pero también de los más bellos. Eso al menos pensaba el Duende cuando lo leyó de niño en una preciosa edición de la <strong>Colección Araluce, </strong>encuadernada en tela con estampaciones en oro y delicadas ilustraciones en papel <em>couché.</em> Es la historia de un pobre niña que vende cerillas  en una esquina de las calles nevadas de <strong>Copenhague </strong>la noche de <strong>San Silvestre</strong>. Nadie le compra, y la chiquilla, aterida de frío, intenta calentarse con sus <img border="0" align="right" width="337" src="http://62.15.226.148/fot/b2/1334954.jpg" height="450" style="width:237px;height:355px;" />cerillas que, al encenderse, iluminan el cuadro mágico de un hogar caliente, con una mesa cubierta de manjares y golosinas y un abeto adornado con muchos juguetes. La maravilla se desvanece con la llama apagada, y cuando la tercera cerilla con su estampa mágica se consume,  la vida de la desdichada niña se ha consumido con ella. Al Duende la cerillera, aún con su expresión desvalida, le parecía hermosa y fascinante, y veía  la historia como la quintaesencia del romanticismo. Así se lo hizo saber a su compañera de trabajo, pero ésta volvió la cara ofendida. Prefería imaginarse como <strong>Susan Sarandon</strong>.</p>
<p>Falta de visión o de sentido del humor: la madre del Duende, que descansa en paz -como la cerillera de <strong>Andersen</strong>- decía de su propio hijo que era idéntico a <strong>Manolo Gómez Bur</strong>. Al Duende le hubiera gustado más ser como <strong>Steve Mac Queen</strong>, pero su madre conocía muy bien a su hijo. Además,  bien pensado, Manolo era bastante más gracioso. Qué mala suerte que se pareciera al Duende.</p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Gran literatura en letra diminuta]]></title>
<link>http://elduendedelaradio.com/2007/12/11/gran-literatura-en-letra-diminuta/</link>
<pubDate>Tue, 11 Dec 2007 07:50:03 +0000</pubDate>
<dc:creator>El Duende de la Radio</dc:creator>
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<description><![CDATA[Es peligroso asomarse al exterior, se leía antes  en los vagones del tren. El Duende se asomaba cu]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p align="left"><em>Es peligroso asomarse al exterior</em>, se leía antes  en los vagones del tren. El Duende se asomaba cuanto podía cuando era niño y veía el paisaje. Era emocionante ver a lo lejos una vaca pastando, y seguirla con la mirada hasta que se quedaba <img border="0" align="left" width="211" src="http://farm3.static.flickr.com/2164/2060235692_360ceebeab.jpg?v=0" alt="Foto de Dan Coulter" height="500" />atrás. Nosotros viajábamos hacia la ilusión de un destino tal vez desconocido, pero la vaca seguía su vida sin ningún trauma aparente por no conocer jamás <strong>París</strong>, o tan siquiera <strong>Soria</strong>. Tampoco sentía la necesidad de asomarse a ningún exterior, que siempre entraña riesgos. No hay más que haber visto películas policíacas o de espionaje para saber los  que pueden entrar o salir por la ventanilla de un tren. Por eso ahora ya no se abren, e incluso las del <strong>AVE</strong> falsean la luz exterior con cristales levemente oscurecidos.</p>
<p>Pero la obsesión de seguridad, física y jurídica, hace proliferar las advertencias en las instalaciones de servicios o en el envase de cualquier producto que llegue al público. No enchufe un aparato eléctrico con las manos mojadas. No observe el eclipse de sol sin unas lentes ahumadas de protección. No utilice el cuchillo jamonero para afilar lápices. No vuelva a congelar la merluza después de haberla descongelado. Y así sucesivamente.  El primero, y más elemental consejo de seguridad está estampado en la bolsa de plástico que hoy lo envuelve casi todo: ojo con ella, viene a decir. Algunos niños se han ahogado jugando con ellas en la cabeza. Y aún recuerdo a un político inglés que en el transcurso de una de esas orgías con las que de vez en cuando nos sorprenden los honorables de doble vida halló la muerte por asfixia del mismo modo. Algún efecto estimulante, desconocido para los incultos sexuales, parece que tenía el numerito Lamentablemente el finado ya no nos lo podrá contar.</p>
<p>Hay avisos necesarios y otros convenientes. En los estuches de juguetes señalan la edad para la que son adecuados éstos. Bien. En las fundas de camisas, pijamas, jerseys, vienen las tallas. Muy bien. Aunque sería de agradecer que pongan además las equivalencias entre los los antiguos y los nuevos tallajes.  Lo malo es  que estas advertencias, incluso la de las bolsas de plástico, figuran en un cuerpo de letra tan menudo que no es fácil leerlas cuando la vista ya se ha cansado. Y somos millones de consumidores  los que padecemos presbicia. Presbicia, palabra curiosa. Podría significar algo así como <em>sevicia propia del presbítero,</em> por ejemplo, pero es el nombre científico de la vista cansada, porque el idioma español es así de rico y caprichoso.</p>
<p>Hablando de caprichos. <strong>Doña María</strong> recuerda  menudo cómo este problema se agrava en la bañera o en la ducha, donde gracias a los muchos con los que mimamos nuestra higiene a veces no sabemos lo que nos echamos por encima. Podríamos leer el rótulo del envase, pero no nos duchamos con gafas, y las letras de aquél son demasiado pequeñas. NECESITAMOS LETRAS GRANDES, DIABLOS. Este fin de semana en el campo, rodeado por la niebla, el Duende quiso hincarle el diente a <strong><em>La Regenta</em></strong><em>, </em>una asignatura pendiente desde su primera juventud ávida de letras. Sacó del estante una cuidada edición en dos tomos de la joya de <strong>Leopoldo Alas</strong>, se sentó en el sofá junto a la chimenea, abrió sus páginas. <strong><em>¡Ay cordera!,</em></strong> que diría <strong>Clarín</strong>. ¡Ay dolor!, que añadiría cualquier présbita. Estaba compuesto en letra del cuerpo 6, calcula el Duende. Hasta ese tamaño de letra puede reducirse la gran literatura. Pues avísenlo en portada, coño, como los estuches de juguetes. Tengan el valor de decir: <em>edición no recomendada para lectores con vista cansada. </em>Para que los pobres adultos, una vez más, sepamos a qué atenernos.</p>
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<title><![CDATA[Una modesta proposición para producir más jamones]]></title>
<link>http://elduendedelaradio.com/2007/12/09/una-modesta-proposicion-para-producir-mas-jamones/</link>
<pubDate>Sun, 09 Dec 2007 22:31:26 +0000</pubDate>
<dc:creator>El Duende de la Radio</dc:creator>
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(Foto de Bernt Rostadt)
Moratinos/desatinos, dice o terror das ondas progresistas cuando valora los]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:center;"><img src="http://farm2.static.flickr.com/1227/885774922_15eefd4645.jpg?v=0" height="305" width="458" /></p>
<p style="text-align:center;">(<a href="http://flickr.com/photos/brostad/" target="_blank">Foto de Bernt Rostadt</a>)</p>
<p><strong>Moratinos</strong>/desatinos, dice <em>o terror das ondas progresistas</em> cuando valora los efectos de nuestra política exterior sobre los intereses comerciales de <strong>España</strong>. El Duende, compréndanlo, tiene que escuchar de todo. Mas no todo puede resultar tan  nefasto cuando <strong>China</strong> y <strong>Estados Unido</strong> han dado el placet a nuestro jamón. Parafraseando al famoso refrán, podríamos decir sin embargo no hay bien que por mal no venga Ya lo ha advertido el locuaz <strong>Carlos Herrera</strong>, tan sobrado de sus capacidades que, con la misma solvencia con la que fustiga al gobierno vende sin cortarse un pelo sus deliciosos productos de <strong><em>La alacena de Carlos Herrera</em></strong><em> </em>(por cierto, 129 € paletila de ibérico de 5 k., y regalo de un salchichón y dos o tres botellitas: envíos telefónicos llamando a un 902. De nada, Carlos, viva el corporativismo). Decía nuestro amigo que en cuanto despabilen estas dos gigantescas trituradoras que son los americanos y los chinos, se nos va a acabar el chollo del jamón. Menos a él, claro, que ya se habrá hecho multimillonario. El pensamiento que nos queda a la clase de tropa va <em>de soi</em>: otra vez la miel en los labios. ¡Ahora que nos podíamos permitir ese lujo!...</p>
<p>Porque no lo reflejará el <strong>informe PISA</strong>, que tiene en cuenta sólo los factores básicos e la educación. Pero otro de los puntos que ha dejado en nada la llamada cultura del<em> </em>esfuerzo<em> </em>recomendada nuevamente por los expertos es que el jamón tampoco es lo que era. Ya no es sólo manjar de privilegiados: la mayoría de nuestros niños lo catan como si tal cosa. Por pura pedagogía habría que recordar datos de antaño: una familia rural vivía todo un año de la matanza de un par de cerdos. A  menudo, por estirar la chicha con la que condimentar la olla, trocaban los jamones, que era bocado de ricos, por  gran cantidad de lorzas de tocino. En los escaparates de las tascas, se mostraban bocatas con el pan entreabierto y el jamón como una enorme lengua afuera que hacía bucle, pues la abundancia de esa exquisitez es lo que tentaba al transeúnte. Cuando una cosas gustaba mucho se decía que estaba jamón. Y si alguien pedía un imposible se le respondía: ¡y un jamón con chorreras! Aclaración, chorreras de esa grasa que va destilando el preciado pernil cuando, allá en la casa del pueblo, se terminaba de curar colgado de una viga de castaño o en los aledaños de la chimenea. Otras voces, otros ámbitos.</p>
<p>Y otros tiempos. Antes sólo distinguíamos entre el de <strong>York</strong>, el dulce y el serrano. El Duende, clase media,  ni había oído hablar del ibérico pata negra, ni de <strong>Cumbres</strong> <strong>Mayores</strong>, ni de la <strong>Sierra de Aracena</strong>, pues no era de por allí, ni del recebo. Un cuñado del Duende, consciente de la seguridad que da en la vida haberlo comido desde chico, educó a sus hijos llamando jamón a la mortadela. Con lo que, aparte de ahorrarse un pico, los niños creían vivir en el mejor de los mundos. Más dura fue la caída del guindo, claro, cuando advirtieron que no es oro todo lo que cuenta el papi. Pero también lo será para muchos. ¿Habrá cerdos para todos?</p>
<p>A pesar de que ahora el pueblo llano ya ha tenido acceso a otras delicias como el caviar, el foie o los percebes, suele decir el Duende que nada es comparable al mejor jamón pata negra. Los <em>gourmets </em>se obstinan en precisar: son cosas distintas. Y uno insiste: serán distintas, pero el jamón de ibérico y bellota es el no va más. En la apoteosis de la del éxito del primer gobierno socialista, y cuando ningún empeño parecía imposible en ese triunfalista baño de modernidad que nos trajeron la <strong>Expo</strong>, el <strong>AVE</strong> y los <strong>Juegos Olímpicos del 92</strong> el inefable <strong>Narçis Serra </strong>(<strong>Javier Capitán</strong>) recurrió al ingenio de <strong>Braulio</strong> para <em>implementar</em> -palabro muy apropiado para estas milongas-un proyecto de nueva especia porcina que multiplicara sus extremidades. Y <strong>Braulio </strong>revisó sus conocimientos de zoogenética y propuso el <strong>Cerdo del 92, </strong>un cruce de una cerda ibérica pata negra con el ciempiés, que así procrearía cerditos multipátidos capaces de incrementar ad libitum  nuestra producción jamonera. Más milagros hace posibles la ciencia actual. El plan  era genial, como casi todas los de Braulio, pero lleva su tiempo. A estas alturas, la cerda de la experiencia piloto después de superar varios ataques de cosquillas ya parece seducida por el insecto. Sólo le queda averiguar donde queda entre cien pies ese importante apéndice cuyo tamaño, dicen, nunca importa.</p>
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