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	<title>leyenda &amp;laquo; WordPress.com Tag Feed</title>
	<link>http://wordpress.com/tag/leyenda/</link>
	<description>Feed of posts on WordPress.com tagged "leyenda"</description>
	<pubDate>Sat, 11 Oct 2008 05:42:22 +0000</pubDate>

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	<language>en</language>

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<title><![CDATA[Los ojos verdes]]></title>
<link>http://takemetothemoon.wordpress.com/?p=79</link>
<pubDate>Sat, 11 Oct 2008 00:45:50 +0000</pubDate>
<dc:creator>yakimeshi</dc:creator>
<guid>http://takemetothemoon.wordpress.com/2008/10/11/los-ojos-verdes/</guid>
<description><![CDATA[Ella era hermosa, hermosa y pálida como una estatua de alabastro. Y uno de sus rizos caía sobre su]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p>Ella era hermosa, hermosa y pálida como una estatua de alabastro. Y uno de sus rizos caía sobre sus hombros, deslizándose entre los pliegues del velo como un rayo de sol que atraviesa las nubes, y en el cerco de sus pestañas rubias brillaban sus pupilas como dos esmeraldas sujetas en una joya de oro.</p>
<p>(gustavo adolfo becquer, la leyenda de los ojos verdes)</p>
<p>BEBO PARA AHOGAR MIS PENAS, PERO LAS HIJAS DE REPUTA MADRE HAN APRENDIDO A NADAR, Y YA HASTA BUCEAN LAS  MUY CULERAS</p>
]]></content:encoded>
</item>
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<title><![CDATA[Reportaje sobre Muelle en antena 3.]]></title>
<link>http://flecheros.wordpress.com/?p=2145</link>
<pubDate>Tue, 07 Oct 2008 23:21:34 +0000</pubDate>
<dc:creator>flecheros</dc:creator>
<guid>http://flecheros.wordpress.com/2008/10/07/reportaje-sobre-muelle-en-antena-3/</guid>
<description><![CDATA[
]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p><span style='text-align:center; display: block;'><object width='425' height='350'><param name='movie' value='http://www.youtube.com/v/3FS0aVMDE2U'></param><param name='wmode' value='transparent'></param><embed src='http://www.youtube.com/v/3FS0aVMDE2U&rel=0' type='application/x-shockwave-flash' wmode='transparent' width='425' height='350'></embed></object></span></p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[El origen de las cosas]]></title>
<link>http://studyabroadsept2008.wordpress.com/?p=24</link>
<pubDate>Sun, 05 Oct 2008 21:44:25 +0000</pubDate>
<dc:creator>la profe</dc:creator>
<guid>http://studyabroadsept2008.wordpress.com/2008/10/05/el-origen-de-las-cosas/</guid>
<description><![CDATA[¿Queréis saber cómo explican el origen de algunas cosas algunos pueblos de América Latina? Lee l]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p><strong>¿Queréis saber cómo explican el origen de algunas cosas algunos pueblos de América Latina? Lee las siguientes leyendas para averiguarlo.</strong></p>
<p class="MsoNormal"><a href="http://studyabroadsept2008.files.wordpress.com/2008/10/1591227434_43834a45c5_m1.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-33" title="1591227434_43834a45c5_m1" src="http://studyabroadsept2008.wordpress.com/files/2008/10/1591227434_43834a45c5_m1.jpg" alt="" width="161" height="240" /></a><strong>La Leyenda de la Guitarra (de Argentina)<br />
</strong></p>
<p class="MsoNormal">Hilario vivía en su rancho, apartado de toda población indígena. Tenía la soledad como compañera. Muchas auroras y crepúsculos melancólicos vieron a aquel gaucho solitario que no sentía más que la música grave del bosque, la temeraria quietud de la llanura y la embargante tristeza del campo con su horizonte de cielo y tierra. De tiempo en tiempo recorría las poblaciones lejanas con la esperanza de encontrar a la compañera que presentía en sus sueños. Aquella que se une a la vida del hombre para compartir sus esfuerzos, sus luchas y esperanzas. Aquella que se busca como consuelo como fuerza, unida como "el agua en las piedras, como los cardones en la loma, como la luna busca en los cielos la ruta de los dioses que se fueron de la tierra". Un día conoció a Rosa, la criolla más linda y graciosa del pueblo cercano. Desde entonces las noches oscuras del gaucho se tornaron claras, iluminadas por los ojos de la mujer amada.<br />
Hilario vivía feliz con su compañera en el rancho levantado en medio del bosque silencioso. La vida se había transformado: los crepúsculos se tornaron soñadores, el viento corría mansamente en las noches, en constante diálogo con las hojas del bosque, como el quejido de una copla aldeana. Pero como toda cosa buena en la vida, no podía durar. Una mañana Hilario dejó sola a Rosa para ir a una población cercana. Se despidieron tiernamente sin presentir que esa mañana luminosa tendría que ser la última. Amuray, el cacique de una tribu indígena, se había enamorado de Rosa, siendo rechazado. El indio vio que la mujer de sus sueños amaba a otro.<br />
Amuray, rencoroso y vengativo, resolvió raptar a Rosa, y para ello vivía continuamente en acecho. La oportunidad se le presentó ese día con la ausencia de Hilario. Por la tarde regresó el gaucho ansioso de las caricias de su compañera, sin pensar en la cruel sorpresa que lo esperaba. Encontró vacío el rancho. En el patio había señales frescas de lucha desesperada y la huella de un caballo hasta el sendero. Imaginando lo ocurrido se lanzó desesperado en persecución de Amuray, hasta que logró alcanzarlo. La lucha fue feroz. Pero al fin el valiente gaucho pudo arrebatar a la cautiva de los brazos del indio quien se retorcía en medio del camino en la agonía de la muerte. Pero el infeliz no recuperó nada más que un cuerpo sin vida. Rosa había muerto en el transcurso de la lucha. Desesperado, estrechó el cuerpo amado entre sus brazos, mientras sollozaba y la llamaba. Llegó la noche cargada de tristezas. Hilario se quedó dormido con la cabeza inclinada sobre el rostro querido. Al rayar el alba desperezando el monte, despertó de su profundo sueño al son de una música de notas misteriosas, y halló en sus brazos una caja con formas de mujer en lugar del cuerpo de su compañera. Con ella cantó durante su vida el recuerdo de su amada. Por eso ella servirá siempre para acompañar penas y sentimientos.</p>
<p class="MsoNormal"><strong></strong></p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal"><a href="http://studyabroadsept2008.files.wordpress.com/2008/10/vainilla1.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-37" title="vainilla1" src="http://studyabroadsept2008.wordpress.com/files/2008/10/vainilla1.jpg" alt="" width="166" height="194" /></a><strong>La Vainilla (de México)</strong></p>
<p class="MsoNormal">Cuentan que Xanath, hija de nobles totonacas, célebre por su belleza, vivía en un palacio cercano al centro ceremonial de Tajín, sede de su pueblo.</p>
<p class="MsoNormal">Cierto día en que la joven acudió a depositar una ofrenda sobre el plato colocado en el abdomen de Chac-Mool ("Mensajero Divino"), encontró casualmente a Tzarahuín (jilguero), un alegre doncel al que le agradaba silbar, y surgió entre ambos amor a primera vista.</p>
<p class="MsoNormal">Sin embargo, el romance mostró dificultades para prosperar, porque Tzarahuin era pobre y vivía en una choza humilde rodeada de tierra fértil en que abundaban las anonas, las piñas y las calabazas. A pesar de la diferencia de clases, los enamorados se reunían casi a diario, de manera fugaz, cuando el mancebo llevaba al mercado la cosecha de sus siembras, y en poco tiempo una sincera pasión se apoderó de sus corazones.</p>
<p class="MsoNormal">Una tarde en que Xanath pasó junto al templo sagrado de los nichos, la sorprendió la mirada penetrante del dios gordo, que se caracterizaba por su vientre abultado, la frente rapada y su triple penacho; y desde entonces el señor de la felicidad se dedicó a cortejarla. La doncella logró esquivarlo en un principio, mas el astuto dios encontró la forma de revelarle sus sentimientos y, al ser rechazado, su alegría habitual se tornó en cólera y amenazó a la joven con desatar la furia de Tajín, si no accedía a sus reclamos amorosos.</p>
<p class="MsoNormal">La advertencia hizo temblar de miedo a Xanath, pero no traicionó a Tzarahuín.</p>
<p class="MsoNormal">El astuto dios gordo resolvió entonces ganarse la confianza del padre de la joven para que influyera en el ánimo de Xanath. Lo invitó a su palacio, le reveló secretos divinos y cuando manifestó interés por la linda muchacha, recibió completo apoyo para casarse con ella.</p>
<p class="MsoNormal">Xanath hubo de soportar un mayor acoso del testarudo dios y su padre la obligó a aceptar una nueva cita, que resultaría fatal, pues luego de haber dado otra negativa al señor de la felicidad, éste, irritado, lanzó un conjuro sobre la doncella y la transformó en una planta débil de flores blancas y exquisito aroma: la vainilla.</p>
<p class="MsoNormal">Y si bien el dios creyó vengarse, lo cierto es que mientras de él existen sólo vagos recuerdos, en cambio, tenemos muy presente en nuestros días a la planta orquidácea cuya esencia es muy apreciada en la cocina y la pastelería de muchas partes del mundo.</p>
<p class="MsoNormal"><strong>Y en vuestra cultura, ¿hay mitos de este tipo? Si no conoces ninguna de tu cultura, seguro que puedes encontrar muchas en Internet. Elige una y escribe un texto en español explicándola con tus propias palabras. Después crea una entrada en el blog con este texto que has escrito (utiliza el usuario y contraseña que ya sabes). No olvides firmar con tu nombre la entrada.</strong></p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[España-Brasil]]></title>
<link>http://usue.wordpress.com/?p=224</link>
<pubDate>Sat, 04 Oct 2008 11:26:53 +0000</pubDate>
<dc:creator>usue</dc:creator>
<guid>http://usue.wordpress.com/2008/10/04/espana-brasil/</guid>
<description><![CDATA[Como saben mis más fieles lectores, este verano volví a las fiestas de Vitoria, después de más d]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p>Como saben mis más fieles lectores, este verano volví a las fiestas de Vitoria, después de más de 15 años. Una de las cosas que no quería dejar de hacer era ver al <strong>Gargantúa</strong>.</p>
[caption id="" align="alignnone" width="500" caption="Gargantúa, en las fiestas de Vitoria (Agosto de 2008)"]<img title="Gargantúa" src="http://farm4.static.flickr.com/3067/2911866694_10b9b66aa8.jpg" alt="Gargantúa, en las fiestas de Vitoria (Agosto de 2008)" width="500" height="375" />[/caption]
<p> El Gargatúa es un personaje enorme, que se pasea por las calles de <strong>Vitoria </strong>en ocasiones especiales (supongo que está basado en las novelas de <a title="Gargantua y Pantacruel en la Wikipedia" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Gargant%C3%BAa_y_Pantagruel" target="_blank">Rabelais</a>). Su principal atractivo consiste en que engulle a los niños y luego los expulsa por el trasero. Aunque son muchos los niños que lo temen (yo era una de ellas), siempre hay cola para bajar por este peculiar <strong>tobogán</strong>.</p>
<p>Después del verano, mi amigo Jose, el que vende su casa en Santiago de la Ribera, vino de Brasil y me trajo un pequeño detalle: una <strong>Bernunça</strong>.</p>
[caption id="" align="alignnone" width="500" caption="Bermunça"]<img title="Boi de Mamão" src="http://farm4.static.flickr.com/3079/2911867168_db83dbcd8b.jpg" alt="Boi de Mamão" width="500" height="375" />[/caption]
<p>La <strong>Bermunça</strong> es un personaje que se pasea por las calles junto a gigante, cabezudos y otros seres fantásticos en la fiesta del Boi de Mamão y, como el gargantúa, se come a los niños y luego los expulsa por el trasero.</p>
<p>¿Ven como yo la relación entre el Gargantúa y la <strong>Bermunça</strong>?</p>
<p>Jose me dijo que hoy la Bermunça se utiliza como amuleto porque se dice que devora las malas vibraciones.</p>
<p>El <strong>Boi de Mamão</strong> o buey de la papaya, que sería su traducción al castellano, es una manifestación cultural propia de ciertas zonas de Brasil, entre ellas,<strong> Florianópolis</strong>. Cuenta la leyenda que el marido de Catirina, embarazada, mató un buey para saciar su antojo implacable de comer lengua o  cozarón de este animal. Cuando el dueño de la bestia se enteró fue a su casa enfurecido y dijo que había que conseguir resucitarlo. Para ello bailaron y cantaron alrededor del animal. Resucitado, el buey vengativo se abalanzó contra aquellas personas que no eran de su simpatía, especialmente de los niños.</p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Leyendas vivas: Paul Gascoigne]]></title>
<link>http://ladoblevisera.wordpress.com/?p=657</link>
<pubDate>Fri, 03 Oct 2008 15:58:58 +0000</pubDate>
<dc:creator>willhunting</dc:creator>
<guid>http://ladoblevisera.wordpress.com/2008/10/03/leyendas-vivas-paul-gascoigne/</guid>
<description><![CDATA[
Nombre completo: Paul Gascoigne
Apodo:Gazza
Fecha Nac: 27-05-1967
Lugar Nac: Newcastle (Inglaterra)]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:center;"><img class="size-full wp-image-664 aligncenter" title="paul-gascoigne" src="http://ladoblevisera.wordpress.com/files/2008/10/paul-gascoigne.jpg" alt="" width="488" height="210" /></p>
<p style="text-align:justify;"><strong>Nombre completo:</strong> Paul Gascoigne</p>
<p style="text-align:justify;"><strong>Apodo:</strong><em>Gazza</em></p>
<p style="text-align:justify;"><strong>Fecha Nac:</strong> 27-05-1967</p>
<p style="text-align:justify;"><strong>Lugar Nac:</strong> Newcastle (Inglaterra)</p>
<p style="text-align:justify;"><strong>Posición:</strong> Centrocampista ofensivo</p>
<p style="text-align:justify;"><strong>Internacional:</strong> 57 - 10 goles (Inglaterra)</p>
<p style="text-align:justify;"><strong>Trayectoria:</strong> Newcastle (1983-1988), Tottenham (1988-1992), Lazio (1992-1995), Glasgow Rangers (1995-1998), Middlesbrough (1995-2000), Everton (2000-2002), Burnley (2002)</p>
<p style="text-align:justify;"><strong>Palmarés:</strong> Liga Escocesa (1996 y 1997), Copa Escocesa (1996), Copa de la Liga Escocesa (1997), FA Cup (Tottenham, 1991)</p>
<p style="text-align:justify;"><!--more--></p>
<p style="text-align:justify;">
<p style="text-align:center;"><img class="size-full wp-image-665 aligncenter" title="gazza" src="http://ladoblevisera.wordpress.com/files/2008/10/gazza.jpg" alt="" width="300" height="300" /></p>
<p style="text-align:justify;"><strong>Paul Gascoigne</strong> era tan buen futbolista dentro del campo como problématico fuera de él.</p>
<p style="text-align:justify;">Ahora anda envuelto en temas tan delicados como el alcoholismo (con intentos de suicidio según la prensa inglesa), pero eso no empaña los recuerdos que nos dejó este gran jugador.</p>
<p style="text-align:justify;">Tras su debut en el <strong>Newcastle</strong> y paso por el <strong>Tottenham</strong>, donde anotó uno de los goles más bellos de su carrera (frente al Arsenal, en las semifinales de la FA Cup), se rompió los ligamentos de la rodilla derecha, precisamente en aquella final frente al Nottingham Forest, lo que frenó su fichaje por la Lazio de Roma, el cual se produciría más tarde.</p>
<p style="text-align:justify;">Su experiencia italiana no es que fuera de lo más óptima, ya que entre lesión y lesión y la mala prensa que tenía no se pudo ver al verdadero Gascoigne. Pero, en el <strong>Lazio</strong>, Paul olvidó los títulos en los bares frecuentados por el sector más radical de la hinchada del equipo celeste (los Irreducibili), con los que congenió a las mil maravillas y junto a los que se le vio en varias ocasiones.</p>
<p style="text-align:justify;">Fue en el Glasgow Rangers donde se vio al verdadero <strong><em>Gazza</em></strong>, que anotó 19 goles en 41 partidos, alzándose con el título de Liga dos años consecutivamente.</p>
<p style="text-align:justify;">Pero, poco tiempo después, volvía a pasar lo de siempre, su indisciplina y su gran facilidad para lesionarse provocaron que fuera traspasado al <strong>Middlesbrough</strong>, ya en su cuesta abajo, y de ahí al <strong>Everton</strong>, hasta finalizar su carrera en el <strong>Burnley</strong>.</p>
<p style="text-align:justify;">En conclusión,<strong> un gran jugador para la historia</strong>, tanto por su buen fútbol como por su personalidad. Una <a href="http://www.diariosdefutbol.com/2007/01/05/paul-gascoigne-genio-atormentado/" target="_blank">joya</a> de la Inglaterra de los 80 y principio de los 90. Un hombre especial.</p>
<p style="text-align:justify;"><span style='text-align:center; display: block;'><object width='425' height='350'><param name='movie' value='http://www.youtube.com/v/tCdneO58E6A'></param><param name='wmode' value='transparent'></param><embed src='http://www.youtube.com/v/tCdneO58E6A&rel=0' type='application/x-shockwave-flash' wmode='transparent' width='425' height='350'></embed></object></span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style='text-align:center; display: block;'><object width='425' height='350'><param name='movie' value='http://www.youtube.com/v/GVMaIUSeRxA'></param><param name='wmode' value='transparent'></param><embed src='http://www.youtube.com/v/GVMaIUSeRxA&rel=0' type='application/x-shockwave-flash' wmode='transparent' width='425' height='350'></embed></object></span></p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Leyenda y cultura del Acueducto de Segovia]]></title>
<link>http://segovia2016.wordpress.com/?p=596</link>
<pubDate>Fri, 03 Oct 2008 03:09:21 +0000</pubDate>
<dc:creator>grupo b team</dc:creator>
<guid>http://segovia2016.wordpress.com/2008/10/03/leyenda-y-cultura-del-acueducto-de-segovia/</guid>
<description><![CDATA[Antes de que se construyera el acueducto los segovianos tenían que recorrer un largo trecho para ll]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:left;"><strong><span style="font-size:7.5pt;font-family:Verdana;">Antes de que se construyera <strong><span style="font-family:Verdana;">el acueducto</span></strong> los segovianos tenían que recorrer un largo trecho para llevar agua a sus casas. Este tedioso trabajo debía ser realizado más de una vez al día, por lo que, además de resultar sumamente cansado, robaba un tiempo precioso que podía ser dedicado a otros menesteres.<a href="http://www.irabia.org/web/hispania/fotos/Segovia/Segacu3.jpg"><img class="alignright" src="http://www.irabia.org/web/hispania/fotos/Segovia/Segacu3.jpg" alt="" width="480" height="321" /></a></span></strong></p>
<p><strong><span style="font-size:7.5pt;font-family:Verdana;">Cuenta la <strong><span style="font-family:Verdana;"><a href="http://sobreleyendas.com/category/leyendas/"><span style="color:windowtext;text-decoration:none;">leyenda</span></a></span></strong> que en una ocasión, una muchacha que acarreaba un gran <strong><span style="font-family:Verdana;">cántaro de agua</span></strong> hacia su casa exclamó con fastidio: “Daría cualquier cosa porque el agua llegase sola a las puertas de la ciudad y así no tener que volver nunca a recorrer este camino”.</span></strong></p>
<p><strong><span style="font-size:7.5pt;font-family:Verdana;">Nada más pronunciar estas palabras, escuchó a su espalda una voz melodiosa que le preguntaba si de verdad estaría dispuesta a dar cualquier cosa a cambio de no tener que volver a realizar aquella labor. Al escuchar esta pregunta la joven se dio la vuelta sumamente sorprendida, ya que habría jurado que el camino estaba desierto y nadie la seguía. Pero no, allí estaba, salido de no se sabe bien donde, <strong><span style="font-family:Verdana;">un elegante señor de edad indefinida, poseedor de un fino bigote y una extraña perilla puntiaguda</span></strong>.</span></strong></p>
<p><strong><span style="font-size:7.5pt;font-family:Verdana;">La muchacha, una vez repuesta de su impresión inicial, respondió que sí, efectivamente daría lo que fuese, pero por desgracia era pobre y no tenía nada que dar. El desconocido replicó que aunque ella no lo supiera poseía algo precioso y de incalculable valor: <strong><span style="font-family:Verdana;">su alma</span></strong>. ¿Estaría de acuerdo aquella amable jovencita en darle su alma a cambio de que él hiciera que el agua llegase hasta cerca de su casa? La muchacha, que era un poco descreída, respondió que, puesto que <strong><span style="font-family:Verdana;">el alma</span></strong> no le servía para nada, se la entregaría encantada. Pero como la <strong><span style="font-family:Verdana;">sonrisa socarrona</span></strong> de aquel personaje comenzaba a inquietarla, decidió añadir una condición que estimó imposible de cumplir, y que consistía en que para que el trato se cumpliera el agua tendría ya que desembocar cerca de su casa antes de que el gallo cantase a la mañana siguiente. El caballero accedió, y tras estrechar la mano de la joven, desapareció. O, a decir verdad, se desvaneció en el aire.<a href="http://pandeoro.blogia.com/upload/20070511185237-segovia11g.jpg"><img class="alignright" src="http://pandeoro.blogia.com/upload/20070511185237-segovia11g.jpg" alt="" width="263" height="400" /></a></span></strong></p>
<p><strong><span style="font-size:7.5pt;font-family:Verdana;">La muchacha cogió el cántaro de agua y continuó su camino, dudando de si lo que acababa de sucederle había sido una <strong><span style="font-family:Verdana;">fantasía</span></strong> o había sucedido en realidad. Durante el resto del día intentó no pensar más en ello, pues, real o no, la conversación que había tenido con aquel señor se le antojaba completamente absurda.</span></strong></p>
<p><strong><span style="font-size:7.5pt;font-family:Verdana;">De noche, mientras dormía en su cama, se desató una terrible tormenta que le hizo despertarse aterrorizada. Salió a la calle, esperando encontrar allí a sus vecinos, desvelados como ella por aquellos excepcionales <strong><span style="font-family:Verdana;">truenos y relámpagos</span></strong>. Pero no había nadie. Todas las puertas estaban cerradas y ninguna luz iluminaba las ventanas. El resto de la ciudad dormía como presa de un <strong><span style="font-family:Verdana;">encantamiento</span></strong>.</span></strong></p>
<p><strong><span style="font-size:7.5pt;font-family:Verdana;">Más allá de la ciudad, en dirección al lejano manantial de agua, un resplandor iluminaba el cielo. La muchacha se dirigió hacia allí, y al llegar a la última casa pudo ver en el pequeño valle que separaba la loma sobre la que se asentaba la ciudad de la siguiente colina a aquel extraño con el que había hablado la mañana anterior. Estaba envuelto en llamas, y volaba a una velocidad asombrosa de un sitio a otro moviendo unos grandes bloques de piedra que apilaba formando lo que parecían ser los pilares de una gran estructura. La muchacha comprendió con horror que aquel hombre era <strong><span style="font-family:Verdana;">el Diablo</span></strong>, y estaba construyendo un conducto que llevaría el agua hasta <strong><span style="font-family:Verdana;">Segovia</span></strong>.</span></strong></p>
<p><strong><span style="font-size:7.5pt;font-family:Verdana;">Algunos dicen que entonces la muchacha rezó arrepentida rogando a <strong><span style="font-family:Verdana;">Dios</span></strong> que le ayudara a conservar su alma, y que los <strong><span style="font-family:Verdana;">poderes celestiales</span></strong> escucharon su plegaria e hicieron que aquel día amaneciera más temprano, de tal manera que <strong><span style="font-family:Verdana;">el Diablo</span></strong> no pudo terminar su obra antes del plazo pactado.<a href="http://www.patrimonio-humanidad.com/img/pa149963_segovia_320x240_acueducto_agua.jpg"><img class="alignright" src="http://www.patrimonio-humanidad.com/img/pa149963_segovia_320x240_acueducto_agua.jpg" alt="" width="320" height="240" /></a></span></strong></p>
<p><strong><span style="font-size:7.5pt;font-family:Verdana;">Pero otros afirman que fue la astucia de la joven la que salvó su alma, pues al ver que <strong><span style="font-family:Verdana;">el Diablo</span></strong> estaba a punto de acabar regresó corriendo a casa, encendió una vela y se dirigió con ella al gallinero de sus vecinos. Al acercar la vela a una de sus ventanas, el gallo despertó y, como pensó que estaba amaneciendo, comenzó a cantar con todas sus fuerzas.</span></strong></p>
<p><strong><span style="font-size:7.5pt;font-family:Verdana;">El Diablo</span></strong><strong><span style="font-size:7.5pt;font-family:Verdana;"> escuchó sorprendido <strong><span style="font-family:Verdana;">el canto del gallo</span></strong>. Estaba seguro de que aún faltaba mucho para el amanecer, y, por poco, no había terminado el acueducto que había decidido construir. Apenas le faltaba una piedra. Sin embargo, los términos del contrato estaban claros, así que, resignado, se marchó con las manos vacías de vuelta al <strong><span style="font-family:Verdana;">Infierno</span></strong>. Atrás dejó un <a href="http://sobreturismo.es/2007/12/19/la-imagen-del-dia-el-acueducto-de-segovia/"><span style="color:windowtext;text-decoration:none;">magnífico acueducto</span></a> que cientos de años después aún sigue en pie.</span></strong></p>
<p><strong><span style="font-size:7.5pt;font-family:Verdana;">Fuente: <a href="http://sobreleyendas.com/2008/03/23/la-leyenda-del-acueducto-de-segovia/"><span style="text-decoration:none;">www.sobreleyendas.com</span></a></span></strong></p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[La Llamada De Cthulhu 3 (Parte Final) o.O]]></title>
<link>http://xpantherx.wordpress.com/?p=82</link>
<pubDate>Thu, 02 Oct 2008 23:27:45 +0000</pubDate>
<dc:creator>Panther</dc:creator>
<guid>http://xpantherx.wordpress.com/2008/10/02/la-llamada-de-cthulhu-3-parte-final-oo/</guid>
<description><![CDATA[
(Escultura De Cthulhu Pintada A Mano Por El Escultor C.J. Cummings)
La Locura Del Mar
Si el cielo d]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://minipainting-guild.net/Reports/CthulhuPatinaFinalRightWeb.jpg" alt="Escultura De Cthulhu Pintada A Mano Por El Escultor C.J. Cummings" /></p>
<p>(Escultura De Cthulhu Pintada A Mano Por El Escultor C.J. Cummings)</p>
<h3 style="text-align:center;">La Locura Del Mar</h3>
<p><span style="color:#000000;">Si el cielo decidiese algún día acordarme un insigne favor, borraría  totalmente de mi memoria el descubrimiento que hice, por simple casualidad, al  echar una ojeada a una hoja de periódico que recubría un estante. Era un viejo  número del <em>Boletín de Sidney</em> del 18 de abril de 1925, con el cual no hubiese podido  dar en mi vida cotidiana. Había pasado inadvertido hasta para la agencia de  recortes que había estado coleccionando ávidamente durante esa época materiales  para mi tío. Había yo casi abandonado mis investigaciones cerca de lo que el  profesor llamaba el "culto de Cthulhu" y me encontraba de visita en casa de un  docto amigo de Patterson, Nueva Jersey, conservador del museo local y  mineralogista de renombre. Examinando un día los ejemplares de reserva,  amontonados en desorden en los estantes de una de las salas del fondo del museo,  mi mirada se detuvo en la rara ilustración de uno de los periódicos extendido  bajo las piedras. Era el <em>Boletín de Sidney</em> que he mencionado. Mi amigo tenía  corresponsales en todos los países extranjeros imaginables. La imagen era una  fotografía en sepia de una odiosa estatuita de piedra casi igual a la que  Legrasse había encontrado en el pantano. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">Despojé vivamente a la hoja de su precioso contenido, leí el artículo con  cuidado y lamenté su brevedad. Lo que sugería, sin embargo, era de suma  importancia para mi ya vacilante búsqueda. Arranqué cuidadosamente la noticia  con el propósito de ponerme en seguida en acción. He aquí el contenido:</span></p>
<blockquote>
<p align="center"><span style="color:#000000;"><em>Misterioso barco a la deriva  rescatado en alta mar</em></span></p>
<p><span style="color:#000000;"><em>El Vigilant arribó remolcando a un yate neozelandés  armado. Un muerto y un sobreviviente a bordo. Relatan combates furiosos y  muertes en alta mar. Marinero rescatado se niega a dar detalles de la misteriosa  experiencia. Ídolo extraño hallado en su poder. Se iniciará una investigación.</em></span></p>
<p><span style="color:#000000;">El carguero Vigilant de la compañía Morrison, procedente de Valparaíso,  arribó esta mañana a su puesto de amarre en la Bahía de Darling remolcando al yate  Alert de Dunedin N.2 con serias averías, pero dotado aún de un poderoso  armamento. El yate fue avistado el 12 de abril a los 34°21' de latitud sur, y a  los 152°17' longitud oeste, con un muerto y un sobreviviente a bordo. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">El Vigilant dejó Valparaíso el 25 de marzo, y el 2 de abril fue alejado  considerablemente de su curso, en dirección sur, por excepcionales tormentas y  enormes olas. El 12 de abril avistó el buque a la deriva. En apariencia había  sido abandonado, pero luego descubrió que llevaba un sobreviviente en estado de  delirio, y un hombre muerto por lo menos desde hacía una semana. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">El sobreviviente apretaba entre sus manos una piedra horrible de origen  desconocido, de unos treinta centímetros de alto, cuyo origen los profesores de  la Universidad de Sidney, la Sociedad Real y el museo de la Calle College no  pudieron determinar, y que el hombre afirmaba haber descubierto en la cabina del  yate, en un altarcito rudimentario. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">Este hombre, ya recobrado, relató una historia de piratería y violencia  sumamente extraña. Se trata de un noruego llamado Gustaf Johansen, de cierta  cultura, segundo oficial en la goleta Emma de Auckland, que partió para el  Callao el 20 de febrero, con una tripulación de 20 hombres. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">El Emma, dijo, fue retrasado y alejado considerablemente de su ruta por la  tormenta del 1° de marzo, y el 22 del mismo mes a los 49°51' de latitud sur y a  los 128°54' de longitud este encontró al Alert conducido por una tripulación de  canacos<sup><a href="http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/ing/lovecraf/llamada.htm#2" target="_self"><span style="font-size:x-small;">2</span></a></sup> y mestizos de aspecto patibulario. El capitán Collins no obedeció la  orden de virar, y la tripulación del yate abrió fuego sin aviso con una batería  de cañones de bronce particularmente pesada. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">Los marineros del Emma, dijo el sobreviviente, se resistieron con valentía, y  aunque la goleta comenzó a hundirse, pues varios proyectiles habían alcanzado la  línea de flotación, lograron acercarse al enemigo y lo abordaron poniéndose a  luchar en cubierta. Como los tripulantes del yate combatían de un modo torpe y  cruel, tuvieron que matarlos a todos. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">Tres de los hombres del Emma, incluso el capitán Collins y el primer oficial  Gree, murieron; y los ocho restantes, bajo el mando del segundo oficial,  Johansen, se pusieron a navegar en la dirección seguida originalmente por el  yate, a fin de descubrir por qué motivo se les había ordenado cambiar de rumbo. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">Al día siguiente desembarcaron en una islita que no figuraba en ningún mapa.  Seis de los hombres murieron allí, aunque Johansen se mostró particularmente  reticente a este respecto y dijo que habían caído en una grieta entre las rocas. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">Más tarde, parece, Johansen y sus compañeros volvieron al yate y trataron de  hacerlo navegar, pero fueron vencidos por la tormenta del 2 de abril. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">Desde ese día hasta el 12 de abril, fecha en que fue recogido por el Vigilant,  Johansen no recuerda nada, ni siquiera cuándo murió su compañero William Briden.  La muerte no se debió aparentemente a otra causa que a privaciones. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">Cables procedentes de Dunedin informan que el Alert era muy conocido como  barco de carga y tenía muy mala reputación. Pertenecía a un curioso grupo de  mestizos cuyas frecuentes incursiones nocturnas a los bosques atraían no poca  curiosidad. Luego de la tormenta y los temblores de tierra del 1° de marzo se  había hecho apresuradamente a la vela.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Nuestro corresponsal en Auckland afirma que el Emma y sus tripulantes gozaban  de una excelente reputación y que Johansen es un hombre digno de toda confianza. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">El almirantazgo va a iniciar una investigación sobre este asunto, durante la  cual se tratará de convencer a Johansen para que hable más libremente.</span></p></blockquote>
<p><span style="color:#000000;"><br />
Esto era todo, además de la diabólica imagen, ¡pero qué pensamientos despertó  en mi mente! Estas nuevas y preciosas noticias acerca del culto de Cthulhu  probaban que éste tenía fieles seguidores tanto en el mar como en la tierra.  ¿Qué motivo había impulsado a la híbrida tripulación a ordenar el regreso del  Emma mientras navegaban con su ídolo? ¿Qué isla desconocida era aquella en que  habían muerto seis de los tripulantes, acerca de la cual el contramaestre  Johansen se mostraba tan reticente? ¿Qué resultado había tenido la investigación  del almirantazgo y qué se sabía del odioso culto en Dunedin? Y lo más  extraordinario, ¿qué profunda y natural relación de hechos era esta que daba una  significación maligna e innegable a los sucesos tan cuidadosamente anotados por  mi tío? </span></p>
<p><span style="color:#000000;">El 1° de marzo -el 28 de febrero de acuerdo con el huso horario  internacional- se habían producido una tormenta y un terremoto. El Alert y su  malencarada tripulación habían dejado rápidamente Dunedin como obedeciendo un  imperioso llamado, y en el otro extremo de la Tierra poetas y artistas habían  comenzado a soñar con una ciclópea ciudad submarina mientras un joven escultor  modelaba, en sueños, la forma del terrible Cthulhu. El 23 de marzo la  tripulación del Emma desembarcaba en una isla desconocida, perdiendo allí seis  hombres; y en esa misma fecha los sueños de algunas personas alcanzaron su mayor  intensidad y se oscurecieron con el terror de un monstruo maligno y gigantesco,  mientras un arquitecto se volvía loco y un escultor caía presa del delirio. ¿Y  qué pensar de esa tormenta del 2 de abril, fecha en que cesaron todos los sueños  de la ciudad sumergida, y Wilcox salió indemne de aquella fiebre extraña? ¿Qué  pensar igualmente de aquellas alusiones del viejo Castro a los Antiguos venidos  de las estrellas y a su reino próximo, y a su culto, y a su gobierno de los  sueños? ¿Estaba balanceándome en el borde de un abismo de horrores cósmicos,  insoportables para un ser humano? En todo caso no afectaron sino a la mente,  pues el 2 de abril puso término de algún modo a la monstruosa amenaza que había  sitiado el alma de los hombres. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">Aquella tarde, luego de haber pasado el día enviando telegramas y haciendo  urgentes preparativos, me despedí de mi huésped y tomé un tren para San  Francisco. En menos de un mes llegué a Dunedin, donde, sin embargo, descubrí que  se sabía muy poco de los extraños miembros del culto que habían vivido en las  posadas marineras. El vagabundeo en los muelles era asunto demasiado común, y no  valía la pena mencionarlo; pero algo oí a propósito de una expedición terrestre  realizada por estos mestizos durante la cual se escuchó el débil golpear de unos  tambores y se vio un fuego rojo en las colinas lejanas. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">En Auckland me enteré de que Johansen había vuelto a Sidney, donde acababa de  sometérsele a un inútil interrogatorio, con el pelo totalmente cano, y que luego  de vender su casita de la Calle West había regresado con su mujer a su viejo  hogar, en Oslo. De su aventura no dijo a sus amigos más de lo que ya sabían los  oficiales del almirantazgo, y todo lo que pudieron hacer fue darme su nueva  dirección.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Volví entonces a Sidney y hablé sin éxito con gente de mar y miembros de la  corte. Vi el Alert en Circular Quay, en la bahía de Sidney, pero nada me reveló  su casco. La imagen en cuclillas, de cabeza de pulpo, cuerpo de dragón, alas  escamosas y pedestal con jeroglíficos, se conservaba en el museo de Hyde Park.  La examiné con cuidado y descubrí que estaba exquisitamente labrada, y tenía el  mismo profundo misterio, terrible antigüedad y sobrenatural rareza de material  que el ejemplar más pequeño de Legrasse. Para los geólogos, me dijo el  conservador del museo, la estatua era un enigma monstruoso, y juraban que no  había en el mundo una roca parecida. Recordé, estremeciéndome, lo que había  dicho el viejo Castro a Legrasse a propósito de los primeros Grandes Antiguos:  "Vinieron de las estrellas y trajeron consigo sus imágenes". </span></p>
<p><span style="color:#000000;">Profundamente perturbado resolví visitar al oficial Johansen en Oslo. Llegué  a Londres, me reembarqué en seguida para la capital de Noruega, y un día de  otoño eché pie a tierra en un limpio desembarcadero, a la sombra del Egeberg. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">La casa de Johansen, descubrí, estaba situada en la Ciudad Vieja del rey  Harold Haardrada, que había conservado el nombre de Oslo durante los siglos en  que la ciudad principal adoptara el nombre de Cristianía. Hice el corto viaje en  un taxi y golpeé con el corazón tembloroso la puerta de una casa vieja y limpia  de frente enyesado. Salió a recibirme una mujer de cara triste, vestida de  negro, quien me comunicó en un inglés vacilante que Gustav Johansen no era ya de  este mundo. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">No había sobrevivido mucho a su regreso, pues su aventura marina de 1925 le  había destrozado la salud. La mujer no sabía más que el público, pero Johansen  había dejado un largo manuscrito, que trataba "asuntos técnicos", escrito en  inglés con la intención manifiesta de que su esposa no lo entendiese. Mientras  paseaba por una callejuela, cerca del muelle de Gothenburg, un atado de viejos  periódicos, salido de la ventana de un altillo, lo golpeó y lo hizo caer. Dos  marineros indios lo ayudaron en seguida a levantarse, pero el hombre murió antes  de que llegase la ambulancia. Los médicos, incapaces de precisar la causa del  deceso, lo habían atribuido a un malestar del corazón y a un debilitamiento  general. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">Sentí entonces que un oscuro terror, que no me abandonaría hasta que a mí  también me fuese acordado el eterno reposo, "accidentalmente" o por otro motivo,  me traspasaba los huesos. Habiendo persuadido a la viuda de que mi conocimiento  de esos "asuntos técnicos" me autorizaba a poseer el manuscrito, me llevé el  documento y comencé a leerlo en el barco que me conducía a Londres. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">Era un relato simple, desordenado; un diario de mar redactado de memoria en  que se intentaba recoger día a día aquel último y terrible viaje. No lo  transcribiré literalmente a causa de sus oscuridades y redundancias, pero mi  resumen bastará para explicar por qué el rumor de las aguas contra los costados  del buque se me hizo tan intolerable que tuve que taponarme los oídos. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">Johansen, gracias a Dios, no lo sabía todo, aunque vio la ciudad y el  monstruo; pero yo ya no podré dormir en paz mientras recuerde el horror que  espera emboscado del otro lado de la vida, en el tiempo y el espacio, y aquellas  malditas criaturas que vinieron de los astros más antiguos y que sueñan en las  profundidades del mar, conocidas y favorecidas por un culto de pesadilla  decidido a lanzarlas sobre nuestro planeta cada vez que algún terremoto vuelva a  elevar la monstruosa ciudad de piedra al aire y la luz del sol.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">El viaje de Johansen había comenzado tal como lo declarara él mismo ante el  almirantazgo. El Emma había dejado Auckland en lastre el 20 de febrero, y sintió  todo el impacto de esa tempestad consecutiva al terremoto que arrancó a los  abismos marinos el horror que pobló los sueños de los hombres. Recobrado el  gobierno, el buque navegó favorablemente hasta encontrarse con el Alert el 22 de  marzo (y sentí la pena del oficial al describir el bombardeo y el hundimiento de  su nave). De los mestizos del yate, Johansen hablaba con un horror realmente  significativo. Había algo abominable en ellos que hacía que su destrucción  pareciese casi un deber, y Johansen se sorprende ante la acusación de crueldad  que contra él y sus compañeros hizo la corte. Ya en el yate capturado, Johansen  y sus hombres, impulsados por la curiosidad, prosiguen viaje hasta avistar una  alta columna de piedra que emerge del océano, y a los 49°9' de latitud oeste, y  126°43' de longitud sur, se encuentran ante una costa barrosa, y una albañilería  ciclópea cubierta de algas que no puede ser sino la sustancia tangible del  terror supremo del universo: la ciudad muerta de R'lyeh, construida hace  millones de años, antes de los comienzos de nuestra historia, por las enormes y  espantosas criaturas que descendieron desde unos astros desconocidos. Allí yacen  el gran Cthulhu y sus compañeros, ocultos en unas bóvedas verdes y húmedas desde  donde envían, luego de incalculables ciclos, pensamientos que aterrorizan a los  hombres sensibles y reclaman imperiosamente a los fieles del culto que inicien  el peregrinaje de la liberación y la restauración. El oficial Johansen ignoraba  todo esto, ¡pero Dios sabe bien que había visto bastante! </span></p>
<p><span style="color:#000000;">Creo que emergió de las aguas sólo la cima de la ciudadela, coronada por un  enorme monolito, donde yace el gran Cthulhu. Cuando imagino el tamaño de todo lo  que puede esconder el fondo del océano, siento deseos de morir sin esperar ya  más. Johansen y sus hombres se sintieron aterrados ante la majestad cósmica de  esta húmeda Babilonia habitada por demonios, y debieron sospechar,  instintivamente, que no pertenecía ni a éste ni a ningún otro planeta similar.  En todas las líneas de la estremecida descripción de Johansen se advierte el  mismo pavor; ante el tamaño indescriptible de los bloques de piedra verde, ante  la altura vertiginosa del monolito labrado, ante la asombrosa identidad de esas  colosales estatuas y bajorrelieves con la rara imagen encontrada en la sentina  del Alert. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">Sin conocer el futurismo, Johansen describe, al hablar de la ciudad, algo muy  parecido a una obra futurista. En vez de referirse a una estructura definida,  algún edificio, se reduce a hablar de vastos ángulos y superficies pétreas...  superficies demasiado grandes para ser de este mundo, y cubiertas por  jeroglíficos e imágenes horribles. Menciono estos ángulos pues me recuerdan los  sueños que me relató Wilcox. El joven escultor afirmó que la geometría de la  ciudad de sus sueños era anormal, no euclidiana, y que sugería esferas y  dimensiones distintas de las nuestras. Ahora un marino ilustrado tenía ante la  terrible realidad la misma impresión.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Johansen y sus hombres desembarcaron en la playa de esta monstruosa  acrópolis y se treparon, resbalando, por los titánicos y musgosos escalones que  ningún ser humano hubiera podido edificar. El sol mismo parecía deformado cuando  se lo miraba a través de las miasmas polarizadas que emanaban de esta perversión  submarina; una amenaza tortuosa acechaba en esos ángulos desconcertantes donde  una segunda mirada descubría una concavidad donde se había creído ver la  convexidad. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">Todos los exploradores, aun antes de ver algo definido (salvo las rocas, los  musgos y las algas) se sintieron presas de un indefinible terror. Todos habrían  escapado si no hubiesen temido la burla de los otros, y sólo de mala gana se  decidieron a buscar -vanamente, como comprendieron más tarde- algo que sirviese  de recuerdo. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">Rodríguez, el portugués, fue el primero en llegar a la base del monolito y  les gritó a los otros lo que acababa de descubrir. Poco más tarde los hombres  contemplaron curiosamente una enorme puerta de piedra labrada con el ya familiar  bajorrelieve del pulpo-dragón. Se parecía, dice Johansen, a la enorme puerta de  un granero. Todos vieron allí una puerta, ya que estaba encuadrada en un umbral,  un dintel y dos montantes, pero nadie pudo decidir si estaba situada  horizontalmente, como la puerta de una trampa, o algo inclinada, como la puerta  exterior de un altillo. Como lo hubiese dicho Wilcox, la geometría del lugar era  errónea. Uno no podía estar seguro de que el mar y el suelo fueran horizontales,  de modo que la posición relativa de todo el resto parecía variar  fantásticamente. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">Briden presionó sobre la piedra en diversos sitios sin resultado. Luego  Donovan palpó con delicadeza los bordes, apretando separadamente cada punto.  Subió con lentitud a lo largo de la grotesca moldura de piedra -puede decirse  que subió si se admite que la puerta no era al fin y al cabo horizontal-, y los  hombres se preguntaron cómo una puerta podía ser tan enorme. Al fin, muy  suavemente, muy lentamente, la parte superior del panel comenzó a inclinarse  hacia adentro, y todos vieron que la piedra se balanceaba. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">Donovan se deslizó o trepó de algún modo a lo largo de uno de los montantes,  y los hombres se pusieron a observar el curioso retroceso de la puerta  monstruosa. En este fantástico mundo de deformaciones prismáticas, la piedra se  desplazaba anormalmente en diagonal, despreciando todas las leyes de la materia  y la perspectiva. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">La abertura mostraba una oscuridad casi material. Estas tinieblas tenían  realmente una cualidad positiva, pues ocultaban algunas partes de las paredes  interiores que debían ser visibles. Al fin surgió de aquella cárcel milenaria  algo así como una humareda que oscureció la luz del sol mientras se elevaba  hacia el cielo, empequeñecido y arrogado, con la ayuda de sus alas membranosas.  El olor que salía de aquellos abismos recién abiertos era insoportable, y  Hawkins, que tenía el oído fino, creyó oír allá abajo un sonido chapoteante e  inmundo. Todos escucharon, y todos escuchaban aún cuando el monstruo se hizo  visible, babeando y apretando su inmensidad verde y gelatinosa a través de la  tenebrosa abertura hasta elevarse pesadamente en el aire corrompido de aquella  ciudad de pesadilla. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">La letra del pobre Johansen es apenas inteligible en esta parte. De los seis  hombres que nunca llegaron al barco, cree que dos murieron simplemente de miedo  en aquel instante maldito. El monstruo está más allá de toda posible  descripción. No hay lenguaje aplicable a ese abismo de horror inmemorial, a esa  pavorosa contradicción de todas las leyes de la materia, la fuerza y el orden  cósmicos. Una montaña que caminaba. ¡Dios! ¿Puede extrañar que en el otro lado  de la Tierra enloqueciese un gran arquitecto, y que en aquel telepático instante  la fiebre devorara al pobre Wilcox? El monstruo de los ídolos, el verde y  viscoso demonio venido de otros astros, había despertado para reclamar sus  derechos. Las estrellas eran otra vez favorables, y lo que un viejo culto no  había podido lograr por su voluntad, un puñado de inocentes marineros lo hacía  por accidente. Luego de millones y millones de años el gran Cthulhu era libre  otra vez. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">Tres hombres fueron barridos por aquellas patas membranosas antes que nadie  tuviese tiempo de volverse. Que descansen en paz, si hay algún descanso en el  universo. Eran Donovan, Guerrera y Angstrom. Parker resbaló mientras los otros  tres sobrevivientes se precipitaban frenéticamente en un escenario infinito de  rocas verdosas. Johansen jura que fue absorbido hacia arriba por un ángulo que  no debía estar allí; un ángulo agudo que se había comportado como si fuese  obtuso. De modo que sólo Briden y Johansen llegaron al bote, y se dirigieron  desesperadamente hasta el Alert mientras la montañosa monstruosidad descendía  por los escalones de piedra resbaladiza y se detenía, titubeando, a orillas del  agua. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">Las calderas habían quedado funcionando a pesar de que todos habían bajado a  tierra, y bastaron unos pocos segundos de frenéticas corridas entre ruedas y  motores para poner en marcha el Alert. Lentamente, entre los horrores  distorsionados de esa escena indescriptible, la hélice comenzó a golpear las  aguas. Mientras tanto, en la costa mortal, sobre aquellas construcciones que no  eran de este mundo, el monstruo gigantesco venido de las estrellas emitía unos  gritos inarticulados, como Polifemo al maldecir el veloz navío de Ulises. En  seguida, con más audacia que los cíclopes de la leyenda, el gran Cthulhu penetró  en las aguas e inició la persecución con golpes que levantaron enormes  olas. Briden volvió la vista y enloqueció. Desde entonces rió a intervalos hasta  que la muerte lo alcanzó en su cabina mientras Johansen vagaba delirando de un  lado a otro. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">Pero Johansen no había abandonado la partida. Comprendiendo que el monstruo  alcanzaría seguramente el Alert antes de que la presión llegase al máximo, resolvió  intentar algo desesperado, y, acelerando los motores, subió rápidamente a la  cubierta e hizo girar el timón. En la superficie de las aguas hubo un remolino  espumoso, y mientras crecía la presión del vapor, el valiente noruego dirigió el  navío contra aquella montaña gelatinosa que se alzaba sobre las sucias espumas  como la popa de un galeón demoníaco. La horrible cabeza de pulpo, envuelta en  tentáculos, llegaba casi hasta la punta del bauprés<sup><a href="http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/ing/lovecraf/llamada.htm#3" target="_self"><span style="font-size:x-small;">3</span></a></sup>; pero Johansen no  retrocedió. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">Hubo un estallido como el de un globo que se desinfla, un líquido inmundo  como el que surge de un hendido pez luna, una hediondez que el cronista no se  atrevió a describir. Durante un instante una nube verde, acre y enceguecedora,  envolvió al buque, y un hervor maligno quedó a popa, donde -Dios del cielo- la  esparcida plasticidad de aquella entidad celeste estaba recombinándose y  recobrando su forma primitiva, mientras el Alert se alejaba más y más, y ganaba  velocidad. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">Eso fue todo. Desde ese momento Johansen se contentó con meditar sombríamente  sobre el ídolo de la cabina y preparar unas pocas comidas para él y su  enloquecido compañero, que reía a carcajadas. No trató de dirigir el navío; después de aquel incidente  quedaba un gran vacío en su alma. Luego sobrevino la tormenta del  2 de abril, que terminó de nublar su conciencia. Recordaba confusamente  infinitos abismos líquidos de espectrales paredes giratorias, vertiginosos  desplazamientos por mundos huidizos en la cola de un cometa y saltos  convulsivos de las profundidades del mar hasta la luna y luego otra vez hasta el  mar, todo envuelto en el coro de carcajadas de las antiguas divinidades y de los  verdes demonios del Tártaro, de alas de murciélago. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">Luego de esas pesadillas vino el rescate, el Vigilant, el tribunal del  almirantazgo, las calles de Dunedin y el largo viaje de retorno a la casa natal,  junto al Egeberg. Nada podía contar; pasaría por loco. Lo escribiría todo antes  de morir, pero su mujer no debería sospechar nada. La muerte sería para él  beneficiosa sólo si borraba los recuerdos. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">Tal era el documento que leí. Lo he guardado en la caja de lata junto con el  bajorrelieve de arcilla y los papeles del profesor Angell. Incluiré este relato,  esta prueba de mi propia cordura donde se ha unido lo que espero que nunca volverá a  unirse. He contemplado todo lo que en el universo puede haber de horroroso, y  aun los cielos de la primavera y las flores del verano me parecerán desde ahora  impregnados de veneno. Pero no creo que viva mucho. Como desaparecieron mi tío y  el pobre Johansen, así desapareceré yo. Conozco demasiado y el culto todavía  existe. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">Cthulhu existe también, supongo, en ese refugio de piedra que le sirve de  abrigo desde que el sol era joven. Su ciudad maldita se ha hundido otra vez,  pues el Vigilant navegó por aquel lugar después de la tormenta de abril; pero  sus ministros en la Tierra bailan aún, y cantan y matan en lugares aislados,  alrededor de monolitos de piedra coronados de imágenes. Cthulhu tuvo que haber  sido atrapado por los abismos submarinos pues si no el mundo gritaría ahora de  horror. ¿Quién conoce el fin? Lo que ha surgido ahora puede hundirse y lo que se  ha hundido puede surgir. La abominación espera y sueña en las profundidades del  mar, y sobre las vacilantes ciudades de los hombres flota la destrucción.  Llegará el día... ¡pero no debo ni puedo pensarlo! Ruego que si no sobrevivo a  este manuscrito, mis ejecutores testamentarios cuiden de que la prudencia sea  mayor que la audacia e impidan que caiga bajo otros ojos.</span></p>
<p align="center"><span style="color:#000000;">FIN</span></p>
<p style="text-align:left;">Bueno...ahi esta el relato...lo subi en partes por que me parecio demasiado largo para un unico post...dejen sus comentarios en los 3 ^^...hasta otro post</p>
<p>VolverCthulhuo.OPaginaPrincipal<a href="http://xpantherx.wordpress.com"><img src="http://i255.photobucket.com/albums/hh128/xsamaeldarkx/sueodeunalmamuerta-button.gif" alt="" /></a></p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[La Llamada De Cthulhu 2 o.O]]></title>
<link>http://xpantherx.wordpress.com/?p=78</link>
<pubDate>Thu, 02 Oct 2008 23:23:00 +0000</pubDate>
<dc:creator>Panther</dc:creator>
<guid>http://xpantherx.wordpress.com/2008/10/02/la-llamada-de-cthulhu-2-oo/</guid>
<description><![CDATA[
(Escultura De Cthulhu Pintada A Mano Por El Escultor C.J. Cummings)
El Informe del Inspector Legras]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://minipainting-guild.net/Reports/CthulhuPatinaFinalRightWeb.jpg" alt="Escultura De Cthulhu Pintada A Mano Por El Escultor C.J. Cummings" /></p>
<p>(Escultura De Cthulhu Pintada A Mano Por El Escultor C.J. Cummings)</p>
<h3 style="text-align:center;">El Informe del Inspector Legrasse</h3>
<p><span style="color:#000000;">Los sucesos anteriores por los que mi tío diera tanta importancia al sueño  del escultor y al bajorrelieve eran el tema de la segunda mitad del largo  manuscrito. Ya una vez, parecía, el profesor Angell había visto los odiosos  contornos del monstruo anónimo, había meditado sobre los desconocidos  jeroglíficos, y había oído las sílabas que sólo la palabra Cthulhu podía  traducir... Todo esto en circunstancias tan sobrecogedoras que no es raro que  persiguiese al joven Wilcox con preguntas y ruegos. Esta experiencia anterior  había ocurrido diecisiete años antes, en 1908, mientras la Sociedad Norteamericana de  Arqueología celebraba su consejo anual, en Saint-Louis. El profesor Angell, por  su autoridad y sus méritos, había desempeñado un papel importante en todas las  deliberaciones, y a él se acercaron varios profanos que aprovechaban la  oportunidad de la convocatoria para hacer preguntas y plantear problemas. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">El jefe de ese grupo no tardó en convertirse en centro de atracción de todo  el congreso. Era un hombre de aspecto muy común, mediana edad, y que había hecho  el viaje de Nueva Orleáns a Saint-Louis en busca de cierta información que no  había podido obtener en su distrito. Se llamaba John Raymond Legrasse y era  inspector de policía. Traía consigo el objeto de su viaje: una estatuita de  piedra, repugnante y grotesca, muy antigua aparentemente, cuyo origen no había  logrado determinar. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">No debe creerse que el inspector Legrasse se interesara por la arqueología.  Todo lo contrario; su deseo de instruirse tenía como único origen razones  puramente profesionales. La estatuita, ídolo, fetiche o lo que fuese, había sido  capturada meses antes en los pantanos boscosos del sur de Nueva Orleáns, en el  curso de una expedición contra una presunta ceremonia vudú. Tan singulares y  odiosos eran los ritos, que la policía comprendió que se hallaba ante un culto  totalmente ignorado, e infinitamente más diabólico que los del vudú. Los  confusos e increíbles relatos arrancados por la fuerza a los prisioneros nada  informaron sobre su posible origen. De ahí el deseo de la policía de consultar a  alguna autoridad para identificar así el horrible símbolo, y seguir las huellas  del culto hasta sus fuentes. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">El inspector Legrasse no había esperado que su pedido convocara una impresión  semejante. La aparición de la curiosa estatuita bastó para excitar a los hombres  de ciencia, y pronto todos rodearon al inspector para contemplar de cerca la  diminuta figura cuya rareza y aspecto de genuina y abismal antigüedad abrían  perspectivas tan misteriosas y arcaicas. Nadie reconoció la escuela escultórica  de la que había nacido la estatua, y sin embargo centenares y hasta miles de  años parecían haberse posado en la oscura y verdosa superficie de aquella piedra  desconocida. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">La figura, que los miembros del congreso pasaron de mano en mano para  estudiarla con más minuciosidad, medía de unos veinte a veinticinco centímetros  de altura y estaba finamente labrada. Representaba un monstruo de contornos  vagamente antropoides, pero con una cabeza de pulpo cuyo rostro era una masa de  tentáculos, un cuerpo escamoso que sugería cierta elasticidad, cuatro  extremidades dotadas de garras enormes, y un par de alas largas y estrechas en  la espalda. Esta criatura, que exhalaba una malignidad antinatural, parecía ser  de una pesada corpulencia, y estaba sentada en un pedestal o bloque rectangular,  cubierto de indescriptibles caracteres. Las puntas de las alas rozaban el borde  posterior del bloque, el asiento ocupaba el centro, mientras que las garras  largas y curvas de las plegadas extremidades asían el borde anterior y  descendían hasta un cuarto de la altura del pedestal. La cabeza de cefalópodo se  inclinaba hacia el dorso de las garras enormes que apretaban las elevadas  rodillas. El conjunto daba una impresión de vida anormal, más sutilmente  terrorífico a causa de la imposibilidad de establecer su origen. Su vasta,  pavorosa e incalculable edad era innegable; sin embargo, nada permitía  relacionarlo con algún tipo de arte de los comienzos de la civilización. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">El material de la estatua encerraba otro misterio. No había nada parecido, en  la geología o la mineralogía, a aquella pieza jabonosa, verdinegra, de estrías  doradas o iridiscentes. Los caracteres de la base eran igualmente  desconcertantes, y ninguno de los miembros del congreso, a pesar de que  representaban a la mitad de las autoridades mundiales en esta esfera, pudo  descubrir el más remoto parentesco lingüístico. Tanto la figura como el material  pertenecían a algo increíblemente lejano, totalmente distinto de la humanidad  que conocemos: algo sugería, de un modo terrible, antiguos y profanos ciclos en  los que nuestro mundo y nuestras concepciones no habían participado. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">Y, sin embargo, mientras los miembros del congreso sacudían la cabeza y se  confesaban incapaces de resolver el misterio, uno de ellos creyó descubrir algo  raramente familiar en la efigie y los jeroglíficos, y al fin, no sin reticencia,  confesó lo que sabía. Este hombre era el hoy desaparecido William Channing Webb,  profesor de antropología en la Universidad de Princeton y explorador de bastante  renombre. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">Cuarenta y ocho años antes el profesor Webb había recorrido Groenlandia e Islandia  en busca de ciertas inscripciones rúnicas que hasta ese entonces no había podido  descubrir. En la costa occidental de Groenlandia se había encontrado con una tribu  degenerada de esquimales, cuya religión, un culto demoníaco curioso,  lo había impresionado sobremanera por su faz deliberadamente sanguinaria y  repulsiva. Era aquella una fe que los otros esquimales ignoraban casi del todo,  y a la que se referían estremeciéndose. Databa, decían, de épocas muy antiguas,  anteriores al nacimiento del mundo. Junto a ritos anónimos y sacrificios humanos  había invocaciones de origen tradicional dirigidas a un demonio supremo o <em>tornasuk</em>. El profesor Webb había oído esa invocación en boca de un viejo  <em>angekok</em>,  o brujo sacerdote, y la había transcrito fonéticamente, hasta donde era posible,  en caracteres romanos. Pero lo que ahora parecía importante era el fetiche  adorado en ese culto, y alrededor del cual bailaban los esquimales cuando la  aurora boreal brillaba muy por encima de los acantilados de hielo. Era, declaró  el profesor, un tosco bajorrelieve de piedra con una figura horrible y algunos  caracteres misteriosos. Creía recordar que se parecía, por lo menos en todos los  rasgos esenciales, a la criatura bestial que ahora estaban examinando. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">Este relato, recibido con asombro y sorpresa por los miembros del congreso,  pareció excitar al inspector Legrasse, que abrumó al profesor a preguntas.  Habiendo copiado una invocación recitada por uno de los oficiantes del pantano,  rogó al profesor Webb que tratase de recordar las sílabas recogidas en  Groenlandia. Siguió una comparación exhaustiva de todos los detalles y un  instante de sombrío silencio cuando el profesor y el detective convinieron en la  virtual identidad de las frases. He aquí, en sustancia (la división de las  palabras fue establecida de acuerdo con las pausas tradicionales observadas por  los oficiantes), lo que el brujo esquimal y los sacerdotes de Luisiana habían  cantado a sus ídolos: </span></p>
<p><span style="color:#000000;"><em>Ph'nglui mglw'nafh Cthulhu R'lyeh wgah'nagl fhtagn.</em></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Legrasse había tenido más suerte que el profesor Webb, pues varios  prisioneros le habían revelado el sentido de esas palabras. Era algo así: </span></p>
<p><span style="color:#000000;"><em>En su casa de R'lyeh el fallecido Cthulhu espera soñando.</em></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Y entonces, respondiendo a un ruego general, el inspector relató  minuciosamente su experiencia con los fieles del pantano; veo ahora que mi tío  dio gran importancia a esa historia. Tenía cierto parecido con las ensoñaciones  más extravagantes de los teósofos y los creadores de mitos, y revelaba una  asombrosa imaginación de carácter cósmico que nadie hubiese esperado entre  parias y vagabundos. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">El 1° de noviembre de 1907 la policía de Nueva Orleáns había recibido un  alarmado mensaje de la región pantanosa del Sur. Los colonos, gente primitiva,  pero de buen natural, descendientes en su mayor parte de Laffite, eran presas  del pánico a causa de algo desconocido que había invadido la región durante la  noche. Se trataba en apariencia de un culto vudú, pero de una especie más  terrible que todo lo que ellos conocían. Desde que el malévolo tamtam había  comenzado a sonar incesantemente en aquellos bosques oscuros donde nadie osaba  aventurarse, habían desaparecido varias mujeres y niños. Se habían oído gritos  irracionales, chillidos desgarradores y cantos lúgubres, y unas llamas  diabólicas habían bailado en la espesura. Los vecinos, añadía el aterrorizado  mensajero, no podían soportarlo.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">En las primeras horas de la tarde veinte policías partieron en dos  carricoches y un automóvil, guiados por el tembloroso colono. Cuando el camino  se hizo intransitable abandonaron los vehículos y durante varios kilómetros  chapotearon en silencio a través de los espesos bosques de cipreses donde nunca  penetraba la luz del día. Raíces tortuosas y nudos malignos de musgo español  retardaban la marcha, y de vez en cuando una pila de piedras húmedas o los  fragmentos de una pared en ruinas hacían más depresiva aquella atmósfera que los  árboles deformados y las colonias de hongos contribuían a crear. Al fin apareció  un miserable conjunto de chozas, y los histéricos colonos corrieron a agruparse  alrededor de las vacilantes linternas. El apagado golpear de los tamtams se oía  débilmente a lo lejos, la brisa traía muy de cuando en cuando un chillido que  helaba la sangre. Un resplandor rojizo parecía filtrarse por entre el follaje  pálido, más allá de las interminables avenidas de la noche selvática. A pesar de  su repugnancia a quedarse nuevamente solos, todos los habitantes del lugar se  negaron a avanzar un solo paso hacia la escena del culto maldito, de modo que  el inspector Legrasse y sus diecinueve colegas tuvieron que aventurarse sin  guías por aquellas negras arcadas de horror donde ninguno de ellos había puesto  el pie. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">La región en que ahora entraba la policía tenía tradicionalmente muy mala  fama, y en su mayor parte no había sido explorada por hombres blancos. Algunas  leyendas se referían a un lago secreto en que vivía una colosal e informe  criatura, algo parecida a un pólipo y de ojos fosforescentes, y, según los  colonos, unos demonios de alas de murciélago salían a medianoche de sus cavernas  para adorar al monstruo. Afirmaban que éste estaba allí desde antes que La  Salle, de los indios, y aun de las bestias y pájaros del bosque. Era una  verdadera pesadilla, y verlo significaba la muerte. Pero se aparecía en sueños a  los hombres, y eso bastaba para que éstos se mantuviesen alejados. La orgía vudú  se desarrollaba en los límites extremos del área aborrecida, pero aun así el  emplazamiento era bastante malo, y eso quizá había aterrorizado a los colonos  más que los chillidos o incidentes. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">Sólo la poesía o la locura podían haber reproducido los ruidos que oyeron los  hombres de Legrasse mientras atravesaban lentamente el sombrío pantano,  acercándose a la luz rojiza y a los apagados tamtams. Hay una cualidad vocal  propia de las bestias; y nada más terrible que oír una de ellas cuando el órgano  de donde proviene debería emitir otra. Una furia animal y una licencia  orgiástica se exacerbaban allí hasta alcanzar alturas demoníacas con gritos y  aullidos extáticos que reverberaban en los bosques tenebrosos como ráfagas  pestilentes surgidas de los abismos del infierno. De vez en cuando cesaban los  gritos y lo que parecía un coro de voces roncas entonaba la odiosa melopea<sup><a href="http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/ing/lovecraf/llamada.htm#1" target="_self"><span style="font-size:x-small;">1</span></a></sup>: </span></p>
<p><span style="color:#000000;"><em><span>Ph'nglui mglw'nafh Cthulhu R'lyeh wgah'nagl fhtagn.</span></em></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Por fin los hombres llegaron a un sitio donde el bosque era menos denso, y se  encontraron de pronto en el lugar mismo de la escena. Cuatro trastabillaron, un  quinto perdió el conocimiento, y otros dos lanzaron un grito de horror que, por  suerte, fue apagado por el tumulto salvaje de la orgía. Legrasse roció con agua  pantanosa el rostro del hombre desvanecido, y luego todos contemplaron el  espectáculo fascinados por el horror. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">En un claro natural del pantano se alzaba una isla verde de  tal vez un acre de extensión, desprovista de árboles y bastante seca. Allí saltaba y se  retorcía una horda de anormalidades humanas más indescriptibles que cualquiera  de las que hubiese podido pintar un Sime o un Angarola. Sin ropas, esta híbrida  muchedumbre bramaba, rugía y se contorsionaba alrededor de una hoguera circular.  De vez en cuando se abrían las cortinas de fuego y se podía distinguir en el  centro un bloque de granito de unos dos metros y medio de alto, en cuya cima,  incongruente por su pequeñez, se alzaba la funesta estatuita. En diez cadalsos  instalados a intervalos regulares en un ancho círculo que rodeaba la hoguera,  con el monolito como centro, colgaban con la cabeza hacia abajo los cuerpos extrañamente  mutilados de los desaparecidos colonos. Dentro de este círculo saltaba y rugía  el anillo de fieles, moviéndose de izquierda a derecha en una bacanal  interminable entre el círculo de cadáveres y el círculo de fuego. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">Pudo haber sido sólo la imaginación o pudo haber sido un simple eco, pero uno  de los hombres, un impresionable español, creyó oír que las invocaciones eran  seguidas por unas respuestas antifonales que procedían de un lejano y sombrío  lugar, situado en lo más profundo de aquel bosque de leyenda. Este hombre,  Joseph D. Gálvez, a quien más tarde encontré e interrogué, era desbordantemente  imaginativo. Llegó a decir que había oído el débil golpear de unas grandes alas  y que había vislumbrado unos ojos luminosos y una enorme masa blanca detrás de  los árboles más lejanos. Pero creo que estaba demasiado influido por las  supersticiones locales. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">La inactividad de los hombres paralizados fue comparativamente de poca duración. El deber venció pronto todas las dudas, y aunque los celebrantes debían de llegar al centenar, la policía, confiada en sus armas de fuego, irrumpió en medio de la horda. Durante cinco minutos el caos y el tumulto fueron indescriptibles. Hubo furiosos golpes, disparos y huidas. Pero finalmente Legrasse pudo contar cuarenta y siete prisioneros, a los que obligó a vestirse rápidamente, y que rodeó de policías. Cinco de los celebrantes habían muerto, y otros dos, muy malheridos, fueron transportados por sus cómplices en improvisadas parihuelas. La imagen del monolito fue sacada con todo cuidado y llevada por Legrasse.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Examinados en el cuartel de la policía, luego de un viaje agotador, los  prisioneros resultaron ser mestizos de muy baja ralea, y mentalmente débiles.  Eran en su mayor parte marineros, y había algunos negros y mulatos, procedentes  casi todos de las islas de Cabo Verde, que daban un cierto matiz vudú a aquel  culto heterogéneo. Pero no se necesitaron muchas preguntas para comprobar que se  trataba de algo más antiguo y profundo que un fetichismo africano. Aunque  degradados e ignorantes, los prisioneros se mantuvieron fieles, con sorprendente  consistencia, a la idea central de su aborrecible culto. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">Adoraban, dijeron, a los Grandes Antiguos que eran muy anteriores al hombre y  que habían llegado al joven mundo desde el cielo. Esos Antiguos se habían  retirado ahora al interior de la tierra y al fondo del mar, pero sus cadáveres  se habían comunicado en sueños con el primer hombre, quien inventó un culto que  nunca había muerto. Este era ese culto, y los prisioneros dijeron que había  existido siempre y que siempre existiría, ocultándose en lejanías desiertas y  lugares retirados hasta que el gran sacerdote Cthulhu saliese de su sombría  morada en la ciudad submarina de R'lyeh para reinar otra vez sobre la Tierra.  Algún día vendría, cuando los astros ocuparan una determinada posición; y el  culto secreto estaría allí, esperándolo. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">Mientras tanto no podían decir nada más. Se trataba de un secreto que ni la  tortura podría arrancarles. La humanidad no era lo único consciente en la  Tierra, pues había unas formas que emergían de la sombra para visitar a sus  escasos fieles. Pero éstas no eran los Grandes Antiguos. Ningún ser humano había  visto a los Antiguos. El ídolo de piedra representaba al gran Cthulhu, pero  nadie podía decir si los otros eran o no como él. Nadie era capaz de descifrar  ahora la antigua escritura; muchas cosas se transmitían oralmente. La invocación  ritual no era el secreto. Éste no se comunicaba nunca en voz alta. El canto  significaba: "En su casa de R'lyeh el fallecido Cthulhu espera soñando". </span></p>
<p><span style="color:#000000;">Sólo dos de los prisioneros fueron juzgados bastante cuerdos y se les ahorcó;  el resto fue enviado a diversas instituciones. Todos negaron haber participado  en los crímenes rituales, y afirmaron que los culpables de aquellas muertes eran  los Alas-Negras que habían venido hasta ellos desde su refugio inmemorial en el  bosque encantado. Pero nada coherente se pudo saber de aquellos aliados  misteriosos. Lo que la policía logró obtener salió en su mayor parte de un  viejísimo mestizo llamado Castro, quien pretendía haber tocado puertos distantes  y hablado con los jefes inmortales del culto en las montañas de China. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">El viejo Castro recordaba fragmentos de odiosas leyendas que empequeñecían  las especulaciones de los teósofos y hacían de nuestro mundo algo reciente y  fugaz. En ciclos muy lejanos otros seres habían gobernado la Tierra. Habían  vivido en grandes ciudades, y sus vestigios podían encontrarse aún -le habían  dicho a Castro los inmortales de China- en unas piedras ciclópeas de algunas  islas del Pacífico. Habían muerto muchísimo antes de la aparición del hombre,  pero había artes que podrían revivirlos cuando los astros volvieran a ocupar su  justa posición en los cielos de la eternidad. Estos seres, indudablemente,  procedían de las estrellas y habían traído sus imágenes con ellos. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">Estos Grandes Antiguos, continuó Castro, no eran de carne y hueso. Tenían  forma -¿no lo probaba acaso esta imagen estelar?-, pero esa forma no era  material. Cuando las estrellas eran propicias iban de mundo en mundo a través  del cielo; pero cuando eran desfavorables, no podían vivir. Pero aunque ya no  viviesen, no habían muerto en realidad. Yacían todos en casas de piedra en la  gran ciudad de R'lyeh, preservada por los sortilegios del gran Cthulhu para el  día que las estrellas y la Tierra pudiesen recibir su gloriosa resurrección.  Pero en esa época alguna fuerza exterior debía ayudar a la liberación de sus  cuerpos. Los conjuros que impedían que se descompusieran impedían también que se  moviesen, y los Antiguos tenían que contentarse con yacer y pensar en la  oscuridad mientras transcurrían millones de años. Conocían todo lo que ocurría  en el mundo, pues su lenguaje consistía en la transmisión del pensamiento. En  ese mismo instante hablaban en sus tumbas. Cuando, luego de un caos infinito,  aparecieron los primeros hombres, los Grandes Antiguos hablaron a los más  sensibles moldeándoles los sueños. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">Aquellos primeros hombres, murmuró Castro, establecieron el culto con que se  adoraba a los ídolos de los Grandes Antiguos; ídolos traídos de estrellas  oscuras en una época infinitamente lejana. Ese culto no moriría hasta que las  estrellas volvieran a ser favorables. Los sacerdotes sacarían entonces al gran  Cthulhu de su tumba para que reviviese a sus vasallos y volviera a asumir su  reinado en la Tierra. Ese tiempo sería fácil de conocer, pues entonces la  humanidad se parecería a los Grandes Antiguos: salvaje y libre, más allá del  bien y del mal, sin moral y sin ley. Y todos los hombres gritarían y matarían,  y gozarían alegremente. Los Antiguos, liberados, enseñarían nuevos modos de  gritar y matar y gozar, y el mundo entero ardería en un holocausto de libertad y  éxtasis. Mientras tanto, el culto, con apropiados ritos, debía conservar el  recuerdo de aquellos días antiguos y presagiar su retorno.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">En los primeros tiempos algunos hombres escogidos habían hablado en sueños  con aquellos seres, pero luego algo había pasado. La gran ciudad de piedra de  R'lyeh, con sus monolitos y sepulcros, se había hundido bajo las olas, y las  aguas de los abismos, con ese misterio primigenio en que nadie había pensado ni  siquiera en penetrar, habían interrumpido esas citas espectrales. Pero los  recuerdos no morían, y los altos sacerdotes afirmaban que cuando los astros  fuesen favorables la ciudad volvería a la superficie. Entonces los viejos  espíritus de la Tierra, mohosos y sombríos, saldrían de sus subterráneos y  propagarían los rumores recogidos allá, en olvidados fondos del océano. Pero de  ellos el viejo Castro no se atrevía a hablar. Se interrumpió de pronto y ni la  persuasión ni las sutilezas pudieron arrancarle otras informaciones. Tampoco  quiso mencionar, curiosamente, el tamaño de los Antiguos. En cuanto al culto,  afirmó que su centro debía encontrarse en los desiertos intransitados de Arabia,  donde Irem, la ciudad de los Pilares, sueña aún intacta y secreta. No tenía  relación alguna con la brujería europea y sólo era conocido por sus miembros.  Ningún libro aludía a él, aunque los chinos inmortales decían que en el <em>Necronomicón</em> del árabe loco Abdul Alhazred había un sentido oculto que el  iniciado podía interpretar de muy diversas maneras, especialmente en el tan  discutido dístico: </span></p>
<p><span style="color:#000000;"><em><span>No está muerto quien puede yacer eternamente,<br />
y en épocas extrañas hasta la muerte puede morir.</span></em></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Legrasse, profundamente impresionado, y no poco intrigado, había buscado sin  éxito las filiaciones históricas del culto. Castro, aparentemente, había dicho  la verdad al afirmar que era un secreto. Las autoridades de la Universidad de  Tulane no pudieron arrojar luz alguna sobre el culto o la imagen, y ahora  recurría a las mayores autoridades y se encontraba nada menos que con el  episodio de Groenlandia del profesor Webb. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">El ferviente interés que despertó el relato de Legrasse, corroborado por la  presencia de la estatuita, tuvo algún eco en las cartas que intercambiaron luego  los miembros del congreso; pero apenas hay alguna mención en el informe oficial.  La prudencia es preocupación primordial de aquellos que se enfrentan a menudo a  la charlatanería y la impostura. Legrasse prestó durante un tiempo la estatua al  profesor Webb, pero a la muerte de este último le fue devuelta, y está desde  entonces en su casa. Allí la he visto no hace mucho tiempo. Es de veras algo  estremecedor, e indiscutiblemente parecida a la escultura labrada en sueños por  el joven Wilcox. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">No me asombró que mi tío se hubiese excitado con el relato del joven. ¿Qué  pudo pensar al saber, ya enterado de la información recogía por Legrasse, que un  joven sensible no sólo había soñado la figura y los jeroglíficos de las imágenes  del pantano y de Groenlandia, sino que también había oído en sueños tres de las  palabras de la fórmula repetida por los maestros de Luisiana y los diabólicos  esquimales? Era natural que el profesor Angell hubiese iniciado instantáneamente  una minuciosa investigación, aunque yo en mi fuero interno sospechaba que el  joven Wilcox había oído hablar del culto, y había inventado una serie de sueños  para acrecentar el misterio ante los ojos de mi tío. El relato de los otros  sueños y los recortes coleccionados por el profesor parecían corroborar la  historia del joven; pero mi bien fundado racionalismo y la total extravagancia  del asunto me llevaron a adoptar las conclusiones que estimé más razonables. De  modo que luego de estudiar otra vez el manuscrito y comparar las notas  teosóficas y antropológicas con la descripción del culto que había hecho  Legrasse, viajé a Providence para ver al escultor e increparle el haberse  burlado de tal modo de un sabio anciano. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">Wilcox vivía aún, solo, en el Fleur de Lys de la Calle Thomas, desagradable  imitación victoriana de la arquitectura bretona del siglo XVII. La fachada de  estuco del hotel lucía ostentosamente entre las encantadoras casas coloniales y  a la sombra del más hermoso campanario georgiano que pudiera verse en Norteamérica.  Encontré a Wilcox en sus habitaciones, sumido en su labor, y comprendí en  seguida, por las piezas que lo rodeaban, que su genio era profundo y auténtico. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">Creo que durante un tiempo Wilcox figurará entre los grandes decadentes; pues  ha cristalizado en arcilla, y reflejará un día en el mármol, esas pesadillas y  fantasías evocadas en prosa por Arthur Machen y que Clark Ashton Smith ha hecho  visibles en versos y pinturas. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">Moreno, frágil y de aspecto un poco descuidado, Wilcox se volvió  lánguidamente y sin dejar su silla me preguntó qué deseaba. Cuando le dije quién  era, manifestó cierto interés, pues mi tío había excitado su curiosidad al  examinar sus raros sueños, aunque sin expresar las razones de ese examen. Sin  sacarlo de su ignorancia, traté prudentemente de hacerlo hablar. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">Poco tiempo me bastó para convencerme de que era absolutamente sincero;  hablaba de sus sueños de un modo inequívoco. Esos sueños, y su residuo  subconsciente, habían influido profundamente en su arte, y me mostró una estatua  mórbida cuyo modelado me estremeció, casi, por la fuerza de su oscura sugestión.  No recordaba haber visto el original excepto en el bajorrelieve creado durante  un sueño, pero los contornos se habían formado insensiblemente bajo sus manos.  Era, sin duda, la forma gigantesca de la que había hablado en su delirio.  Comprobé muy pronto que no sabía nada del culto, salvo lo que el constante  interrogatorio de mi tío había dejado escapar, y traté otra vez de concebir de  qué modo podía haber recibido esas impresiones sobrenaturales. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">Hablaba de sus sueños de un modo extrañamente poético, haciéndome ver con  terrible claridad la ciudad ciclópea de piedra verde y musgosa -cuya geometría,  añadió curiosamente, era totalmente errónea-, y oí otra vez con un temor  expectante el subterráneo llamado mental: <em>Cthulhu fhtagn, Cthulhu fhtagn</em>.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Esas palabras figuraban en la temible invocación que evocaba el sueño-vigilia  de Cthulhu en su bóveda de piedra de R'lyeh, y a pesar de mis racionales ideas  me sentí profundamente perturbado. Wilcox, era indudable, había oído hablar  casualmente del culto, y lo había olvidado en seguida en la masa de las lecturas  y concepciones igualmente fantásticas. Más tarde, en virtud de su impresionable  carácter, el culto había encontrado un modo de expresión subconsciente en los  sueños, el bajorrelieve de arcilla y la estatua que yo estaba ahora  contemplando. De modo que la superchería había sido involuntaria. El joven tenía  unos modales un poco afectados, y un poco vulgares, que me desagradaban de  veras; pero yo ya estaba dispuesto a admitir tanto su genio como su honestidad.  Me despedí amablemente, y le deseé todo el éxito que su talento prometía.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">El asunto del culto continuó fascinándome y a veces imaginaba poder adquirir  un gran renombre investigando su origen y relaciones. Visité Nueva Orleáns, hablé  con Legrasse y otros de los que habían participado en aquella vieja expedición,  examiné la estatuita y hasta interrogué a los prisioneros que todavía vivían.  El viejo Castro, por desgracia, había muerto hacía varios años. Lo que escuché  entonces de viva voz, aunque no fue más que una confirmación detallada de los  escritos de mi tío, acrecentó mi interés, y tuve la seguridad de estar sobre la  pista de una religión muy antigua y secreta cuyo descubrimiento me convertiría  en un antropólogo famoso. Mi actitud era aún entonces absolutamente  materialista, como aún quisiera que lo fuese, y por una inexplicable perversidad  mental rechacé la coincidencia de los sueños y los recortes coleccionados por el  profesor Angell. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">Hubo algo, sin embargo, que comencé a sospechar y que ahora creo saber: la  muerte de mi tío no fue nada natural. Cayó al suelo en la colina, en una de las  estrechas callejuelas que partían de unos muelles donde abundaban los mestizos  extranjeros, luego del descuidado empujón de un marinero de tez oscura. Yo no  había olvidado que los oficiales de Luisiana se distinguían por la mezcla de  sangres y sus intereses marinos, y no me hubiera sorprendido conocer la  existencia de agujas venenosas y métodos criminales secretos tan faltos de  piedad como aquellas creencias y ritos misteriosos. Legrasse y sus hombres, es  cierto, no habían sido molestados; pero en Noruega acaba de morir un marino que  veía cosas. ¿No pudieron haber llegado a oídos siniestros las investigaciones  realizadas por mi tío luego de encontrarse con el escultor? Creo hoy que el  profesor Angell murió porque sabía o quería saber demasiado. Es posible que me  espere un fin semejante, pues yo también he aprendido mucho.</span></p>
<p>VolverCthulhuo.OPaginaPrincipal<a href="http://xpantherx.wordpress.com"><img src="http://i255.photobucket.com/albums/hh128/xsamaeldarkx/sueodeunalmamuerta-button.gif" alt="" /></a></p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[La Llamada De Cthulhu o.O]]></title>
<link>http://xpantherx.wordpress.com/?p=75</link>
<pubDate>Thu, 02 Oct 2008 23:17:23 +0000</pubDate>
<dc:creator>Panther</dc:creator>
<guid>http://xpantherx.wordpress.com/2008/10/02/la-llamada-de-cthulhu-oo/</guid>
<description><![CDATA[
(Escultura De Cthulhu Pintada A Mano Por El Escultor C.J. Cummings)
Bueno&#8230;ahora me estoy poni]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://minipainting-guild.net/Reports/CthulhuPatinaFinalRightWeb.jpg" alt="Escultura De Cthulhu Pintada A Mano Por El Escultor C.J. Cummings" /></p>
<p>(Escultura De Cthulhu Pintada A Mano Por El Escultor C.J. Cummings)</p>
<p>Bueno...ahora me estoy poniendo a leer XD...y en mi fiebre por Metallica encontre este relato..."La Llamada De Cthulhu" (en ingles "The Call Of Cthulhu")...bueno...es bueno...pero no tengo muchas ganas de hacerle un analisis...so...leanlo y comenten sus opiniones y comentarios ^^...</p>
<p>Empezare con la primera parte...</p>
<h1 style="text-align:center;">La llamada de Cthulhu</h1>
<h2 style="text-align:center;">H.P. Lovecraft</h2>
<p style="text-align:right;">Es imposible que tales potencias o seres hayan sobrevivido... hayan sobrevivido a una época infinitamente remota donde... la conciencia se manifestaba, quizá, bajo cuerpos y formas que ya hace tiempo se retiraron ante la marea de la ascendiente humanidad... formas de las que sólo la        poesía y la leyenda han conservado un fugaz recuerdo con el nombre de dioses, monstruos, seres míticos de toda clase y especie...</p>
<p style="text-align:right;">-Algernon Blackwood-</p>
<h3 style="text-align:center;">El Bajorelieve De Arcilla</h3>
<p>No hay en el mundo fortuna mayor, creo, que la incapacidad de la mente humana  para relacionar entre sí todo lo que hay en ella. Vivimos en una isla de plácida  ignorancia, rodeados por los negros mares de lo infinito, y no es nuestro  destino emprender largos viajes. Las ciencias, que siguen sus caminos propios,  no han causado mucho daño hasta ahora; pero algún día la unión de esos  disociados conocimientos nos abrirá a la realidad, y a la endeble posición que  en ella ocupamos, perspectivas tan terribles que enloqueceremos ante la  revelación, o huiremos de esa funesta luz, refugiándonos en la seguridad y la  paz de una nueva edad de las tinieblas. Algunos teósofos han sospechado la  majestuosa grandeza del ciclo cósmico del que nuestro mundo y nuestra raza no  son más que fugaces incidentes. Han señalado extrañas supervivencias en términos  que nos helarían la sangre si no estuviesen disfrazados por un blando optimismo.  Pero no son ellos los que me han dado la fugaz visón de esos dones prohibidos,  que me estremecen cuando pienso en ellos, y me enloquecen cuando sueño con  ellos. Esa visión, como toda temible visión de la verdad, surgió de una unión  casual de elementos diversos; en este caso, el artículo de un viejo periódico y  las notas de un profesor ya fallecido. Espero que ningún otro logre llevar a  cabo esta unión; yo, por cierto, si vivo, no añadiré voluntariamente un sólo  eslabón a tan espantosa cadena. Creo, por otra parte, que el profesor había  decidido, también, no revelar lo que sabía, y que si no hubiese muerto  repentinamente, hubiera destruido sus notas.</p>
<p>Tuve por primera vez conocimiento de este asunto en el invierno de 1926-1927,  a la muerte de mi tío abuelo, George Gammel Angell, profesor honorario de  lenguas semíticas de la Universidad de Brown, Povidence, Rhode Island. El  profesor Angell era una autoridad vastamente conocida en materia de antiguas  inscripciones y a él habían recurrido con frecuencia los conservadores de los  más importantes museos. Muchos deben por lo tanto recordar su desaparición,  acaecida a la edad de noventa y dos años. Las oscuras razones de su muerte  aumentaron aún más el interés local. El profesor había muerto mientras volvía  del barco de Newport, y, según afirman los testigos, luego de recibir el  empellón de un marinero negro. Éste había surgido de uno de los curiosos y  sombríos pasajes situados en la falda abrupta de la colina que une los muelles a  la casa del muerto, en la Calle Williams. Los médicos, incapaces de descubrir  algún desorden orgánico, concluyeron, luego de un perplejo cambio de opiniones,  que la muerte debía atribuirse a una oscura lesión del corazón, determinada por  el rápido ascenso de una cuesta excesivamente empinada para un hombre de tantos  años. En ese entonces no vi ningún motivo para disentir de ese diagnóstico, pero  hoy tengo mis dudas... y algo más que dudas.</p>
<p>Como heredero y ejecutor de mi tío abuelo, viudo y sin hijos, era de esperar  que yo examinara sus papeles con cierta atención. Trasladé con ese propósito  todos sus archivos y cajas a mi casa de Boston. El material ordenado por mí será  publicado en su mayor parte por la Sociedad Norteamericana de Arqueología; pero había  una caja que me pareció sumamente enigmática, y sentí siempre repugnancia a  mostrársela a otros. Estaba cerrada, y no encontré la llave hasta que se me  ocurrió examinar el llavero que el profesor llevaba siempre consigo. Logré  abrirla entonces, pero me encontré con otro obstáculo mayor y aún más  impenetrable. ¿Qué significado podían tener ese curioso bajorrelieve de arcilla,  y esas notas, fragmentos y recortes de viejos periódicos? ¿Se había convertido  mi tío, en sus últimos años, en un devoto de las más superficiales imposturas?  Resolví buscar al excéntrico escultor que había alterado la paz mental del  anciano.</p>
<p>El bajorrelieve era un rectángulo tosco de dos centímetros de espesor y de  unos treinta o cuarenta centímetros cuadrados de superficie; indudablemente de  origen moderno. Los dibujos, sin embargo, no eran nada modernos, ni por su  atmósfera ni por su sugestión; pues aunque las rarezas del cubismo y el  futurismo sean numerosas y extravagantes, no suelen reproducir esa críptica  regularidad de la escritura prehistórica. Y la mayor parte de los dibujos  parecía ser ciertamente alguna especie de escritura. A pesar de mi familiaridad  con los papeles y colecciones de mi tío, no logré identificarla, ni sospechar  siquiera alguna remota relación.</p>
<p>Sobre esos supuestos jeroglíficos había una figura de carácter evidentemente  representativo, aunque la ejecución impresionista impedía comprender su  naturaleza. Parecía una especie de monstruo, o el símbolo de un monstruo, o una  forma que sólo una fantasía enfermiza hubiese podido concebir. Si digo que mi  imaginación, algo extravagante, se representó a la vez un pulpo, un dragón y  la caricatura de un ser humano, no traicionaré el espíritu del dibujo. Sobre un  cuerpo escamoso y grotesco, provisto de alas rudimentarias, se alzaba una cabeza  pulposa y coronada de tentáculos; pero era el contorno general lo que la hacía  más particularmente horrible. Detrás de la figura se embozaba una arquitectura  ciclópea.</p>
<p>Las notas que acompañaban a este curioso objeto, además de unos recortes de  periódicos, habían sido escritas por el profesor mismo y no tenían pretensiones  literarias. El documento en apariencia más importante estaba encabezado por las  palabras EL CULTO DE CTHULHU, escritas cuidadosamente en caracteres de imprenta  para evitar todo error en la lectura de un nombre tan desconocido. El manuscrito  se dividía en dos secciones: la primera tenía el siguiente título: "1925, Sueño  y obra onírica de H. A. Wilcox, Calle Thomas 7, Providence, R.I.", y la  segunda: "Informe del inspector John R. Legrasse. Calle Bienville 121, Nueva  Orleáns, a la Sociedad Norteamericana de Arqueología, 1928. Notas del mismo y del  profesor Webb". Las otras notas manuscritas eran todas muy breves: relatos de  sueños curiosos de diferentes personas, o citas de libros y revistas teosóficos  (principalmente <em>La Atántida y la Lemuria</em> perdida de W. Scott-Elliot), y el resto  comentarios acerca de la supervivencia de las sociedades y cultos secretos, con  referencia a pasajes de tratados mitológicos y antropológicos como la <em>La rama  dorada</em> de Frazer, y <em>El culto de las brujas en Europa Occidental</em> de la señorita Murray. Los recortes de periódicos aludían principalmente a casos de alienación  mental y a crisis de demencia colectiva en la primavera de 1925.</p>
<p>La primera parte del manuscrito principal relataba una historia muy curiosa.  Parece que el 1° de marzo de 1925 un joven delgado, moreno, de aspecto  neurótico y presa de gran excitación, había visitado al profesor Angell con el  singular bajorrelieve de arcilla, entonces todavía fresco y húmedo. En su  tarjeta se leía el nombre de Henry Anthony Wilcox, y mi tío había reconocido en  él al hijo menor de una excelente familia, con la que estaba ligeramente  relacionado. Wilcox, que desde hacía un tiempo estudiaba dibujo en la Escuela de  Bellas Artes de Rhode Island, y que vivía en el hotel Fleur de Lys muy cerca de  esta institución, era un joven precoz de genio indudable, pero muy excéntrico.  Desde su infancia había llamado la atención por las historias y sueños extraños  que se complacía en relatar. Se denominaba a sí mismo "físicamente  hipersensitivo"; pero la gente seria de la vieja ciudad comercial lo consideraba  simplemente "raro". No había frecuentado nunca a los de su propia clase y poco a  poco había ido retirándose de toda actividad social. Actualmente sólo era  conocido por algunos estetas de otras ciudades. La Asociación Artística de  Providence, deseosa de preservar su conservadorismo, lo había desahuciado.</p>
<p>En aquella visita, decía el manuscrito, el escultor había pedido bruscamente  la ayuda de los conocimientos arqueológicos de su huésped para identificar los  jeroglíficos. El joven hablaba de un modo pomposo y descuidado que impedía  simpatizar con él. Mi tío le respondió con sequedad, pues la evidente edad de la  tableta excluía toda posible relación con las ciencias arqueológicas. La réplica  del joven Wilcox, que impresionó bastante a mi tío como para que la reprodujera  palabra por palabra, tuvo ese énfasis poético que caracterizaba sin duda su  conversación habitual.</p>
<p>-Es nueva, es cierto -le dijo-, pues la hice anoche mientras soñaba con  extrañas ciudades; y los sueños son más viejos que la cavilosa Tiro, la  contemplativa Esfinge o Babilonia, guarnecida de jardines.</p>
<p>Y comenzó a narrar una historia desordenada que, de pronto, despertó en mi  tío un recuerdo. El anciano se mostró febrilmente interesado. La noche anterior  había habido un leve temblor de tierra -el más violento de los que habían  sacudido Nueva Inglaterra en esos últimos años- que había afectado terriblemente la  imaginación de Wilcox. Ya en cama, y por primera vez en su vida, había visto en  sueños unas ciudades ciclópeas de enormes bloques de piedra y gigantescos y  siniestros monolitos de un horror latente, que exudaban un limo verdoso. Muros y  pilares estaban cubiertos de jeroglíficos, y de las profundidades de la tierra,  de algún punto indeterminado, venía una voz que no era una voz, sino más bien  una sensación confusa que sólo la fantasía podía traducir en esta unión de  letras casi imposibles: <em>Cthulhu fhtagn</em>.</p>
<p>Esta mezcla de letras fue la llave del recuerdo que excitó y perturbó al  profesor Angell. Interrogó al escultor con minuciosidad científica, y  estudió con intensidad casi frenética el bajorrelieve que el joven había  estado esculpiendo en sueños, vestido sólo con su ropa de dormir, y temblando de  frío. Mi tío culpó a su avanzada edad, dijo Wilcox más tarde, el no reconocer  con rapidez los jeroglíficos y el dibujo. Muchas de sus preguntas le parecieron  un poco fuera de lugar a su visitante, especialmente aquellas que trataban de  relacionar a este último con sociedades y cultos extraños; y Wilcox no pudo  entender por qué mi tío le prometió repetidamente guardar silencio si admitía  ser miembro de una de las tan innumerables sectas paganas o místicas. Cuando el  profesor quedó al fin convencido de que Wilcox ignoraba de verdad toda doctrina  o cultos secretos, le suplicó que no dejara de informarle acerca de sus sueños.  Este pedido dio sus frutos, pues a partir de esa primera entrevista el  manuscrito menciona las visitas diarias del joven y la descripción de  sorprendentes visiones nocturnas cuyo tema principal era siempre unas  construcciones ciclópeas de piedra, húmedas y oscuras, y una voz o inteligencia  subterránea que gritaba una y otra vez, en enigmáticos y sensibles impactos,  algo indescriptible. Los dos sonidos que se repetían con más frecuencia eran los  representados por las palabras <em>Cthulhu</em> y <em>R'lyeh</em>.</p>
<p>El 23 de marzo, continuaba el manuscrito, Wilcox faltó a la cita. Una investigación realizada en el hotel reveló que había sido atacado por una fiebre de origen desconocido y que lo habían llevado a la casa de sus padres, en la Calle Waterman. Se había puesto a gritar en medio de la noche, despertando a varios artistas que vivían en el mismo hotel, y desde entonces había pasado alternativamente de la inconsciencia al delirio. Mi tío telefoneó en seguida a la familia, y desde ese momento siguió de cerca el caso, yendo a menudo a la oficina del doctor Tobey, en Thayer Street, médico de cabecera del joven. La mente febril de Wilcox alimentaba, aparentemente, extrañas imágenes; el doctor se estremeció al recordarlas. No sólo incluían una repetición de los sueños anteriores, sino también una criatura gigantesca "de varios kilómetros de altura" que caminaba o se movía pesadamente. Wilcox nunca lo describía en todos sus detalles, pero las pocas e incoherentes palabras que recordaba el doctor Tobey convencieron al profesor de que aquél era el monstruo que el joven había intentado representar. Cuando Wilcox se refería a su obra, añadió el doctor, caía en seguida, invariablemente, en una especie de letargo. Cosa rara, su temperatura no estaba nunca por encima de lo normal; sin embargo, su estado se parecía más al de una fiebre violenta que al de un desorden del cerebro.</p>
<p>El 2 de abril a las tres de la tarde, la enfermedad cesó de pronto. Wilcox se  sentó en la cama, asombrado de encontrarse en la casa de sus padres, e ignorando  totalmente lo que había ocurrido en sus sueños o en la realidad desde el 22 de  marzo. Como el médico declarara que estaba curado, a los tres días volvió a su  hotel. Pero ya no le fue de ninguna utilidad al profesor Angell. Junto con su  enfermedad se habían desvanecido todos aquellos sueños, y luego de oír durante  una semana los relatos inútiles e irrelevantes de unas muy comunes visiones, mi  tío dejó de anotar los pensamientos nocturnos del artista.</p>
<p>Aquí terminaba la primera parte del manuscrito, pero las abundantes notas  invitaban de veras a la reflexión. Sólo el escepticismo inveterado que informaba  entonces mi filosofía puede explicar mi persistente desconfianza. Las notas  describían lo que habían soñado diversas personas en el mismo período en que el  joven Wilcox había tenido sus extrañas revelaciones. Mi tío, parecía, había  organizado rápidamente una vasta encuesta entre casi todos aquellos a quienes  podía interrogar sin parecer impertinente, pidiendo que le contaran sus sueños y  le comunicaran las fechas de todas sus visiones notables. Las reacciones habían  sido variadas; pero el profesor recibió más respuestas que las que hubiese  obtenido cualquier otro hombre sin la ayuda de un secretario. Aunque no conservó  la correspondencia original, las notas formaban un completo y muy significativo  resumen. La aristocracia y los hombres de negocios -la tradicional "sal de la  tierra" de Nueva Inglaterra- dieron un resultado casi completamente negativo, aunque  hubo algunos pocos casos de informes de impresiones nocturnas, siempre entre el  13 de marzo y el 2 de abril, período de delirio de joven escultor. Los hombres  de ciencia no fueron tampoco muy afectados, aunque por lo menos cuatro vagas  descripciones sugerían la visión fugaz de extraños paisajes, y uno de ellos  hablaba del temor a algo anormal.</p>
<p>Las respuestas más pertinentes procedían de artistas y poetas, que si  hubieran podido comparar sus notas hubieran sido presas del pánico. Ante la  falta de las cartas originales, llegué a sospechar que el compilador había  estado haciendo preguntas insidiosas o había deformado el texto de la  correspondencia para corroborar lo que había resuelto ver. Por eso persistí en  la creencia de que Wilcox, conociendo de algún modo los viejos documentos  reunidos por mi tío, había estado engañándolo. Estas respuestas de los artistas  narraban una perturbadora historia. Entre el 28 de febrero y 2 de abril gran  parte de ellos había tenido sueños muy curiosos, alcanzando su máxima  intensidad en el tiempo del delirio del escultor. Una cuarta parte hablaba de  escenas y sonidos semejantes a los descritos por Wilcox y algunos confesaban su  terror ante una criatura gigantesca y sin nombre. Un caso, que las notas  describían con énfasis, era particularmente triste. El sujeto, un arquitecto muy  conocido, algo inclinado al ocultismo y la teosofía, se volvió completamente  loco la noche que llevaron al joven Wilcox a la casa de sus padres, y murió  meses después gritando que lo salvaran de algún escapado habitante del infierno.  Si mi tío hubiese conservado los nombres de estos casos, en vez de reducirlos a  números, yo hubiera podido hacer alguna investigación personal. Pero, como  estaban las cosas, sólo pude encontrar a unos pocos. Todos, sin embargo,  confirmaron las notas. Me pregunté a menudo si aquellos a quienes había  interrogado el profesor Angell se habían sentido tan intrigados como este grupo.  Nunca les di explicaciones, y es mejor así.</p>
<p>Los recortes de prensa, como ya he dicho, trataban de casos de pánico, manía  y excentricidad, siempre en el mismo período. El profesor Angell debió de haber  empleado una agenda de recortes, pues el número de estos extractos era  prodigioso, y además procedían de todos los rincones del mundo. Uno describía un  suicidio nocturno en Londres: un hombre había saltado por una ventana luego de  lanzar un grito horrible. En una confusa carta al editor de un periódico  sudamericano un fanático anunciaba, apoyándose en sus visiones, un futuro  siniestro. Un despacho de California relataba que una colonia teosófica había  comenzado a usar vestiduras blancas ante la proximidad de un "glorioso  acontecimiento", que no llegaba nunca, mientras las noticias de la India se  referían cautelosamente a una seria agitación de los nativos, producida a fines  de marzo. Las orgías vudúes se habían multiplicado en Haití, y en África se  había hablado de unos cantos misteriosos. Los oficiales norteamericanos  radicados en Filipinas habían tenido ciertas dificultades con algunas tribus, y  en la noche de 22 de marzo los policías de Nueva York habían sido molestados por  levantinos histéricos. Confusos rumores recorrieron también el oeste de Irlanda,  y un pintor llamado Ardois-Bonnot exhibió en 1926, en el salón de primavera de  París, un blasfemo Paisaje de Sueño. En los asilos de alienados los desórdenes  fueron tan numerosos que sólo un milagro logró impedir que el cuerpo médico  advirtiera curiosas semejanzas y sacara apresuradas conclusiones. Una rara  colección de recortes, de veras; apenas concibo hoy el crudo racionalismo con  que los hice a un lado. Pero quedé convencido de que el joven Wilcox había  tenido noticias de unos sucesos anteriores mencionados por el profesor.</p>
<p>VolverCthulhuo.OPaginaPrincipal<a href="http://xpantherx.wordpress.com"><img src="http://i255.photobucket.com/albums/hh128/xsamaeldarkx/sueodeunalmamuerta-button.gif" alt="" /></a></p>
]]></content:encoded>
</item>
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<title><![CDATA[TEXTOS DE BÉCQUER PARA 4º DE ESO]]></title>
<link>http://pupitre.wordpress.com/?p=28</link>
<pubDate>Wed, 01 Oct 2008 15:35:07 +0000</pubDate>
<dc:creator>pupitre</dc:creator>
<guid>http://pupitre.wordpress.com/2008/10/01/textos-de-becquer-para-4%c2%ba-de-eso/</guid>
<description><![CDATA[
Ponemos los enlaces para descargar los textos seleccionados de Gustavo Adolfo Bécquer, Rimas y Ley]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p><img class="size-full wp-image-29 alignleft" style="margin:8px;" title="becquer" src="http://pupitre.wordpress.com/files/2008/10/becquerimg_0.jpg" alt="" width="160" height="238" /></p>
<p>Ponemos los enlaces para descargar los textos seleccionados de Gustavo Adolfo Bécquer, <em>Rimas y Leyendas</em>.</p>
<p><span style="color:#ff0000;"><a href="http://pupitre.files.wordpress.com/2008/10/rimas.pdf" target="_blank">Rimas</a></span></p>
<p><span style="color:#ff0000;"><a href="http://pupitre.files.wordpress.com/2008/10/elmiserere.pdf" target="_blank">El Miserere</a></span></p>
<p><span style="color:#ff0000;"><a href="http://pupitre.files.wordpress.com/2008/10/maeseperezorganista.pdf" target="_blank">Maese Pérez el organista</a></span></p>
<p><span style="color:#ff0000;"><a href="http://pupitre.files.wordpress.com/2008/10/rayodeluna.pdf" target="_blank">El rayo de luna</a></span></p>
<p><span style="color:#ff0000;"><a href="http://pupitre.wordpress.com/files/2008/10/cruzdiablo.pdf" target="_blank">La Cruz del Diablo</a></span></p>
<p><a href="http://pupitre.files.wordpress.com/2008/10/monteanimas.pdf">El Monte de las Ánimas</a></p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Belisario]]></title>
<link>http://ladridos.wordpress.com/?p=229</link>
<pubDate>Thu, 25 Sep 2008 11:43:31 +0000</pubDate>
<dc:creator>boccherini</dc:creator>
<guid>http://ladridos.wordpress.com/2008/09/25/belisario/</guid>
<description><![CDATA[Belisario fue un general bizantino del siglo VI. Nombrado por Justiniano primer general del Imperio,]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p>Belisario fue un general bizantino del siglo VI. Nombrado por Justiniano primer general del Imperio, reconquistó África a los vándalos y ocupó Sicilia, Nápoles y Roma, a la que liberó de los ostrogodos. Sus victorias suscitaron envidias en la corte de Constantinopla. Implicado en una conspiración, cayó en desgracia en el año 562. Según la leyenda, Justiniano le hizo sacar los ojos y confiscar sus bienes.</p>
<p>Este poema de<strong> </strong>Julio Martínez Mesanza alude a dicha leyenda:</p>
<p><em>ENCUENTRO EN EL MONASTERIO</em></p>
<p><em>Cuando alargó la mano, por sus trazas,<br />
pensé que se trataba de un leproso.<br />
Al principio no vi su gran anillo<br />
y no supe advertir, indiferente,<br />
que algo solemne su ademán tenía.<br />
Levantó el rostro, y vi que estaba ciego.<br />
que le habían cegado, mejor dicho,<br />
pues sus ojos tenían cicatrices.<br />
Me estremecí, sabía ya quién era.<br />
Vino a mi mente un resplandor violento,<br />
la púrpura y el oro en Hagia Sofia.<br />
Besé sus manos y abracé a mi César.<br />
</em></p>
<p>Durante el siglo XVIII esta leyenda se volvió un motivo popular para numerosos pintores. En esta obra de  <span class="mw-redirect">François André Vincent se representa el instante en el que el soldado reconoce a Belisario:<br />
</span></p>
<p><a href="http://ladridos.files.wordpress.com/2008/09/belisario.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-230" title="belisario" src="http://ladridos.wordpress.com/files/2008/09/belisario.jpg?w=300" alt="" width="300" height="227" /></a></p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Zelda @ PS3 Malaysia Debut ?!?!?!]]></title>
<link>http://elmundotech.wordpress.com/?p=613</link>
<pubDate>Sun, 21 Sep 2008 18:57:32 +0000</pubDate>
<dc:creator>elmundotech</dc:creator>
<guid>http://elmundotech.wordpress.com/2008/09/21/zelda-ps3-malaysia-debut/</guid>
<description><![CDATA[The launch of the PS3 in Malaysia was yesterday [Sept. 20, 2008]. The console comes with Soul Calibu]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p>The launch of the <strong>PS3</strong> in <strong>Malaysia</strong> was yesterday [Sept. 20, 2008]. The console comes with <strong>Soul Calibur IV</strong> and costs about $463 there. So, does <strong>Nintendo</strong>'s <strong>Legend of Zelda</strong> has anything to do with it? No. <strong>Link</strong> nor <strong>Zelda</strong> were present there, but part of a familiar song was. Watch the video.</p>
<p>El lanzamiento del <strong>PS3</strong> en <strong>Malasia</strong> fue ayer [Sept. 20, 2008]. La consola viene con <strong>Soul Calibur IV</strong> y cuesta aproximadamente $463 allá. Así que, ¿tiene algo que ver la <strong>Leyenda de Zelda</strong> de <strong>Nintendo</strong> con esto? No. <strong>Link</strong> ni <strong>Zelda</strong> estuvieron presentes allí, pero parte de una canción conocida sí lo estaba. Miren el video.</p>
<p>Source/Fuente:<br />
YouTube - Marauderz - Nintendo gives Sony a hand [<a title="Nintendo gives Sony a hand" href="http://www.youtube.com/watch?v=FZoeobLzBv8" target="_blank">http://www.youtube.com/watch?v=FZoeobLzBv8</a>].</p>
<p style="text-align:center;"><span style='text-align:center; display: block;'><object width='425' height='350'><param name='movie' value='http://www.youtube.com/v/FZoeobLzBv8'></param><param name='wmode' value='transparent'></param><embed src='http://www.youtube.com/v/FZoeobLzBv8&rel=0' type='application/x-shockwave-flash' wmode='transparent' width='425' height='350'></embed></object></span></p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[El Arpa]]></title>
<link>http://edlettersandpoems.wordpress.com/?p=637</link>
<pubDate>Tue, 16 Sep 2008 13:32:54 +0000</pubDate>
<dc:creator>edmolin657</dc:creator>
<guid>http://edlettersandpoems.wordpress.com/2008/09/16/el-arpa/</guid>
<description><![CDATA[Breve reseña histórica
El Arpa es uno de los instrumentos más antiguos, se la encuentra en grabad]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-size:x-small;"><strong>Breve reseña histórica</strong></span></p>
<p class="MsoBodyText" align="left"><span style="font-size:x-small;"><span style="font-size:x-small;font-family:Verdana;">El Arpa es uno de los instrumentos más antiguos, se la encuentra en grabados de Sumeria y Babilonia que se remontan a los años 3000 a.C.</span></span></p>
<p> </p>
<p align="left"><span style="font-size:x-small;"><span style="font-size:x-small;font-family:Verdana;">El famoso "Arpista de Keros", escultura de mármol proveniente del período Egeo, documenta su presencia en la antigua Grecia hacia el año 2000 a.C. En la mitología griega, Orfeo desciende a los infiernos con su arpa y con una música maravillosa convence a los dioses que le devuelvan a su esposa Eurídice, muerta en el día de su boda. Por otra parte, Amfión es capaz de levantar los muros que rodean la ciudad de Tebas solamente con el sonido mágico de su arpa.</span></span></p>
<p> </p>
<p align="left"><span style="font-size:x-small;"><span style="font-size:x-small;font-family:Verdana;">Numerosos frescos y relieves provenientes de distintos períodos de la civilización egipcia, reflejan la importancia y la evolución del instrumento en la vida cultural de este pueblo. En la tumba de Tutankhamon, entre sus efectos personales se incluye un arpa, permitiendo deducir que hacia el año 1350 a.C., éste faraón cultiva el placer de ejecutarla. En las paredes que rodean la tumba del faraón Ramsés III se representan arpas hacia el año 1200 a.C. En el Museo del Louvre entre su colección de antigüedades egipcias puede observarse hoy un arpa trígona.</span></span></p>
<p> </p>
<p align="left"><span style="font-size:x-small;"><span style="font-size:x-small;font-family:Verdana;">Las sagradas escrituras mencionan al Rey David como uno de sus cultores, éste mítico rey vive en Jerusalén hacia el año 1000 a.C. Para esta época los hebreos poseen el arpa Kinnor, cuyo sonido provoca espontáneamente la alegría.</span></span></p>
<p> </p>
<p align="left"><span style="font-size:x-small;"><span style="font-size:x-small;font-family:Verdana;">Para el año 600 a.C. los Celtas se expanden en Europa y ocupan totalmente las Islas Británicas, ingresan en sucesivas oleadas hasta el año 200 a.C. No existen evidencias que indiquen en que momento adoptan el instrumento. Su mitología y sus antiguas leyendas ubican el arpa en Irlanda con anterioridad a la llegada del cristianismo hacia el año 400. De este mismo período pre-cristiano provienen unas monedas gálicas encontradas en el continente que muestran la figura de un arpa primitiva. Puede suponerse que estos pueblos de origen indoeuropeo traen consigo el instrumento desde Asia ó que lo adquieren en su contacto con las culturas de Grecia y Roma.<br />
A partir de los años 600 y 700 son numerosas las evidencias que testifican su uso extendido en las Islas Británicas y el norte de Europa. De esta época datan las primeras menciones del término "Harpa".</span></span></p>
<p> 
</p>
<p align="left"><span style="font-size:x-small;"><span style="font-size:x-small;font-family:Verdana;">El cristianismo desde sus inicios demuestra una especial predilección por el arpa. Su presencia es permanente en los oficios y cánticos de la iglesia hasta la aparición del órgano y continúa presente aún por mucho tiempo en lugares de difícil acceso para este instrumento, como en la evangelización americana.<br />
</span></span></p>
<div>
<table id="table16" border="0" cellspacing="0">
<tbody>
<tr>
<td style="font-size:smaller;color:#000000;font-family:Verdana,Arial,Helvetica;">
<p align="center"><img src="http://www.avizora.com/publicaciones/musica/images/0040_histo_arpa_01.jpg" border="0" alt="" hspace="4" vspace="4" width="707" height="263" /></p>
</td>
</tr>
</tbody>
</table>
</div>
<p align="left"><span style="font-size:x-small;font-family:Verdana;">El arpa es motivo de inspiración de los más grandes artistas del cristianismo en sus más variadas expresiones, ningún otro instrumento es tantas veces representado siempre asociado con lo celestial, virtuoso y sublime.</span></p>
<div>
<table id="table17" border="0" cellspacing="0">
<tbody>
<tr>
<td style="font-size:smaller;color:#000000;font-family:Verdana,Arial,Helvetica;">
<p align="center"><img src="http://www.avizora.com/publicaciones/musica/images/0040_histo_arpa_02.jpg" border="0" alt="" width="720" height="262" /></p>
</td>
</tr>
</tbody>
</table>
</div>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[El Porque de Cruzar los dedos]]></title>
<link>http://elreves.wordpress.com/?p=3314</link>
<pubDate>Mon, 15 Sep 2008 21:15:27 +0000</pubDate>
<dc:creator>elreves</dc:creator>
<guid>http://elreves.wordpress.com/2008/09/15/el-porque-de-cruzar-los-dedos/</guid>
<description><![CDATA[El origen de la superstición - ¿porque se cruzan los dedos?
No te has preguntado alguna vez, en qu]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<div><strong>El origen de la superstición - ¿porque se cruzan los dedos?</strong></div>
<p><em>No te has <a href="http://elreves.wordpress.com/2008/09/08/nervios-templados/">preguntado</a> alguna vez, en que consiste esta superstición de cruzar los dedos?, <a href="http://elreves.wordpress.com">yo también</a>, y he encontrado las siguientes explicaciónes, quedaros con la que mas os guste, al fin y al cabo...<span class="content" style="color:#505050;"> ¿Quién no ha cruzado los dedos alguna que otra vez?</span></em></p>
[caption id="attachment_3315" align="aligncenter" width="480" caption="Cruzar los dedos, para...."]<a href="http://elreves.wordpress.com/files/2008/09/456.gif"><img class="size-full wp-image-3315" title="456" src="http://elreves.wordpress.com/files/2008/09/456.gif" alt="Cruzar los dedos, para...." width="480" height="480" /></a>[/caption]
<p><em>Cuando formulas un deseo, dices una mentira o te encuentras ante un peligro etc... es costumbre cruzar los dedos, (concretamente el dedo corazón sobre el índice). Este gesto, que evoca una cruz, nos conjura la mala suerte y aleja las influencias maléficas, según los supersticiosos. No obstante, algunos autores piensan que, aunque el simbolismo de la santá cruz en este gesto resulta obvio, el origen primero es mucho más primitivo que la cruz cristina y se remonta a los más antiguos tiempos paganos.</em></p>
<p><em> Antes de la era cristiana, existía la costumbre que dos personas enlazaran sus dedos indices formando una cruz para expresar un deseo; una apoyaba a la otra mentalmente para que éste se cumpliera. La cruz, en la era precristiana, siempre ha sido el símbolo de la perfección y en su unión residían los espíritus benéficos. La costumbre se ha ido simplificando hasta nuestros días, donde se da por valido con cruzar dos dedos de una mano.</em></p>
<p><em> Desde muy antiguo existió la creencia de que este gesto evitaba la mala suerte, quizás por la antigua convicción de que en la intersección de dos líneas o caminos quedaba atrapada la suerte y decidido el futuro, dependiendo de qué camino se tomara o de qué alternativa se eligiese y de la fortuna con que se contara en tal elección.</em></p>
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</item>
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<title><![CDATA[3.- Chivito, Cantuña y Rumiñahui]]></title>
<link>http://edlettersandpoems.wordpress.com/?p=809</link>
<pubDate>Fri, 12 Sep 2008 05:03:23 +0000</pubDate>
<dc:creator>edmolin657</dc:creator>
<guid>http://edlettersandpoems.wordpress.com/2008/09/12/3-chivito-cantuna-y-ruminahui/</guid>
<description><![CDATA[

   
Una forma elemental de acreditarse en el entendimiento de un país y sus gentes es conocer ]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<dd>
<p style="margin-top:0;margin-bottom:0;" align="justify"><span style="font-size:medium;"><br />
</span><span style="color:#00bfbf;"> <span style="font-size:small;">  </span><br />
Una forma elemental de acreditarse en el entendimiento de un país y sus gentes es conocer su lengua. De no ser así, ocurre que muchas de las interpretaciones dadas a los hechos locales empiezan siendo erróneas, y cayendo en un error de este tipo difícilmente se sale.</span></p>
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<p style="margin-top:0;margin-bottom:0;text-indent:15px;" align="justify"><span style="color:#00bfbf;">Ernesto Galárraga, personaje quijotesco que exhibía repetidamente tarjetas de la Cámara española de Comercio a modo de presentación y credencial irrefutable, nos iba refiriendo la leyenda de Llanganati en una dosificada serie de entregas. Debiera dedicarse a cobrar sus cuentos contados en vez de cobrar las huacas falsas que vendía por auténticas, y no ayudar así al turista a cometer delitos que no eran delitos, porque sacaba del país de forma ilegal piezas arqueológicas que no eran tales y se dejaba allí dólares a cambio, que sí lo eran. </span></p>
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<p style="margin-top:0;margin-bottom:0;text-indent:15px;" align="justify"><span style="color:#00bfbf;">Aquella noche Ernesto Galárraga, alias Chivito, nos sorprendió junto a la barra del bar en el hall del hotel. Un grupo de indígenas con su poncho rojo ponían música viva de quenas, guitarras y tambores, y cantaban canciones que hablaban de otros indios y otros tiempos y de cóndores que sobrevuelan las quebradas de los Andes, y de ríos que recorren la América entera con paciencia infinita. Yo tenía en la mano, para mi deleite personal, la copa del dry martini. Nuestro inseparable compañero nocturno había venido esta vez con una gran cartera de cuero repleta de papeles, fotocopias, cartas y más carpetas con más papeles, mapas, planos, fotografías e incluso diapositivas cuya imagen era necesario adivinar en la penumbra del bar. Dijo haberse retrasado por tener que venir en taxi desde su casa en el campo; era mucho más fácil escucharle con el martini en la mano. Como en las noches anteriores también en esta su Interés se centraba en los mismos puntos: Fumar nuestro tabaco, vendernos sus estatuillas de cerámica sacadas de tolitas inexistentes y convencernos de la veracidad sobre la historia de los Llanganati por él contada. Era un tipo de puro esqueleto ecuatoriano mestizo, procedente de la tercera generación de emigrantes Españoles que ya no llegaron a ser indianos porque cayeron en América cuando las naciones eran repúblicas y no virreynatos coloniales. Tenía una garra personal difícilmente resistible, fruto de una prolongada brega en buscarse la vida. A medida que se lo conocía ofrecía más variedad en su carácter. En noches sucesivas agotó todas las posibilidades de vendernos más huacas falsas, agotó las razones de extraernos más regalos de brandy y tabaco, a la vez que desveló su afición al whisky con hielo siempre que se le invitaba. Su trato con nosotros empezó a ser familiar cuando abandonó la primera actitud de sanguijuela descarada y se ofreció como guía desinteresado. Ocurrió en el momento de conocer las funciones de cada uno en el equipo de rodaje y percatarse de quién era la jefa de producción, que no había participado en las sesiones nocturnas de la habitación 403. Tan pronto como saludó a la productora, sacó a relucir su antigua profesión de periodista turístico, que había ejercido en algunos periódicos e instituciones de la capital y de la que ahora estaba jubilado. El ofrecimiento causó efecto tan de inmediato que al día siguiente Chivito se sentó con nosotros en la mesa del desayuno. Su condición de madrugador acostumbrado no le permitía desayunar con nosotros por haberlo hecho antes ya en su casa. Pero esta condición y esta costumbre tan radical la modificó a la segunda oportunidad que tuvo y también vino a dar cuenta del suculento bufete que el restaurante del hotel ofrecía cada Mañana; él lo hacía por cuenta de producción. La Dodge Wagon que era nuestro medio de transporte le deparaba una espléndida ocasión de disfrutar del asiento delantero, al lado del conductor, donde nadie de nosotros hasta ese día había querido sentarse. </span></p>
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<p style="margin-top:0;margin-bottom:0;text-indent:15px;" align="justify"><span style="color:#00bfbf;">Chivito conocía todas las calles de Quito y los metros que medía cada cuadra. Conocía los puntos kilométricos de los caminos de tierra, donde, por supuesto, no existían puntos kilométricos. Se dirigía a los guardias municipales como si supiera de todos ellos sus nombres y apellidos. Con sesenta años que tenía, parecía estuviera esperando su primera oportunidad; y es que hay seres humanos, por extraño que resulte a veces, que Después de toda una vida aún tienen ganas de vivir otra. </span></p>
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<p style="margin-top:0;margin-bottom:0;text-indent:15px;" align="justify"><span style="color:#00bfbf;">Yo soy callado y Chivito era locuaz; él era descarado y yo soy tímido; por esto tuve de él, al principio, una impresión que me lo hacía distante, me produjo incluso rechazo; su trato me pareció inapetente si bien no llegué a intentar evitarlo. Y fue esto último una suerte para mí, porque al final terminó siéndome, y lo es hoy, un ser entrañable. Yo llevaba siempre a mano el guión del documental que rodábamos y quizás esto nos acercó espontáneamente, hasta el punto de que, en la tercera jornada de rodaje en que viajó con nosotros, no solo no eludí el relato de sus historias sino que yo mismo me aficioné a ir tirándole del hilo. </span></p>
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<p style="margin-top:0;margin-bottom:0;text-indent:15px;" align="justify"><span style="color:#00bfbf;">Nunca llegué a saber cuánto cobró Chivito por su colaboración en la filmación de estos programas, ni siquiera si cobró algo o no cobró nada. Tengo la impresión de que su inteligencia y su astucia eran mayores de la medida que al principio le dimos, y que él no solamente consiguió vendernos su baratillo de arqueología sino que compró nuestra confianza y nuestro afecto de la manera más sutil, haciendo el mejor negocio en la compra y en la venta. </span></p>
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<p style="margin-top:0;margin-bottom:0;text-indent:15px;" align="justify"><span style="color:#00bfbf;">Cuando hacíamos exteriores, se cubría la cabeza con una gorra visera como la de los capataces en las ganaderías de reses bravas; llevaba siempre un jersey de pico sobre la camisa; sus gruesas gafas con montura de pasta le ayudaban a clavar los ojos en él mientras te hablaba. Demostró además un aguante físico incansable durante las largas caminatas del rodaje, en las que llegaba antes que nadie al punto más elevado de una colina, plantaba el trípode de la cámara y quedaba erguido con los brazos cruzados, tieso, como las llamas cuando levantan el hocico de pacer en el suelo. Su piel era incombustible bajo el sol, a pleno día, mientras que yo me quemaba una y otra vez, a pesar de mí precioso sombrero de paja toquilla y de mi crema protectora. Sin embargo aguanté en pie, a solas junto a él, en plena plaza de San Francisco, mientras me inició en la leyenda del indiecito Cantuña. </span></p>
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<p style="margin-top:0;margin-bottom:0;text-indent:15px;" align="justify"><span style="color:#00bfbf;">Tiene esta plaza ese trazado arquitectónico perfecto, común a todas las plazas españolas en las ciudades de América; la mejor herencia urbanística que la cultura europea, ya desde la época de la Grecia arcaica, ha transmitido al resto del mundo. Pero la plaza de San Francisco es aún más peculiar, pues se asemeja a un gran altar al servicio de un soberbio relicario que tiene detrás, la propia iglesia de San Francisco de Quito. Y todo tiene su explicación. </span></p>
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<p style="margin-top:0;margin-bottom:0;text-indent:15px;" align="justify"><span style="color:#00bfbf;">La mayoría de estas plazas, que en España se conocen como Plaza Mayor de tal o cual ciudad, en Hispanoamérica son llamadas Plaza de Armas, y su estructuración es aún más forzada para dar asiento a las principales actividades de la vida de la ciudad, del municipio y de la provincia, y aún del estado o la república; acogen la actividad del comercio en el espacio para sus mercados; centran el ejecutivo del poder político en la casa del cabildo; el ejecutivo militar en la capitanía general; y, por su puesto, y sobre todo, centran la soberanía eclesiástica en la catedral o la basílica correspondiente. Uno de los ejemplos más claros de esto, y acaso el más bello, es la Plaza de Armas de Arequipa, en el Perú. Con el tiempo, la historia de las repúblicas ha ido desplazando los distintos centros de poder a otros enclaves urbanos; pero en la Época fundacional española y en la posterior colonial, cuando la vida política y social giraba en torno a la municipalidad, –aquella vieja democracia municipal que habiendo sido tan respetable podría haber pasado de ser colonial y criolla a ser americana íntegra y habría beneficiado mucho, y posibilitado mejor, la dem