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	<title>jose-sala &amp;laquo; WordPress.com Tag Feed</title>
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	<description>Feed of posts on WordPress.com tagged "jose-sala"</description>
	<pubDate>Sat, 26 Jul 2008 18:26:07 +0000</pubDate>

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	<language>en</language>

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<title><![CDATA[El que pincha (12)]]></title>
<link>http://josesala.wordpress.com/?p=189</link>
<pubDate>Fri, 25 Jul 2008 17:38:58 +0000</pubDate>
<dc:creator>josesala</dc:creator>
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<description><![CDATA[&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Los velatorios estaban en el sótano. Avancé a oscuras, apenas podía ver l]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p>&#160;&#160;&#160;&#160;Los velatorios estaban en el sótano. Avancé a oscuras, apenas podía ver las caras gracias a unos cirios colocados alredor del ataúd, todo parientes del pueblo que no parecían verme. Allí reposaba mi madre de cuerpo presente con la tapa del ataúd levantada, blanca como el papel de fumar del mafioso del anuncio. Me acerqué a su lado.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- ¿Qué tal? – pregunté.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Mucho mejor - dijo.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Me alegro.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Cogí una silla.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Estoy trabajando – dije -, no es pinchando discos, es... Bueno, ya te lo contaré en detalle. Publicidad, importación... Ya sabes, grandes negocios de esos que ni tú ni el papá os atrevísteis nunca a emprender.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Pep sui tuutus est – dijo.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- ¿Puedes repetirlo?<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- No creo. Márchate antes de que aparezca tu padre.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- De acuerdo. Cuídate.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Pese al mal recuerdo que me dejó el viaje a Alemania no fue el único que hicimos. Siguieron muchos más trayendo Mercedes alemanes a través de Francia. No hacíamos otra cosa, nos pasábamos la vida en la carretera. Nunca íbamos a fiestas, ni a discotecas, ni al bingo. Sólo trabajábamos. No parábamos en los clubs de carretera, ni siquiera a tomar una copa. Éramos dos socios sacando partido de una ocasión. Cuando se terminara la ocasión, nos repartiríamos esa pasta, nos daríamos vacaciones. Me parecía demasiado lo que nos pagaban por paquete y empecé a sospechar que tal vez Quico llenaba los Mercedes de cocaína o algo así. Pero me hacía el loco, trataba de no pensar en ello. Además él parecía tenerlo todo bajo control, tener contactos en todas partes. Me hacía sentir seguro.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Una tarde viajábamos por la A-42 en dirección a la frontera alemana. Habíamos dejado atrás Lyon cuando Quico despertó de su siesta y se puso a comer pipas de una bolsa que ya le duraba dos días. Empezó a contarme lo bien que se lo pasaba en sus tiempos.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Mi generación es la de los que fuimos jóvenes en los ochenta y no es por nada, pero es la mejor. Es auténtica. Nos divertíamos el doble que ahora.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- ¿Qué hacíais?<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Uf, pues de todo. Muchas cosas que la gente joven de hoy en día no sabe lo que son. Por ejemplo, ¿quién de mi generación no ha ido a una manifestación anti-OTAN?; o se ha fumado un porro.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Sí, todo el mundo lo ha hecho.</p>
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<title><![CDATA[El que pincha (11)]]></title>
<link>http://josesala.wordpress.com/?p=185</link>
<pubDate>Thu, 24 Jul 2008 20:32:13 +0000</pubDate>
<dc:creator>josesala</dc:creator>
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<description><![CDATA[&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Cuando habíamos andado un par de manzanas empezamos a oír un repiqueteo de]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p>&#160;&#160;&#160;&#160;Cuando habíamos andado un par de manzanas empezamos a oír un repiqueteo de bombo y timbales, algún platillo de cuando en cuando, procentes de una torre de ladrillo rojo. Empezó despacio, un ritmo simple pero constante, después empezó a complicarse, subiendo de intensidad hasta doblar la velocidad, convirtiéndose en un aparatoso solo de batería.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Estos del Corpus mira que tocan bien – dijo Quico.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- ¿Corpus? Para el Corpus faltan casi tres meses.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- No, hombre. Ese monje que toca la batería pertenece a la congreación Corpus Et Anima. No me digas que no es bueno.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Tuve que darle la razón, aquel tipo convertía sus dos bombos en una ametralladora. Aquella tarde, después de llevar al pobre crío con su madre, Quico descubrió que yo tenía el carnet de camión:<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Eh, eso es fantástico - dijo.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- No sé qué tiene de fantástico, me lo saqué en la mili.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Vamos a traer Mercedes de Alemania y a venderlos aquí.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Un momento, ¿no somos una agencia de publicidad?<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Eso es la tapadera, paleto.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Empezamos a viajar a Alemania en un camión alquilado, venga kilómetros y kilómetros, y Quico el jeta venga a dormir y dormir ya que tenía que conducir yo por narices, que para eso tenía el carnet. Al principio era entretenido, después me empecé a sentir confuso con respecto a Quico. Yo pensaba que nos íbamos a dedicar a lanzar campañas publicitarias la mar de creativas y dos meses después estábamos los dos en la cabina de un camión atravesando Francia de noche, lloviendo y con un hambre de morirse. A causa del viaje, del que acabé harto, dejé de ir al hospital, lo cual cayó como una bomba en mi familia. Al volver, creía que ya lo habrían olvidado, pero todo seguía igual de mal y todos igual de cabreados conmigo, es decir, muchísimo. Una tarde llegué por sorpresa a eso de las siete y encontré la 1114 ocupada por dos nuevas pacientes. Empecé a pensar: dos camas, dos pacientes nuevas... ¿dónde está mi madre? Una enfermera que por lo visto leía el pensamiento dijo a mi espalda:<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- La han bajado esta mañana.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Tal vez incluso leía el tarot.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- ¿Qué significa “la han bajado”? – pregunté.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Abajo.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Si, ya. Pero, ¿a dónde?<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- A los velatorios. Los bajamos allí cuando son casos terminales.</p>
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<title><![CDATA[El que pincha (10)]]></title>
<link>http://josesala.wordpress.com/?p=180</link>
<pubDate>Wed, 23 Jul 2008 21:51:30 +0000</pubDate>
<dc:creator>josesala</dc:creator>
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<description><![CDATA[&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Conducía deprisa camino de la cama. Disc-jockeys incompetentes conseguían ]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p>&#160;&#160;&#160;&#160;Conducía deprisa camino de la cama. Disc-jockeys incompetentes conseguían trabajo. Esos que corte tras corte acaban haciendo polvo el ritmo de la sesión. Ya ni salía por las noches, ahora las pasaba en el hospital. Volvía a casa al amanecer, reventado, nervioso por los cafés que tomaba en el hospital, mezclándome los fines de semana con todos los juerguistas que me creían tan borracho como ellos. Al doblar la esquina vi un bulto negro parado en mitad de la calzada y lo embestí sin remedio. Frené. Paré el coche a unos metros y volví al lugar del impacto. Había una monja despanzurrada con los ojos cerrados, el hábito negro sucio de polvo. Empezó a formarse un corrillo de madrugadores. Los miré y dije:<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Lo siento.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Eh – dijo un tipo -, que aquí ninguno somos familiares de esta señora. Ni hemos visto nada, así que ahórrate el esfuerzo y lárgate.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Ha sido sin querer – dije yo.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Da igual – dijo un viejo -, váyase o le meterán en la cárcel.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Eso, márchese – dijo una señora.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;La monja no se movía. Era todo pellejo envuelto en tela negra.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- ¿Quiere que le metan entre rejas y le violen todos esos criminales? – dijo el viejo.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- No – dije -, pero...<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Pues márchese.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Empezaron a empujarme. Me metí en el coche y me fui a dormir.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;A las cinco y dos minutos llegaba al pedrusco que hay junto a la biblioteca. Allí estaba Quico, todo él una sonrisa, pero no parecía haber conseguido el niño.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Así me gusta – dijo -, puntual y sin agujeros en la ropa.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Y dale con eso.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Antes de empezar necesito agua.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Yo estoy en ayunas.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Sacó un vasito de plástico, como los de la máquina de café del hospital. Se acercó a un charco que estaba formando en la acera el goteo de un cacharro de aire acondicionado. Colocó el vaso bajo las gotas hasta que estuvo lleno. La gente se le quedó mirando. Después se colocó él hasta tener el pelo empapado, además del cuello del Fred Perry. Vino con el vaso hasta mí como si fuera un tesoro. No me dio tiempo a reaccionar, se lo bebió de un trago.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Y ahora – dijo -, vamos a recoger el bebé de mi amiga Sara.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Su amiga Sara tenía que estar loca para prestar su bebé de esa manera. A la ida, me tocó a mí llevar el carrito y a Quico el bebé, siempre de espaldas, mirando lo justo por encima del hombro.</p>
]]></content:encoded>
</item>
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<title><![CDATA[El que pincha (9)]]></title>
<link>http://josesala.wordpress.com/?p=176</link>
<pubDate>Tue, 22 Jul 2008 21:25:05 +0000</pubDate>
<dc:creator>josesala</dc:creator>
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<description><![CDATA[&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Ahora quería que le acompañase en una de esas acciones. Se trataba de toma]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p>&#160;&#160;&#160;&#160;Ahora quería que le acompañase en una de esas acciones. Se trataba de tomar en brazos a un bebé recién alimentado y caminar hacia atrás hasta que volviera a pedir el biberón. Una vez vuelto a alimentar desharíamos el camino hasta la casa del bebé, también de espaldas.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Como locura no está mal – dije -. Pero, ¿por qué con un niño?<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Porque un niño es como un espejo en el que puedes verte en el pasado. Si es niña da igual, te ves en el pasado y además en femenino. Y al mismo tiempo puedes verte en el presente, ya que aprende de ti cosas a diario, expresiones y usos actuales. Un niño es un mosaico dadá.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- ¿Tienes hijos?<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- No.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Quico, todo eso está muy bien, pero creo que deberíamos implicarnos más en nuestra empresa. O sea, trabajar.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Ahora te gusta trabajar.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Necesito pasta.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Qué vulgar. Aunque como dijo Andy Warhol, hacerse rico es lo más artístico hoy en día. Warhol siempre se me hizo un poco vulgar... En fin, haremos un trato: yo consigo clientes y tú me ayudas con la acción creativa. Tenemos que hacerlo.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Pero, ¿para qué?<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Por la poesía. Por el arte. Para enseñar al mundo a reírse de sí mismo en lugar de verlo todo negro.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Pero si no tienes niños.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Conseguiré uno. El sábado, a las cinco, en el pedrusco que hay junto a la biblioteca. Y sin agujeros en la ropa.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Seguíamos consiguiendo clientes. Bueno, Quico conseguía clientes. Llovían llamadas de teléfono. El dieciocho de marzo por la noche mi madre entró en coma. No hablaba, no veía, no sabíamos si comprendía lo que le decíamos. Todo eran manotazos y patadas, se llevaba las manos a la cabeza sin parar, la apretaba. Algo allí dentro le molestaba de forma terrible, le provocaba convulsiones. Esto era el resultado de la primera sesión de quimioterapia. Normal. Mi madre estaba muy débil. El tratamiento era duro. Yo había visto enfermos hechos y derechos reducidos al puro esqueleto. Pasó dos días en aquel estado. A pesar de todo sobrevivió al tratamiento. Volvió a hablar, a ver. Aunque no a reír.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Un par de noches después, a las seis y cuarto de la madrugada yo estaba agotado, harto de café y deseando que llegase mi padre para irme a dormir de una vez. Pero no llegaba y todavía pasó un buen rato hasta que por fin pude subir al coche y enfilar hacia casa.</p>
]]></content:encoded>
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<title><![CDATA[El que pincha (8)]]></title>
<link>http://josesala.wordpress.com/?p=169</link>
<pubDate>Mon, 21 Jul 2008 19:10:23 +0000</pubDate>
<dc:creator>josesala</dc:creator>
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<description><![CDATA[&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Bien entrada la noche empezó a llegarme un profundo olor a sardinas asadas,]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p>&#160;&#160;&#160;&#160;Bien entrada la noche empezó a llegarme un profundo olor a sardinas asadas, lo cual me sorprendió porque el comedor llevaba cerrado varias horas. Decidí salir a curiosear. El pasillo apestaba, sardinas bien asadas. Un olor que me llegaba por la derecha. Avancé despacio, amortiguando las pisadas. Varios minutos después llegué a la 1109, de donde salía el olor. Asomé la nariz por la puerta y vi al fondo, junto a la ventana cerrada, un tipo con barba y pinta de indigente, sentado en el suelo, con una fiambrera en una mano. En la otra sostenía un tenedor, del que colgaba un buen pedazo de sardina. El tipo me miró.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Buen provecho – dije.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Y regresé junto a mi madre. La señora Pilar, la compañera de mi madre en la 1114 dormía como una nutria pese al cortante roncar de su marido, sobre el sillón de las visitas, mal arrebujado en una manta color crema. De vez en cuando ella se tiraba un pedo que resonaba por toda la habitación y le hacía callar. Ni en sueños podía dejar a su marido expresarse más de la cuenta.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Con dos cámaras prestadas y un ordenador gorroneado le dimos carpetazo al tema del anuncio. Quedó de lo más cutre que se pueda imaginar. Ahora el mafioso que aparecía se limitaba a decir: “Vincenzo, tráeme la máquina”. Entonces el mayordomo llegaba con el coche hasta el salón, frenaba en seco y en eso se desprendía un tornillo de una rueda delantera que era capturado en primer plano. Después aparecía junto a él un horrible logotipo de “Recambios Cuesta” que hicimos con esparadrapo y la voz en off (que grabé yo) decía lo de: “Recambios Cuesta, a la primera ocasión”. Pero a los abueletes del consejo de administración les encantó. Nos pagaron una pasta por aquella birria, nada menos que cuatro millones al contado y en el acto. Hasta nos felicitaron por escrito. Yo no entendía nada.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Después, a Quico se le metió en la cabeza realizar “acciones creativas”, como él las llamaba. Se trataba de tareas inútiles, contra las normas, contra la lógica, contra el sentido común, sin ningún tipo de beneficio excepto el poético, incalculable según él. Acciones como cruzar la calle sólo cuando el semáforo de peatones está en rojo, hacerse el sordomudo durante una semana, bajar a comprar vestido de submarinista o sentarse a leer el periódico sobre un contenedor lleno de basura.</p>
]]></content:encoded>
</item>
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<title><![CDATA[El que pincha (7)]]></title>
<link>http://josesala.wordpress.com/?p=165</link>
<pubDate>Sun, 20 Jul 2008 20:29:20 +0000</pubDate>
<dc:creator>josesala</dc:creator>
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<description><![CDATA[&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;- Eso lo dice porque no confía en encontrar un nombre mejor – dijo Quico.]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p>&#160;&#160;&#160;&#160;- Eso lo dice porque no confía en encontrar un nombre mejor – dijo Quico.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Usted es un publicista. Y lo único que se le ha pedido es que haga un anuncio para la televisión.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Llegados a este punto me gustaría aclarar algunas cosas. En primer lugar, no soy publicista: dirijo una empresa de publicidad. Y en segundo lugar, no creo que mi trabajo aquí sea hacer un simple anuncio para la televisión, sino lanzar este producto al mercado con éxito.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Pero si no sabe ni el producto que está lanzando. Usted se cree muy gracioso, se cree que todo eso del mafioso y el eslogan tiene mucha gracia. Muestre a las claras el producto y las ventajas de este para el usuario o adiós campaña.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Pero bueno, Quico – dije -, ¿te has vuelto loco? Ahora pretendes que esta gente, que se dedica desde vete-a-saber-cuándo a fabricar recambios de coches, se pasen al negocio del papel de fumar. ¿Estás tronado?<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Mis palabras gustaron a los miembros del consejo. Quico no salía de su asombro. Me puse en pie.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Señores – dije -, ha habido un error. En una semana lo habremos solucionado.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Cogí a Quico del pescuezo y nos largamos de allí. Una vez en la calle me ofreció un Marlboro.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Ha estado genial – decía -. A esa gente lo que le va es, por un lado que les vaciles como he hecho yo, y por otro que te muestres firme ante los errores, como has hecho tú.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Cierra el pico y vamos a hacer ese anuncio.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Tranquilo, bastará con una cosa decentita.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Esa noche discutía con mi padre y mi hermana en el pasillo del hospital, junto a la puerta de la 1114, que ocupaba mi madre. Estaban enfadados conmigo, como siempre que estaban conmigo. Yo apenas me tenía de sueño. No había timbre para avisar a las enfermeras, sino un enorme platillo dorado junto a la puerta de cada habitación que se hacía sonar dos veces si la cosa no era grave y tres veces si lo era.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Comprenderás – decía mi hermana – que eso de llegar el otro día a las once de la noche, tambaleándote, y echarte a dormir en la butaca de la habitación no fue muy educado por tu parte.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- ¿De qué tambaleo estás hablando? – dije yo.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Venga, pero si vomitaste en el pasillo antes de entrar.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Porque los hospitales me dan mal rollo.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Apestabas a champán, mentiroso.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- ¿Champán? Pues mejor que esa porquería de ron que tomas tú.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Borracho – dijo mi padre.</p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[El que pincha (6)]]></title>
<link>http://josesala.wordpress.com/?p=156</link>
<pubDate>Sat, 19 Jul 2008 19:47:32 +0000</pubDate>
<dc:creator>josesala</dc:creator>
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<description><![CDATA[&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;A los pocos días estaba en el lío de montar la agencia de publicidad con Q]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p>&#160;&#160;&#160;&#160;A los pocos días estaba en el lío de montar la agencia de publicidad con Quico, que ahora era mi socio, y también el ganador de un concurso provinciano de cortometrajes. Nos gastamos un dinero en papeleo y trámites, y nos dimos de alta como empresa. Decidimos domiciliarla provisionalmente en mi piso. Entonces él consiguió un cliente, unos que fabricaban recambios para el coche, y les hicimos el guión de un spot publicitario. Bueno, lo hizo Quico y lo firmamos los dos. Una semana después nos dejamos caer por su oficina para hacerles una presentación. La oficina estaba en un anexo de la fábrica, había que subir una escalera exterior metálica de color azul. No nos recibieron muy bien, pero nosotros íbamos a lo nuestro. Estábamos todos sentados en aquel despacho en torno a una mesa rectangular de pino mientras Quico, una vez conectado el ordenador portátil al proyector, trataba de abrir el fichero que contenía la presentación del spot, pero no había manera. Quince minutos después lo dejó por imposible y empezó a contarles el anuncio de viva voz, exagerando los gestos.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Es más o menos así – decía -: abrimos plano. Aparece un tipo vestido como mafioso en su despacho particular. Tiene ante sí a su mayordomo, al cual dice: “Vincenzo, tráeme los libros”.  El mayordomo regresa con varios librillos de papel de fumar en una bandeja, de los cuales el prota elige uno tras sopesar varios. Acto seguido procede a liarse un cigarrillo mientras suena una voz en off que dice: “Al buen fumador... le cuesta. Recambios Cuesta, a la primera ocasión”.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;El director del consejo de administración se quedó un minuto entero en silencio, pensativo, mirando la mesa que tenía delante mientras los otros cuchicheaban entre sí. Después dijo:<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Lo del mafioso está un poco visto, pero serviría... si estuviéramos anunciando papel de fumar.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Aquí un consejero soltó una risita de esas que acaban en tos profunda.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Pero anunciamos recambios de automóvil, ¿recuerda?<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Podemos – dijo Quico - cambiar el nombre de la marca. Reconozca que Cuesta no es un nombre muy comercial. A nadie le gusta algo que “cuesta”, ya me entiende...<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;El director le miró a los ojos.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Cuesta – dijo -, no sólo ha sido el apellido de mi familia durante siglos, sino que además es una marca consolidada en el mercado desde mil novecientos setenta y ocho. ¿Quién se cree que es para despreciar mi apellido y pretender cambiar de golpe y porrazo el nombre de la marca?</p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[El que pincha (5)]]></title>
<link>http://josesala.wordpress.com/?p=152</link>
<pubDate>Fri, 18 Jul 2008 18:21:15 +0000</pubDate>
<dc:creator>josesala</dc:creator>
<guid>http://josesala.wordpress.com/?p=152</guid>
<description><![CDATA[&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;- Espera un poco – dije -. No me has dicho en qué va a consistir el negoc]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p>&#160;&#160;&#160;&#160;- Espera un poco – dije -. No me has dicho en qué va a consistir el negocio.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Publicidad – dijo.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- ¿Y si sale mal?<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Si sale mal nos vamos al caño, pero de todas formas ya tenemos un pie allí. Si sale mal es porque no hemos hecho todo lo que teníamos que hacer para que salga bien. O sea, que centrémonos en eso. Haz el brindis.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Desde luego. Brindo por esta locura.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Bebimos.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Trato de perder el tiempo en preocupaciones inútiles – decía Quico -. Y creo que deberías hacer lo mismo, porque así no conseguirás nada bueno. Unas veces se gana y otras se pierde, pero preocuparte no te ayudará en ninguno de los dos casos.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Solté una carcajada.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Si mi padre supiera dónde me estoy metiendo... – dije.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Los padres y la creatividad no se llevan bien.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Con lo poco que se ha arriesgado siempre... Él prefiere eso que llama tener la fiesta en paz. Dice que lo mejor es coger lo que te dan y marcharte.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Así siempre tendrá unos cuantos euros. Pero nada más. A veces hay que arriesgar. ¿Más champán?<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Aún notaba los efectos del champán esa tarde, mientras atravesaba el hall del hospital en medio del griterío de los parientes, las risas de unos, los llantos de otros, el canario enjaulado de una mujer... Pasé junto a esa jardinera donde había un cementerio de hormigas, montones de cruces hechas con palillos, cada una con lo que parecía el nombre de su aquí yacente criatura en letra diminuta, ilegible para mí. Al salir del ascensor en la décima planta tropecé con la camilla de un entubado cuyos brazos desnudos iban perforados por más tubos que colgaban de un par de goteros.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- ¿Este hombre no es el de la 1114? – pregunté a la enfermera.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;El cortejo no se detuvo.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Lo llevamos abajo – escuché.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Mi tarea las noches que pasé en el hospital consistía en colocarle a mi madre un termómetro en el sobaco derecho cada dos horas y cronometrar cuatro minutos. Pasado ese tiempo se lo retiraba, lo miraba a la escasa luz de la lamparilla, anotaba el resultado en una pequeña libreta de gusanillo, me servía un café del termo que traía de casa y me volvía a sentar en la silla. De la pared colgaba un recipiente de plástico en el que había oxígeno líquido burbujeando sin parar. Y luego estaban esos goteros marcando el ritmo a una velocidad perfecta para la hipnosis. Había varios tubos conectados a los goteros y a la cicladora de diálisis, que entraban en el cuerpo de mi madre.</p>
]]></content:encoded>
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<title><![CDATA[El que pincha (4)]]></title>
<link>http://josesala.wordpress.com/?p=150</link>
<pubDate>Thu, 17 Jul 2008 18:38:24 +0000</pubDate>
<dc:creator>josesala</dc:creator>
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<description><![CDATA[&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;- Entonces – dije - no eres del departamento de recursos humanos de una ma]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p>&#160;&#160;&#160;&#160;- Entonces – dije - no eres del departamento de recursos humanos de una marca de preservativos.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Pues no - dijo.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Pues me has timado.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- No te lo tomes así.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Y, ¿cuál es ese maravilloso perfil que se supone que tengo?<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Pues eres arrogante, vulgar, acomplejado, con deseos urgentes de afirmar tu virilidad, te crees que sabes más que nadie, careces de astucia, de malicia, de estilo, de clase y de sentido del ridículo. Perfecto. Cuéntame más cosas sobre ti.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Me ganaba la vida como disc-jockey residente en una discoteca, pero me despidieron hace tres semanas. Y mi madre lleva dos meses ingresada en el hospital. Está tocada del riñón, lleva dos años haciéndose diálisis todas las noches. Las cosas no pintan bien.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- ¿Qué te parece meterte en negocios? Tengo montones de contactos.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- No tengo dinero.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Joder, no paras de poner pegas. Algo tendrás, más o menos lo mismo que yo. Lo juntamos y a por todas. Déjame que te explique.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Me dijo que o bien encontrábamos una gran oportunidad de negocio o bien creábamos nuestra propia empresa y la levantábamos con mucho esfuerzo.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Prefiero la primera opción - dije.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- En ese caso necesitaríamos información de la buena, cosa carísima y difícil de obtener. De momento no nos es accesible, así que habrá que elegir la segunda opción.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- ¿Y qué negocio es bueno? Está todo saturado.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Te equivocas. Cualquier tipo de negocio puede generar grandes beneficios siempre que dé una imagen de solidez. No hay buenos negocios y malos negocios, sino buenas o malas formas de administrarlos.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Parecía de sentido común, así que me lo creí.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Camarero, champán – dijo.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Apenas sí tenía para pasar los próximos tres meses, pero según su plan debíamos invertir todo ese dinero ahora y de golpe. Compraríamos ropas caras y aparentaríamos tener dinero en abundancia para dar sensación de solidez.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- El dinero va adonde está el dinero - decía.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;De esta forma conseguiríamos en un par de meses hacer negocios con la gente que lo tenía y que era como nosotros aparentábamos ser.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Si no eres como ellos - decía - ni te mirarán. Venga, ahora te toca hacer un brindis, tú que tienes cara de buena persona.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Pero si soy un gandul. Me paso el día sin hacer nada.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Aún así la gente te quiere.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Qué dices. Mi familia no me habla. No tengo novia ni amigos.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Da igual, tus vecinos...<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- No me hablo con ninguno.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Bueno, ¡qué leches!, por lo menos no haces daño a nadie. Hala, haz el brindis.</p>
]]></content:encoded>
</item>
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<title><![CDATA[El que pincha (3)]]></title>
<link>http://josesala.wordpress.com/?p=142</link>
<pubDate>Wed, 16 Jul 2008 19:48:56 +0000</pubDate>
<dc:creator>josesala</dc:creator>
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<description><![CDATA[&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Tenía a mi madre ingresada y la cosa no pintaba bien. Aparqué en un descam]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p>&#160;&#160;&#160;&#160;Tenía a mi madre ingresada y la cosa no pintaba bien. Aparqué en un descampado que había detrás del hospital donde por la noche se ocupaban los travestis y por la tarde había un gorrilla que esperaba a juntar en propinas lo justo para irse corriendo a pillar caballo. Una vez en el recinto del hospital rodeé el edificio de Maternidad, dejé atrás un extenso cementerio de cabras y enfilé las escaleras del pabellón C. Mi novia acababa de largarse del piso que compartíamos. Todo me recordaba a ella, hasta el marco del cartel de prohibido fumar, junto al ascensor. Ella solía llevar anillos de madera, cuadrados y brillantes a tope de barniz. Me harté de esperar el ascensor y tomé las escaleras, total sólo eran once plantas. No podía imaginar, mientras subía, lo que me iba a cansar de ver aquellos peldaños. Y no sólo eso, también los ascensores, los platillos a la puerta de cada habitación, la gente golpeándolos y chillando, los parientes que llegaban de visita entrando con panderos y cascabeles por Navidad, con pitos y sirenas los días de fútbol, los perros orinando en los pasillos, aquel intenso olor a rancio. Al día siguiente volví al hotel River Palace con el traje azul marino de las bodas y una corbata demasiado discreta que me había prestado mi padre. Al verme en el hall, Quico vino a saludarme.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- ¿Que tal? – dijo -. La reunión será en la cafetería. Me alegro de que sea puntual. Y no lleva agujeros en la ropa.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Tampoco los llevaba ayer - dije.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Yo siempre digo que “en tanto que...”. No, que “en tanto en cuanto...”. Bueno, da igual.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Bajó el tono de voz.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Recuerde – dijo - que el calcetín ha de ser siempre de color más oscuro que el traje y este más oscuro que la camisa.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Y me guiñó un ojo. Le seguí hasta la cafetería del hotel mientras pensaba en comprar camisas de colores claros. Nos sentamos en una mesa.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- ¿Dónde están los demás comerciales? – pregunté.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- No hay más comerciales – dijo.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Ah, ¿no?<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Pues no, ¿para qué? Y si no te importa vamos a tutearnos de una puñetera vez.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Por mí...<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Deja que te explique mi plan. Si de todos los aspirantes que examiné ayer me he quedado con uno y ese uno eres tú, es porque te adaptas como un guante al perfil que busco. Yo tampoco terminé la carrera, pero tengo un proyecto y quiero que te asocies conmigo.</p>
]]></content:encoded>
</item>
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<title><![CDATA[El que pincha (2)]]></title>
<link>http://josesala.wordpress.com/?p=139</link>
<pubDate>Tue, 15 Jul 2008 20:03:44 +0000</pubDate>
<dc:creator>josesala</dc:creator>
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<description><![CDATA[&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Quico se dirigió a la mesa del ordenador.
&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;- Cualqui]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p>&#160;&#160;&#160;&#160;Quico se dirigió a la mesa del ordenador.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Cualquier chaval – dijo - ya lo habría instalado, desinstalado, vuelto a instalar, configurado y cambiado las preferencias. Yo siempre digo que como bien se aprende...  No, que si bien se aprende... Bueno, da igual. Márchese a dormir.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Mientras el aspirante se iba murmuró:<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Paleto...<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Yo me puse en pie.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Oiga – dije -, yo de paleto no tengo nada.  Cuando quiera le demuestro que poseo cultura suficiente, que no títulos, para trabajar con usted.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Él se limitó a cruzarse de brazos y a mirarme por encima de sus gafas de montura dorada.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Qué divertido - dijo -. Y, ¿cómo pretende demostrarlo, señor sin títulos del cual no sé ni su nombre?<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Me llamo Jorge. Y prefiero que no me haga perder el tiempo con pruebas tan estúpidas y ridículas como las que acabo de presenciar.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Muy bien, Jorge. Fíjese en el artículo que hay en el centro de la página y dígame: ¿localiza algún error gramatical en la frase al pie de la foto?<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;La foto mostraba a dos futbolistas en pleno partido. El pie decía: “El Inter no supo aprovechar las oportunidades de que dispuso”.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Ningún error – dije.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Léalo otra vez – dijo él -. ¿No detecta algún dequeísmo?<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- En absoluto. El dequeísmo se produce cuando en lugar de “que” utilizamos “de que”. Por ejemplo: “yo digo de que deberíamos irnos a comer”. Eso es dequeísmo. Pero en la frase anterior, “de que” equivale a “de las cuales”, refiriéndose a las oportunidades. Por lo tanto, es correcta.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Vaya, me ha dejado planchado. ¿Sabría decirme en qué año se construyó la catedral de Florencia?<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Si tuviera la respuesta a todas las preguntas de ese tipo sería un robot. Conocer datos significa tener memoria, no cultura. Tener cultura es saber relacionarlos. Y saber encontrarlos.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Ya veo, le he pillado sin la base de datos encima. ¿Sabría usted dónde buscar?<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Desde luego. Existen enciclopedias, libros de historia, bibliotecas, Internet. Todo se puede encontrar.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Me miró en silencio un instante. Luego dijo:<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Ha dicho que no tiene títulos.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Es cierto – dije -, aunque fui a la Universidad.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- ¿Por qué no terminó la carrera?<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Me aburría en las clases.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Entiendo. ¿Alguna frase célebre?<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- “El pensar que todos somos idiotas te convierte en idiota”.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- ¿Otra?<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- “Tratar a los demás con respeto nos confiere categoría”.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- ¿Son suyas?<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Sí.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- ¿Se las cree?<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Casi siempre.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Bien, pues a menos que tenga usted alguna objeción al respecto queda pre-seleccionado. Mañana a las cinco le quiero en el hall de este hotel, corbata imprescindible. Y ocúpese de no llevar agujeros en la ropa.</p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[El que pincha (1)]]></title>
<link>http://josesala.wordpress.com/?p=138</link>
<pubDate>Mon, 14 Jul 2008 16:02:19 +0000</pubDate>
<dc:creator>josesala</dc:creator>
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<description><![CDATA[&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Desperté, comí algo a toda prisa, me puse el traje azul marino de las boda]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p>&#160;&#160;&#160;&#160;Desperté, comí algo a toda prisa, me puse el traje azul marino de las bodas y a las cuatro en punto llegaba a la sala de conferencias del hotel River Palace para asistir a aquella entrevista de trabajo de una empresa de preservativos, una entrevista en grupo. Éramos veinticinco, todos con corbata en aquella sala de filmaciones. Al frente había un tipo de unos treinta y seis que respondía por Quico, con un Fred Perry color blanco, gafas doradas y pelo engominado. Estaba medio sentado en una mesa, hablando con voz firme junto a un ordenador portátil conectado.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Elasticidad – decía -. Esa es la característica de nuestra marca. Y no me refiero a las prestaciones de nuestros condones.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Dos tipos del fondo rieron en plan pelota. Quico se puso a repartir unas fotocopias con varios recortes de prensa.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Las preguntas que les haré serán breves – dijo -. Utilicen la información que les doy y respondan intentando concretar lo máximo posible. A ver, usted – le dijo a un aspirante con cara de problemas intestinales -, ¿de qué habla el protagonista del primer artículo?<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Tras leerlo unos instantes en silencio el aspirante tosió.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Yo creo que..., que está contando lo que ha hecho.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Ah. Y, ¿qué es lo que ha hecho según usted?<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;No se atrevía a decirlo.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Pues... orinar.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- ¿Orinar? Pero bueno, ¿de dónde saca usted “orinar”?<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Aquí dice: “me he cosido los pantalones”, “me he puesto los calcetines”, “me he...”. Yo creo que está claro que ha meado.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Quico le tachó de la lista.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Lo siento – dijo -, sus conocimientos son insuficientes. Esto es lo que se consigue tras años y años de publicidad engañosa, fraude político, abusos laborales y pasividad ante delitos ecológicos: un analfabetismo arrogante y procaz. Váyase a dormir, su estancia aquí carece de sentido.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Yo creo que la equivocación no es tan grave.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- ¿Que no? Si no entiende ese texto, ¿cómo narices va a descifrar los albaranes de compra?<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- ¿Albaranes de compra?<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- No me copie como si fuera un loro.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Dio un CD a otro aspirante con cara de no haber cenado la noche anterior.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Le toca a usted. Instale en ese ordenador el programa Twinkle. Viene ahí dentro, su icono es una “T” de color amarillo.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Al cabo de diez minutos:<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- No lo encuentro – dijo el aspirante -. ¿Seguro que está en el CD?</p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Burkina Faso (y 18)]]></title>
<link>http://josesala.wordpress.com/?p=136</link>
<pubDate>Sun, 13 Jul 2008 20:35:00 +0000</pubDate>
<dc:creator>josesala</dc:creator>
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<description><![CDATA[&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Morris se sirvió otro café.
&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;- Siento lo de Carla ]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p>&#160;&#160;&#160;&#160;Morris se sirvió otro café.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Siento lo de Carla – dijo.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Y de veras lo sentía. Con ella bajo tierra sus probabilidades de cobrar la prima se reducían a cero. Ellos callaban.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- ¿Y qué hay de vosotros dos? Se terminó el pegarse la vida padre.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Encontraremos algo - dijo Fredy -. Vamos a tener un hijo. Eso siempre trae suerte.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Enhorabuena.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Gracias.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- ¿Tienes idea de quién ha podido hacerlo? – dijo Morris.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- ¿El qué, matar a Carla? Pues claro, la joven modelo ex esposa del viejo.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Muy seguro lo dices.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Venga ya, no ha podido ser nadie más. Ahora ella es la máxima beneficiaria del testamento. Y se las arreglará para salir de cualquier marrón, yo que tú no le buscaría la vuelta a esa...<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Morris aún trataba de encajar el golpe. La prima se acababa de esfumar delante de sus narices. Y tenía que llamar a Johnny Beltorino para darle la peor noticia de su vida.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Agradezco la información – dijo -, aunque no sea de mi agrado. Ahora será mejor que os vayáis. He de telefonear a Sarmientos, tengo que darle la mala noticia al padre de Carla. Y no es hombre que se la vaya a tomar bien.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- ¿Agradezco? ¿eso es todo lo que vale la información que te acabamos de dar, un par de tazas de café? Te hemos servido este caso en bandeja, sin que tuvieras que menearte de la silla.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Ella se levantó. Y después él.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Como quieras – dijo -. Ya me contó Patterson que eres de lo peor.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Morris les acompañó a la puerta y se despidieron.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Por cierto – dijo Morris -, ¿cómo se lleva eso de cambiar un Porsche por un martillo y unos clavos? Si no es indiscreción...<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Es indiscreción – dijo Fredy.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Abrió la puerta del ascensor y desaparecieron en él.</p>
<p style="text-align:center;"><em> FIN de "Burkina Faso"</em></p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Burkina Faso (17)]]></title>
<link>http://josesala.wordpress.com/?p=134</link>
<pubDate>Sat, 12 Jul 2008 23:57:17 +0000</pubDate>
<dc:creator>josesala</dc:creator>
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<description><![CDATA[&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Hizo una pausa.
&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;- Veo que usted es buena gente - dij]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p>&#160;&#160;&#160;&#160;Hizo una pausa.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Veo que usted es buena gente - dijo -. Si no lo fuera ya podía ir olvidándose de hacer negocios conmigo.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Hasta en el Burkina Faso habrá alguien bueno – dijo Fredy -. Usted, por ejemplo, ¿no es usted buena gente? Porque para saber tanto de ese sitio por fuerza ha tenido que ir mucho por allí.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;No volvió a sacar el tema.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- A Joshua le encantan los cactus - dijo su esposa -. ¿Por qué no vienen esta noche a verlos? Podrían quedarse a cenar.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Fredy soltó una carcajada y Cristina le dio un pellizco por lo bajo.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- No te rías de esa pobre mujer - dijo.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Allí estaban esa noche, cenando con vino francés en la mansión de Patterson. Al terminar, Fredy fue al jardín de la parte de atrás con la esposa, a pasar revista a la colección de cactus. Suculentas, los llamaba ella.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Me encantan los cactus – dijo Fredy -. De veras, me encantan.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Hacía calor en aquel jardín trasero de Patterson. Todo era un cactus y al cabo de un rato Fredy ya tenía suficiente. Quería marcharse.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Ah, los cactus – decía la mujer -. Les coge una cariño.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;¿Qué estaban haciendo aquellas? Había que largarse.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- ¿De qué? - dijo Fredy -. De cactus, sí.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Largarse de una vez, ahora.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- ¿Tendría la bondad - dijo la señora - de...?<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Pero Fredy sólo quería irse de allí cuanto antes. La maceta que sostenía la abuelita cayó al suelo llenándole de tierra los zapatos. La miró. Vio lo que ella miraba: Carla y Patterson se comían a besos en medio de la cocina. Carol dio un grito y Cristina dejó caer otra maceta. Nadie tenía palabras. Fredy se sacudió los zapatos. Por fin, dijo:<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Tenemos que irnos.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Metió a las chicas en el coche y regresaron al hotel. Carla y Carol tuvieron una larga discusión aquella noche. Al día siguiente, Carol se marchó a Dragones, y por la tarde Carla anunció su intención de irse a vivir con Patterson, que a su vez iba a separarse de la abuelita. Pagó la factura del Continental, les dio algo de dinero y un par de besos en los morros. Fredy le recordó que tenían un trato y que si no lo cumplía acabaría en la cárcel. Ella le prometió que tendrían su parte cuanto antes.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Pero no llegó a su cita con el abogado ni, por lo tanto, a cumplir su promesa. Bebía mucho, tomaba pastillas y conducía de pena. De todas formas, parece que fue un sabotaje, alguien manipuló el motor del descapotable. Se salió de la carretera y Carla murió camino del hospital. Fredy y Cristina tuvieron que ocuparse del funeral. Se gastaron casi todo el dinero que ella les había dado.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- De esto hace una semana - dijo Fredy -. La policía trata de localizar a su familia. Nosotros no conocíamos ni su apellido.</p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Burkina Faso (16)]]></title>
<link>http://josesala.wordpress.com/?p=133</link>
<pubDate>Fri, 11 Jul 2008 19:19:12 +0000</pubDate>
<dc:creator>josesala</dc:creator>
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<description><![CDATA[&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Fredy no conducía, aquellos bárbaros le habían dejado para el arrastre. S]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p>&#160;&#160;&#160;&#160;Fredy no conducía, aquellos bárbaros le habían dejado para el arrastre. Se despanzurró en el asiento del copiloto del Porsche, trató de dormir, de olvidar el episodio, pero al moverse le dolían las heridas y eso le traía recuerdos. Miraba el cielo al anochecer, preguntándose cuántos kilómetros les separaban de casa. Sólo pensaba en dormir. Al mediodía siguiente estaban sentados en la terraza de un café ante un hombre muy moreno de pelo blanco y su esposa. El hombre vestía camisa de lino blanco abierta en el pecho, donde bailaban un par de cadenitas de oro, y zapatos de votante neo-liberal. Ella era una abuelita dulce y sonriente de apretado vestido multicolor.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- ¿Quién es usted? - preguntó el hombre.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Machine – dijo Fredy -. Fredy Machine.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- ¿Quién es usted, señor Machine? – repitió el hombre.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Un tipo que siempre acierta por casualidad y que casualmente siempre acierta.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Vaya, ¿cómo lo hace?<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Ah, no lo hago yo.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- ¿Entonces?<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- El azar.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Mmm, ahora lo entiendo. ¿Sabe usted con quién está hablando?<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- No.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Mi nombre es Patterson - dijo -, Joshua Patterson.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Le tendió la mano y Fredy la estrechó.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Encantado - dijo.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Patterson era el abogado con más renombre que había en Carrizos. Pensaron que ahora que empezaban a manejar dinero les iba a hacer falta asesoría legal de la buena. El tipo no cobraba barato, pero creyeron que merecía la pena.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- ¿Qué prefieres, coca-cola o cerveza? – preguntó Carla.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Un bar lleno de motoristas camorristas moqueando alcohol – dijo Fredy.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Olvida eso de una vez. ¿Quieres un refresco?<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- No.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Usted solía ir por el Burkina Faso - dijo Patterson.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Acabamos de llegar a la ciudad – dijo Fredy -. Somos del sur.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- ¿Acabamos?<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Disculpe. Le presento a mi mujer, Cristina. Ellas son dos amigas, Carla y Carol. Tal vez nos establezcamos aquí una temporada.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Patterson cabeceaba.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Juraría haber visto su cara en el Burkina Faso - dijo -, pero está claro que  le he confundido con otro. Mejor, es un antro lleno de chusma y usted en cambio tiene cara de buena persona. Allí no hay tipos como usted.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Cara de buena persona, ¿eh? – dijo Fredy.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Sé que parece una chorrada, pero mi mujer y yo creemos en ese tipo de cosas, de valores, como la bondad de las personas. Son valores que puede que no estén de moda, pero siguen ahí y siempre se abren camino. Igual que un trabajo bien hecho. Eso siempre triunfa.</p>
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<title><![CDATA[Burkina Faso (15)]]></title>
<link>http://josesala.wordpress.com/?p=132</link>
<pubDate>Thu, 10 Jul 2008 21:35:40 +0000</pubDate>
<dc:creator>josesala</dc:creator>
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<description><![CDATA[&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;- Íbamos en ese carrazo amarillo – dijo Fredy -, cuando se me ocurrió pa]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p>&#160;&#160;&#160;&#160;- Íbamos en ese carrazo amarillo – dijo Fredy -, cuando se me ocurrió parar en un bar de carretera.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Eso fue al día siguiente, por la tarde, muchas calles al sureste del Burkina Faso, el lugar donde todo ocurría. Si no estabas en el Burkina Faso, nada te ocurría. No existías. Era el lugar adonde había que ir. Aquel bar de carretera estaba atestado de motoristas. Se podía oler la grasa y la velocidad, y leer su breve código ético en la tinta de sus brazos y sus caras de cuenta-kilómetros. Fredy detectó un par de miradas raras, pero nada más. La verdad es que no dejaban de mirar a Carla. No la perdían de vista. Fredy se puso un poco nervioso.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Una coca-cola – dijo Carol.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Un momento – dijo Fredy por lo bajo -, ¿es la hora de tomarse una coca-cola, aquí, en medio de todos estos motoristas carcelarios con los ojos bizcos apuntando al culo de Carla?<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Todo el mundo estaba en silencio, observándoles, y ellos con los bolsillos llenos de billetes de cien en medio de un puñetero bar de carretera de vuelta hacia el Burkina Faso. ¿Tenían que esperar a que aquellos camorristas se decidieran a atracarles? ¿no podían largarse con disimulo? No. Era la hora de tomar una coca-cola. Junto a la diana de los dardos había un motorista que parecía el capitán.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- A mí me gusta la morena – dijo.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Siguió un murmullo de aprobación.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- El coche debe ser de las chicas – dijo otro -. Porque hace falta ser moña para llevar un coche amarillo.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Beberos eso y nos largamos – dijo Fredy.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Pero alguien puso una pesada mano en su hombro y gruñó:<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- ¿Llevas fuego, moña?<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Fredy se giró esperando un puñetazo como un piano, pero no fue así. El tipo era enorme, cada uno de sus brazos era como una pierna de Fredy. Notó que se le secaba la boca. Estaba convencido de que aquellos tipos iban a darle una paliza. Y lo hicieron de verdad. Le llevaron fuera y le dieron una reglamentaria paliza de película de motoristas camorristas. Como suena. Uno de ellos decía algo sobre arrancarle la nariz. Él nunca les había hecho nada. Lo que fue pura chiripa es que no les robaran. Sólo querían pelea. Pelea y nada más.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- ¿Qué has dicho?<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Que bajes la capota – gritó Cristina desde el asiento trasero del Porsche -, que hace demasiado viento.</p>
]]></content:encoded>
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<title><![CDATA[Burkina Faso (14)]]></title>
<link>http://josesala.wordpress.com/?p=131</link>
<pubDate>Wed, 09 Jul 2008 20:28:24 +0000</pubDate>
<dc:creator>josesala</dc:creator>
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<description><![CDATA[&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;- ¿Empiezas a entender lo que es el negocio? – dijo Fredy.
&nbsp;&nbsp;]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p>&#160;&#160;&#160;&#160;- ¿Empiezas a entender lo que es el negocio? – dijo Fredy.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Más o menos - decía Carol.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Es fácil de entender si prestas atención - decía Cristina -. Podemos influir en la realidad para cambiarla.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Y también podemos dejarnos de optimismo metafísico y hacer una gran estafa – decía Fredy.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- ¿Para qué necesitas eso? – dijo Carol -. Vamos en un Porsche. Estamos a punto de ser millonarios gracias a Carla.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Gracias a mi plan, chata. De otro modo, tu Carla estaba ahora entre rejas.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Regresaron al centro de la ciudad ya de noche. Entraron en un bar turco donde pidieron kebabs acompañados de té. Después fueron al cine y al salir Morris les perdió la pista. Desaparecieron.  Él no se lo quería creer. Ahora que tenía el caso resuelto y listo para cobrar se le escapaba la presa. Ahora que el padre de Carla estaba por fin a punto de volar para encontrarse con su hija, recién viuda y millonaria, ese detective acabado aunque con pelo que había perdido mucha agilidad de la que nunca le había sobrado lo echaba todo a perder. Pasó una semana haciendo pesquisas, vuelta a empezar, “¿ha visto a esta joven rondando por aquí?”, “no señor, no me suena su cara”, fumando sin parar, sorbiendo café. Dando largas a Johnny, que allá en Sarmientos con las maletas hechas empezaba a impacientarse y amenazaba con ir de todos modos. Hasta que una noche se presentaron Fredy y Cristina en el apartamento de Morris, al noroeste del Burkina Faso.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- ¿Cómo me habéis encontrado? – dijo Morris.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Patterson – dijo Fredy -. Contó que nos andabas siguiendo. Conoces a Patterson, ¿eh?<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Pues no, de cara no. Pero me va gustando su estilo.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Morris veía a Fredy como el típico listillo que chulea a tres chorvitas. De Cristina le sorprendió su agilidad, aunque no dijo ni pío. Vivían juntos de nuevo y se dedicaban a la carpintería. Los había vuelto a encontrar, da igual la forma, y eso era grande. No se le volverían a escurrir. Otra vez buenas noticias, la investigación avanzaba. Pero, ¿dónde estaba Carla? Y ellos, ¿cómo habían pasado de millonarios a carpinteros en una semana? Morris les ofreció una taza de café y le pidió a Fredy que le contara el resto. Lo sucedido después de la noche del cine y los kebabs.</p>
]]></content:encoded>
</item>
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<title><![CDATA[Burkina Faso (13)]]></title>
<link>http://josesala.wordpress.com/?p=130</link>
<pubDate>Tue, 08 Jul 2008 20:32:11 +0000</pubDate>
<dc:creator>josesala</dc:creator>
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<description><![CDATA[&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;- No te creería – dijo Fredy.
&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;- Bueno, es una exa]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p>&#160;&#160;&#160;&#160;- No te creería – dijo Fredy.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Bueno, es una exageración – dijo Carla -, pero le he cogido cariño. No todo es dinero.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Hablando de dinero, ¿puedes prestarnos algo?<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- No os lo habéis podido gastar todo.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Quedar dinero, queda - decía Fredy -, pero le prometí a Cristina un Porsche.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Ya estamos. ¿No puedes esperar? Qué borde eres, desde luego...<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Cálmate, tienes toda la semana para pensarlo.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Lo tendrá. Pero dejadme respirar y todo se hará a su tiempo y se hará bien. Necesito calma. Mientras el viejo esté así, yo soy quien firma los cheques.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Esto pilló a Fredy por sorpresa.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- ¿Ah, sí? - dijo.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Pues claro.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Y en eso sacó una libreta de cheques allí mismo, rellenó uno por importe de cien mil, lo firmó y le dijo:<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Toma. De momento no hay Porsche.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Al día siguiente, a eso de las cinco tuvo lugar un hecho que cambió de forma sensible las circunstancias: el viejo era historia y Carla lloraba en el funeral.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Verlo para creerlo - decía Fredy.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Para Morris la noticia no podía ser mejor. Esto ya se le podía contar a Beltorino: que su hija volvía a ser libre y además era rica. No podía no gustarle. Al mediodía siguiente, Carol y Cristina llegaron a la habitación del hotel después de un baño y se tumbaron en las camas. Llamaron a la puerta. Cristina se colocó un pareo y fue a abrir. Era el botones con un paquete para ella, una caja cuadrada no muy grande. Lo sacudió. Algo tintineaba en el interior. Rasgó el envoltorio.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- No puedo creerlo – dijo -. Las llaves de un Porsche.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Corrieron a la ventana. En efecto, aparcado en doble fila casi frente a su ventana había un precioso Porsche 911 Carrera descapotable color amarillo, con una resplandeciente palanca de cambio de marchas. Carla posaba como una pin-up, sentada en el capó, con gafas oscuras, mascando chicle, saludándoles con la mano. Ellas bajaron, recogieron a Fredy en el bar y se montaron en aquel cacharro. Tomaron hacia el sur, en dirección a Pesares. Aquel trasto funcionaba de maravilla. Pararon a comprar CDs en una gasolinera, algo con que alimentar los altavoces de gama alta. Carla estaba en trámites para heredar la fortuna del viejo. Y eso eran muchos millones.</p>
]]></content:encoded>
</item>
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<title><![CDATA[Burkina Faso (12)]]></title>
<link>http://josesala.wordpress.com/?p=129</link>
<pubDate>Mon, 07 Jul 2008 20:18:00 +0000</pubDate>
<dc:creator>josesala</dc:creator>
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<description><![CDATA[&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El viejo y su nueva esposa se besuqueaban al otro lado de la piscina. Él pa]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p>&#160;&#160;&#160;&#160;El viejo y su nueva esposa se besuqueaban al otro lado de la piscina. Él parecía un cantante de country con aquella barba blanca mecida por el viento de Carrizos, el torso moreno desnudo y los pantalones blancos. Unos días después, por la tarde, estando con Carla en la suite notó un pinchazo a la altura del corazón. Dejó caer la copa de Martini.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- ¿Qué... qué tienes... mi amor? – dijo Carla.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Me cuesta respirar - dijo el viejo.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Carla se tambaleaba.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- ¿Res... pirar? – preguntó.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Sí, me cuesta respirar.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;A Carla se le había ido la mano aquella tarde tomando tranquilizantes. Cayó redonda. El viejo apenas tenía fuerzas.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Ayúdame – decía -, por favor..., ayúdame.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Pero Carla seguía tendida en el suelo con la minifalda un poco subida, derrotada por los tranquilizantes y el alcohol. El viejo ingresó esa noche en la unidad de cuidados intensivos del hospital Temple de Santa Pétula, lugar al que se dirigía Morris en un taxi a la mañana siguiente.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- ¿Cómo evoluciona?<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- ¿Quién?<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- ¿Cómo quién? - dijo Cristina -. Tu marido.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Ah - dijo Carla -. Me teníais preocupada. Todas ahí tan pendientes, mirándome. No sé. Bien, sí. Creo que está mejor.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Carla, esto es una rueda de prensa. Me refiero a que es algo serio, a que tal vez no... no deberías estar ahí despanzurrada leyendo una revista y pasando de lo demás por completo. Todos estos periodistas quieren saber cómo se encuentra tu marido.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;El viejo estaba muy mal. Tenía negocios en medio mundo y de todas partes acudía gente porque sabían que se estaba muriendo. Daba de comer a muchas familias y también a su mayordomo, que iba a visitarle todos los días con una cara hasta los pies.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- No seas cenizo, Jaime – le decía Carla -. Lo que tenga que ser, será. Y hemos de estar preparados.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Jaime asentía lacónico:<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Lo sé, señora, lo sé.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Hala, vete a casa y acuéstate.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;En eso Carla reconoció a Fredy al fondo del pasillo.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- ¡Fredy!<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Él se acercó.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Sácame de este sitio, da muy mal rollo.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Una vez en la calle Carla dijo:<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Al viejo le queda muy poco.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Bien – dijo Fredy.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Trata de no ser tan frío, ¿quieres? Las cosas nunca salen como las planeas. ¿Y si dijera que estoy enamorada del viejo?</p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Burkina Faso (11)]]></title>
<link>http://josesala.wordpress.com/?p=127</link>
<pubDate>Sun, 06 Jul 2008 23:47:03 +0000</pubDate>
<dc:creator>josesala</dc:creator>
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<description><![CDATA[&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;- Vamos a pescar a ese viejo – dijo Fredy -. El cebo será Carol.
&nbsp;]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p>&#160;&#160;&#160;&#160;- Vamos a pescar a ese viejo – dijo Fredy -. El cebo será Carol.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- ¿Cómo? – dijo esta.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Y para tenerlo bien a mano, nos alojaremos aquí.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- ¿Y quién pagará los gastos? – dijo Cristina.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Se paga cuando te marchas. Y no nos moveremos de aquí hasta que tengamos el dinero.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;La ceremonia de la boda se celebró en la suite del viejo. El mayordomo hizo de testigo junto con una limpiadora del hotel. Y breves como son estas cosas, pronto los recién casados quedaron a solas en la suite. Continuaron relajándose con Martini blanco. Poco después decidieron bajar a la calle y en el hall del hotel, Carla reconoció a Carol, a Cristina y a Fredy.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- ¡Eh! - les dijo.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- ¡Carla!- dijo Cristina -. Y está con el viejo, Fredy.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Se acercaron para saludar.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Os presento a mi marido - dijo Carla.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- ¿Marido? - dijo Carol.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Carla se volvió hacia el viejo con una amplia sonrisa color carmín y le susurró:<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- ¿Puedes prestarme unos pavos, mi amor? Son parientes.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;El viejo hizo una seña y un hombre le entregó un fajo de billetes grandes a Carla. Ella guiñó un ojo y se lo pasó a Cristina con disimulo.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Esto para empezar – dijo -. Estoy casada con un viejo multimillonario al que le quedan semanas de vida.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Morris conoció la noticia de labios de una camarera del hotel y empezó a entender el negocio que se traían entre manos. No le gustó. Aquello no era el tipo de noticia que se le puede servir a un tipo como Johnny Beltorino a la hora del desayuno. “Acaba de casarse en secreto con un viejo podrido de pasta. Fin del mensaje”. No. La prima estaba en juego y había que ser suave, por lo que decidió ocultar a Johnny el detalle de la boda por un tiempo. Hasta que se le ocurriese cómo decírselo. Aprovechó para irse a dormir unas horas. Al día siguiente, en la piscina del hotel Continental, Fredy se untaba crema solar factor no muy alto.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Parece que Carla se emplea a fondo con el viejo - soltó.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Parece - dijo Carol.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Ha sido una suerte increíble que Carla fuera a enrollarse justo con un proxeneta que trabaja para el viejo - dijo Cristina.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Una suerte merecida - dijo Fredy -. Ten, úntate.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Y más suerte aún – dijo Carol - que el viejo decidiera quedársela para él. Si no, ya estaba en Malasia.</p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Burkina Faso (10)]]></title>
<link>http://josesala.wordpress.com/?p=126</link>
<pubDate>Sat, 05 Jul 2008 22:14:53 +0000</pubDate>
<dc:creator>josesala</dc:creator>
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<description><![CDATA[&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Al día siguiente, después de comer, el mayordomo entró en la suite del vi]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p>&#160;&#160;&#160;&#160;Al día siguiente, después de comer, el mayordomo entró en la suite del viejo:<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Aquí la tiene, señor – dijo.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Gracias, Jaime – dijo el viejo -. Señorita, ha habido un error. Le ruego que disculpe a esos bárbaros, si es que se lo merecen. En cualquier caso, considérese mi invitada a partir de ahora.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Carla soltó una risita que cautivó al viejo. Morris se había zampado una hamburguesa dos calles más arriba, en un chiringuito para turistas, y ahora se frotaba las manos con un kleenex mientras regresaba al hotel. Y no paraba de repetirse que aquel trabajo no se le iba a estropear. No, no, no. Necesitaba encontrar a Carla Beltorino, llegar hasta el final. Necesitaba ese dinero. Se deshizo del kleenex y entró en el hotel.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- ¿Cómo te llamas? – preguntó el viejo.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Carla.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- ¿Te gusta Santa Pétula, Carla?<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;En la suite del hotel Continental hacía calor. El viejo hizo una seña y el mayordomo sirvió Martini blanco. Una oliva en el fondo de la copa de cóctel y una rodaja de limón. Carla cogió el limón y empezó a mordisquearlo. El viejo sonreía. El mayordomo apretó un botón y la luz disminuyó en intensidad y cambió de blanco a rojo fresa muy suave. Una atmósfera erotizante. El viejo se recostó en el sofá.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- ¿De dónde has dicho que eres, Carla?<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Carol, Cristina y Fredy caminaban por la avenida Cuatrigenio, muy cerca del hotel Continental, cuando al doblar una esquina se toparon con dos policías.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Quiero denunciar una desaparición - dijo Fredy.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Los policías le miraron en silencio mientras se lo llevaban las chicas, iniciando mentalmente la cuenta atrás. Si llegaban a cero detendrían a aquel moreno por cachondearse de la autoridad.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Y en la suite del hotel:<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Haz venir al juez, Jaime. Voy a casarme con esta joven.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Sí, señor.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Mientras Jaime telefoneaba, Carla se arrimó al viejo.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- ¿Otro traguito, mi amor? ¿qué dices?<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Oh, sí, Martini. Con un chorrito de ginebra y...<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Carla se alejaba tambaleándose sobre sus tacones camino del mueble-bar de la suite.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Relájate, pichón - decía -. Preparo Martinis como nadie.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Dando la espalda al viejo y a Jaime, sacó el frasquito de cristal donde guardaba el veneno en forma de polvo marrón. Echó una pizca en el Martini, lo removió y después fue a entregárselo al viejo. Entretanto, Fredy había llevado engañadas a Carol y a Cristina al hall del hotel Continental.</p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Burkina Faso (9)]]></title>
<link>http://josesala.wordpress.com/?p=125</link>
<pubDate>Fri, 04 Jul 2008 21:34:23 +0000</pubDate>
<dc:creator>josesala</dc:creator>
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<description><![CDATA[&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Morris llevaba ya dos horas en el Continental. Antes de salir había escrito]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p>&#160;&#160;&#160;&#160;Morris llevaba ya dos horas en el Continental. Antes de salir había escrito un e-mail al padre de Carla: “nada de particular por el momento”, le puso, “anoche fueron a Tempus, la discoteca de moda. Esta noche irán al casino del hotel Continental, a donde me dirijo”.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Una vez en el casino, Carla se acercó a aquel tipo:<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Perdone, señor. Perdone, ¿tiene... tiene fuego? Fuego, por favor.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Llevaba una minifalda color rojo. El rojo es un buen color.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Todo al rojo - dijo Carol.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Nanái - dijo Cristina.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Carol exhibía un creciente brillo de malicia en sus ojos.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- El rojo - decía.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Que no.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;En el casino se respiraba tensión. Y Carla con aquella minifalda roja y medias negras, los labios pintados, zapatos de tacón...<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- ¿Me da fuego, señor?<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- ¡Hagan juego!<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- ¿Fuego, señor?<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- ¿Dónde está Carla?<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- ¿Fuego?<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Creo que fue a comprar tabaco.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- ¿Qué?<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- ¡A comprar tabaco!<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- ¿Fuego? ¿Fuego, señor?<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- No te oigo, chilla más.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- ¡Tabaco! ¡ta-ba-co!<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- ¿Fueg...?<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Minutos después Carla estaba en una habitación casi a oscuras con las manos atadas y su destino más probable era la trata de blancas. Los otros tres regresaron al piso después de mucho buscarla y preguntar a todo el mundo. Carol estaba histérica y la tomó con Fredy.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;– Por tu culpa la mafia ha secuestrado a mi Carla y la van a enviar a un club de Malasia - decía.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Venga, no exageres – decía Fredy -. Se habrá liado con algún macarra.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Mi Carla no es ninguna golfa heterosexual.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;– Tu hermana va a volver.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Carol estaba casi llorando.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Hermanastra – dijo -. Hermanastra y vecina.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Se sirvió un Martini doble. Fredy y Cristina se fueron a dormir. Fredy sabía que ahora más que nunca era necesario acercarse al viejo, porque era la única forma de recuperar a Carla. Y a falta de algo mejor, Carol tendría que ser el cebo.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;El olfato de Morris decía que Carla no había salido de allí. Pensó que formaba parte de algún plan y decidió no alejarse mucho, haciendo pesquisas aquí y allá, recopilando información para sí y para Johnny Beltorino, que no se explicaba qué narices estaba esperando para tomar un avión y reunirse con su hija, ahora que la había encontrado. Desde luego, su nombre no figuraba en el registro de la recepción, pero era el viejo truco de las identidades falsas. Su olfato seguía diciendo que no andaba lejos. Y su olfato no solía fallar.</p>
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<title><![CDATA[Burkina Faso (8)]]></title>
<link>http://josesala.wordpress.com/?p=124</link>
<pubDate>Thu, 03 Jul 2008 23:00:37 +0000</pubDate>
<dc:creator>josesala</dc:creator>
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<description><![CDATA[&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Mientras, en la suite del hotel Continental:
&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;- Me gu]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p>&#160;&#160;&#160;&#160;Mientras, en la suite del hotel Continental:<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Me gusta el Continental – dijo el viejo -. Es como volver a casa.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Estoy de acuerdo con usted, señor. Y dicen que está haciendo buen tiempo.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- A propósito, ¿qué hay del asunto de Patterson?<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Oh, pues... Verá, señor, hace dos días recibí una llamada de...<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Chssst. Nada de nombres mientras los botones revolotean por ahí.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Entiendo, señor. Discúlpeme. No tiene por qué preocuparse, nos estamos ocupando de ese asunto. Verá como pronto se soluciona.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- ¿Preocuparme? ¿acaso me ves preocupado?<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Morris aguantaba muy mal el tunda-tunda de las discotecas. Se retiró al coche, al otro lado de la calle, no sin antes soltarle algo de pasta al portero para que le informase sobre la tal Jenny. Dentro del coche hacía calor. Abrió un dedo la ventanilla y se repantigó en el asiento. Aquello estaba para darle capetazo. Johnny Beltorino tenía que haberle hecho caso, coger el primer avión de la mañana siguiente y acudir con él al casino del hotel Continental. Él recuperaba a su hija y Morris percibía su dinero. Estaba harto de seguir a la gente. Puso en marcha la radio, después el coche y se alejó camino de su casa. En el fondo, Morris admiraba en ellos una cosa: su desparpajo. La de cosas que él hubiera hecho con la mitad de ese desparpajo.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;A las once de la mañana aquellos cuatro, que no se habían acostado, caminaban por la calle Tuétanos buscando dónde desayunar cuando pasaron junto a un sitio que olía a grasa frita, el “Asador De Costillas De Sam El Psicópata”. Entraron y se sentaron. Era pronto para la carne, así que pidieron cafés y se los tomaron con calma, con mucha calma, algo así como tres horas y media delante del mismo café y el mismo bollo mordisqueado. Cuando vieron que ya iba siendo hora de comer pidieron montones de carne y patatas con salsas de colores.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Me encanta comer - dijo Carla.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Con ese tipito nadie lo diría - dijo Cristina.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Bueno, hermanas - dijo Fredy -, centrémonos. Quiero explicaros un par de detalles antes de que nos plantemos esta noche en el casino.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Después de comer volvieron al piso para dormir unas horas. Fredy compró por el camino un traje de Gucci con dinero de Cristina. A las doce, los cuatro caminaban por el barrio Trash Metal vestidos para matar. Reían y bebían de unas latas de cerveza que Fredy había comprado en un drugstore y les iba dando a las chicas. Bebían y cruzaban la calle Requiebros por el famoso paso de cebra camino de sus sueños.</p>
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<title><![CDATA[Burkina Faso (7)]]></title>
<link>http://josesala.wordpress.com/?p=123</link>
<pubDate>Wed, 02 Jul 2008 20:49:21 +0000</pubDate>
<dc:creator>josesala</dc:creator>
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<description><![CDATA[&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Morris fue tras el taxista de la botella sin vodka y el ojo llorón y le son]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p>&#160;&#160;&#160;&#160;Morris fue tras el taxista de la botella sin vodka y el ojo llorón y le sonsacó alguna cosa. Después telefoneó a Sarmientos. El padre de Carla no parecía de buen humor.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Sé dónde se aloja – dijo Morris -, dónde está ahora y adónde piensa ir mañana por la noche.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;El padre de Carla no parecía impresionado.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- No la pierda de vista – fue toda su respuesta.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Más de media hora después, un taxi recogió a Fredy y a las chicas y los depositó a las puertas de la discoteca más reluciente de la ciudad. El local estaba lleno. Morris llegó antes que ellos. Las camareras vestían minifalda negra y camiseta roja de tirantes. Iban y venían a toda prisa a bordo de unos patines color blanco. El techo lo tapaban montones de globos rojos y blancos.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Me encantan los globos - dijo Carla.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Hey, mira quién está ahí - dijo Carol.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Señaló al frente por encima de las cabezas.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Allí - dijo -. ¿La ves? ¿es quién yo creo?<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Es Jenny - dijo Carla.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Jenny era mitad masajista, mitad vedette. Una buena combinación. Y se las había arreglado para retener lo mejor de ambos mundos.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Yo también conozco a esa chica – dijo Cristina -, era animadora de los...<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- ¿Conoces a Jenny? – preguntaron Carla y Carol al mismo tiempo.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Sí, trabaja en...<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Trabaja para nuestro padre – dijo Carol.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Así que no puede vernos – dijo Carla.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Pues yo me muero de ganas de saludarla – dijo Cristina -, hace que no nos vemos una eternidad. Ahora vengo.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Me siento expuesta – dijo Carla.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Tengo una idea – dijo Carol -. Espérame aquí.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Al rato volvió con dos antifaces, uno negro y el otro dorado. Le ofreció a su hermana el dorado.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- He convencido a aquellas dos mustias para que me los prestaran - dijo.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;En eso volvió Cristina con Jenny.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Estas son dos amigas que van disfrazadas – dijo Cristina.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Yo soy Jenny. Encantada.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Yo Palas Atenea – dijo Carol.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Jenny trabajaba en un centro de relax para millonarios que abría de diez de la mañana a diez de a noche. Se alegró mucho de ver a Cristina. Fredy intentó que les dejara pasar la noche en el centro de relax, con la excusa de probar el hidromasaje y con la condición de marcharse antes de las diez. Pero Jenny descartó su propuesta con una sonrisa ancha y espesa. Con la más profesional de las sonrisas anchas.</p>
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<title><![CDATA[Burkina Faso (6)]]></title>
<link>http://josesala.wordpress.com/?p=121</link>
<pubDate>Tue, 01 Jul 2008 20:09:26 +0000</pubDate>
<dc:creator>josesala</dc:creator>
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<description><![CDATA[&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;- Sólo les expliqué de qué iba el negocio – dijo Cristina.
&nbsp;&nbsp;]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p>&#160;&#160;&#160;&#160;- Sólo les expliqué de qué iba el negocio – dijo Cristina.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Y lo de aquella golfa – dijo Carol -, esa vecina tuya que se te quería ligar y siempre te daba la espalda y se agachaba a recoger algo cuando coincidíais en el rellano del ascensor.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- ¿Qué? – dijo Fredy.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Cristina se levantó de un salto.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Venga – dijo -, tómate una copa con nosotras. Conocemos una discoteca genial.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Fredy se puso en pie muy serio:<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Mañana por la noche vamos al casino. Pero antes de continuar tenéis que tener una cosa bien clara.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Las hermanastras también se levantaron, mirándole con cara de suficiencia y cogiendo sus bolsos para salir.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Que quede bien clarito que esto lo dirijo yo – dijo Fredy.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Lo que empezaba a estar clarito para Morris nada más las vio salir del patio en compañía de Fredy, el chulín del Burkina Faso que tan bien conocía, era que planeaban algo. Algo más parecido a un delito que a una acampada en la montaña. Subieron a un taxi y dieron la dirección de una discoteca. Morris pensó aprovechar su ausencia para colocar micrófonos en el piso, pero algo le dijo que debía seguirles. El taxi lo conducía un hombre mayor que no paraba de hablar, cruzando el barrio hippy con entusiasmo. Al detenerse en un semáforo se giró y dijo:<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- ¿Les entretienen las historias que cuento?<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- En absoluto – dijo Fredy.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Pues fuera - dijo el taxista.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- ¿Qué?<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- ¡Fuera! ¡Largo! Tienen que bajarse. ¿No me ha oído, señorita?<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Sí, ya voy - dijo Carol.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;El taxista agitaba una botella vacía de vodka que Dios sabe de dónde salió. Tenía el rostro desencajado y un ojo parecía llorarle. Repetía:<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Tienen que bajarse.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Caminando calle abajo, Fredy decía:<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Vaya tipo más loco.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- ¿Quién? - preguntó Carla.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Pues el del taxi – dijo Fredy -, ¿quién va a ser? Estamos listos con tu otra amiga – le dijo a Cristina -. No sé si conseguiremos hacer algo con ella.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Yo sí - dijo Carol.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Yo también - dijo Cristina.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Menudo loco – dijo Fredy.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Lo peor – dijo Cristina - es que estamos muy lejos de la discoteca. Y por esta zona no pasan taxis.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;Fredy señaló un cruce de calles:<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Por ahí tiene que pasar alguno.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- ¿Dónde está tu coche? – dijo Cristina.<br />
&#160;&#160;&#160;&#160;- Lo vendí.</p>
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