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	<title>especulacion-cientifica &amp;laquo; WordPress.com Tag Feed</title>
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	<description>Feed of posts on WordPress.com tagged "especulacion-cientifica"</description>
	<pubDate>Sun, 27 Jul 2008 10:06:49 +0000</pubDate>

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<title><![CDATA[La Tierra año 3000]]></title>
<link>http://masabadell.wordpress.com/?p=379</link>
<pubDate>Fri, 25 Apr 2008 11:14:48 +0000</pubDate>
<dc:creator>masabadell</dc:creator>
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<description><![CDATA[
31 de diciembre de 3000. El reloj está a punto de dar las doce campanadas. Todos los habitantes de]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:center;"><img class="aligncenter" src="http://www.bloganything.net/wp-content/uploads/2007/06/kid3000-1.png" alt="" width="443" height="279" /></p>
<p><span style="font-size:12pt;font-family:'Arial';">31 de diciembre de 3000. El reloj está a punto de dar las doce campanadas. Todos los habitantes de la ciudad España se encuentran congregados ante sus televisores. Al menos así se les sigue llamando. Porque a cualquier español de hace un milenio le hubiera costado reconocer el extraño cono central de la habitación como un televisor. </span></p>
<p><span style="font-size:12pt;font-family:'Arial';">De hecho, todo le resultaría inefablemente extraño: la luminosidad del cielo -un brillo que hace diez siglos sorprendía a los europeos que recalaban por primera vez en Australia-, los lagos y lagunas completamente helados producto de una nueva era glaciar, y unos recuadros luminosos en el cielo, como hojas de un bloc de notas hechas de papel de aluminio, moviéndose lentamente, algo que a un observador de hace dos mil años le recordaría vagamente a un barco de vela alejándose en el horizonte. Son colectores de luz solar para dar energía al casi billón de habitantes que tiene el planeta.<br />
</span></p>
<p><span style="font-size:12pt;font-family:'Arial';">Lo único que no ha cambiado son las campanadas de medianoche, anuncio de un nuevo milenio que ahora comienza. Si hay algo que no ha cambiado en tres mil años es esta celebración. Hacia 2547 hubo una propuesta de cambiar el calendario por otro mucho más exacto, pero tuvo el mismo destino que el de constituir una única lengua universal. A fin de cuentas, los 365 días tienen ya 6.000 años de existencia. Además, con una humanidad que se ha esparcido por todo el Sistema Solar es un poco estúpido hablar de exactitud. Nuestros vecinos marcianos tienen un año de doble duración que el nuestro; el de los mineros del cinturón de asteroides es casi el triple; y no digamos de los destiladores de nitrógeno en el satélite de Saturno Titán. Usar como referencia del año la traslación del planeta en el que habitas sería demencial para la economía del Sistema Solar. Por eso se adoptó un calendario estándar. ¿Y cuál mejor que el usado durante milenios?</span></p>
<p><span style="font-size:12pt;font-family:'Arial';">Mucho ha cambiado la humanidad en estos últimos 1.000 años y resulta difícil decidir qué destacar. Hemos aumentado la esperanza de vida en la misma magnitud que cuando se compara el año 1000 con el 2000. Eso sí, a costa de un precio. Han aparecido nuevas enfermedades de origen genético. La prolongación de la vida no es gratis. Peor aún. Las dolencias asociadas al inevitable e irreversible proceso de envejecimiento se hacen cada vez más virulentas a medida que se prolonga la vida. Cierto es que podríamos corregirlas mediante una adecuada manipulación genética, pero no sabríamos qué consecuencias a largo plazo tendría en el futuro de la humanidad. </span></p>
<p><span style="font-size:12pt;font-family:'Arial';">También hemos sido capaces de volcar nuestra conciencia, nuestro yo, en los circuitos fotónicos de un ordenador, pero tuvimos que abandonar. Primero, por problemas derivados de la adaptación al nuevo entorno cibernético –se dieron muchos casos de claustrofobia inducida-; segundo, por el problema de las segundas y terceras copias: si podemos volcar a un ser humano en un ordenador, podemos hacerlo varias veces; tercero, por los posibles errores de volcado que degeneraban en la sintomatología del ‘robot perverso’; y cuarto, porque al igual que el cerebro se degenera, la mente también lo hace. El aumento de entropía (la segunda ley de la termodinámica), ya sea en un entorno biológico o informático, impide prolongar por siempre el tiempo de vida de un sistema complejo.<br />
</span></p>
<p><span style="font-size:12pt;font-family:'Arial';"> Por lo menos, en lo que corresponde a prolongar la duración de una vida humana sí que hemos aprendido de nuestros errores, porque lo que es en lo demás… Seguimos siendo territorialistas, pendencieros, egocéntricos… Nuestra mentalidad sigue donde la dejamos: en el Paleolítico Superior.</span></p>
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<title><![CDATA[Creced y multiplicaos]]></title>
<link>http://masabadell.wordpress.com/2007/10/18/creced-y-multiplicaos/</link>
<pubDate>Thu, 18 Oct 2007 07:42:15 +0000</pubDate>
<dc:creator>masabadell</dc:creator>
<guid>http://masabadell.wordpress.com/2007/10/18/creced-y-multiplicaos/</guid>
<description><![CDATA[
Hace unos 10.000 años una verdadera revolución sucedió en la forma de vida del ser humano. En Or]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:center;"><img width="537" src="http://masabadell.wordpress.com/files/2007/10/manifest-crowd-4.jpg" alt="manifest-crowd-4.jpg" height="357" /></p>
<p><span style="font-size:12pt;font-family:'Arial';">Hace unos 10.000 años una verdadera revolución sucedió en la forma de vida del ser humano. En Oriente Medio algunos cazadores-recolectores descubrieron que podían obtener comida al año siguiente si plantaban parte de las semillas obtenidas el año anterior. Acababa de aparecer la agricultura. Esto trajo consigo los asentamientos permanentes, los poblados. Las fértiles márgenes del Tigris, el Éufrates y el Nilo proporcionaron enormes cantidades de comida y se produjo la primera explosión demográfica de la historia. En 5.000 años la población creció de 10 a 100 millones.</span></p>
<p><span style="font-size:12pt;font-family:'Arial';">El tiempo libre permitió la aparición de la alfarería y la metalurgia, que rápidamente se empleó para mejorar la explotación tanto de la naturaleza como de otros hombres. Desde entonces no hemos dejado de crecer. Desde hace 50.000 años hasta el año 1810 la población mundial no brincó por encima de los 1.000 millones. Y si tardamos en llegar a esa cifra casi 520 siglos, poco más de un siglo después, o sea, en 1925, alcanzamos los 2.000 millones. Y sólo 30 años después, en 1955, llegábamos a 3.000 millones. Veintiún años después volvimos a añadir 1.000 millones más y después sólo bastaron diez años para volver a subir 1.000 millones.</span></p>
<p><span style="font-size:12pt;font-family:'Arial';">El aumento incesante de población resulta un grave problema para la raza humana. «Si seguimos así -comentaba hace años Isaac Asimov- para 2100 habrá sobre la Tierra 50.000 millones de seres humanos, 50.000 millones de bocas que alimentar, 50.000 millones de cuerpos que cobijar».</span></p>
<p><span style="font-size:12pt;font-family:'Arial';">Asimov llevó estos cálculos al extremo. Si la cantidad total de materia en el universo es de unos 200 millones de millones de millones de millones de millones de millones de toneladas y suponiendo que la raza humana sea capaz de viajar por el espacio y convertir todos los planetas y estrellas en alimento, ¿cuánta población necesitaríamos para comernos el universo? Pues la bonita cifra de 4.000 millones de millones de millones de millones de millones de millones de personas.</span></p>
<p><span style="font-size:12pt;font-family:'Arial';">Lo verdaderamente aterrador de este experimento mental es el tiempo que necesitaríamos para lograrlo. Suponiendo que seguimos creciendo al mismo ritmo que ahora, que conseguimos no reducir sino simplemente estabilizar el aumento de población, sólo necesitaríamos 3.500 años en conseguirlo. Eso quiere decir que necesitaremos menos tiempo en alcanzar el número de años necesario para devorar todo el universo que el que necesitamos para pasar de las pirámides a los rascacielos.</span></p>
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